La herencia que dejará Sánchez: la Airef avisa de que España incumple la regla fiscal y pide recortes tras las elecciones
El órgano supervisor señala que España incumplirá la regla fiscal este año y todos los que le siguen hasta 2028
Ni la recepción de casi 80.000 millones de euros en fondos europeos, ni el hecho de que España haya liderado el crecimiento de las grandes economías del euro en los últimos tres años, ni una recaudación récord y que -gracias a la negativa del Gobierno a adaptar el IRPF a la inflación- se ha disparado un 40% desde que Pedro Sánchez llegara a la Moncloa. Nada de esto ha servido para que nuestro país logre enfilar la senda de la racionalidad económica en el control de los ingresos y los gastos.
Así se desprende de la última edición del informe sobre los Presupuestos publicado hoy por la Autoridad Independiente y de Responsabilidad Fiscal (Airef), que viene con un recado para el Ejecutivo que salga de las urnas: sea del color que sea, tendrá que reducir el gasto -o aumentar los ingresos- porque nuestro país ya es técnicamente un incumplidor de las reglas fiscales europeas.
La herencia de Sánchez, según se deduce del documento publicado este miércoles por el órgano supervisor, consiste en una desviación del gasto primario neto de medidas de ingreso -una métrica que mide solo el dispendio que depende de decisiones gubernativas, excluyendo, por ejemplo, los intereses de la deuda- que superará los márgenes pactados con Bruselas ya este mismo 2026, y así sucesivamente hasta 2028, año en que termina el actual marco del Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo (PFEMP), el instrumento que ordena a nivel europeo el control presupuestario sobre los Estados miembro.
Por ello, la institución que preside Inés Olóndriz considera necesarias «medidas para cumplir los compromisos»; léase, reducir el dispendio de las Administraciones. Concretamente, la desviación identificada por la Airef consiste en un crecimiento promedio del gasto primario neto de medidas de ingresos del 5,7% anual de aquí a 2028, frente al 3,2% recogido en el PFEMP. En términos acumulados desde 2023, el incremento alcanzaría el 29,8%, frente al 20,1% comprometido con Bruselas en 2024.
Esto se explica por una revisión al alza de la previsión de crecimiento del dispendio para 2026, hasta el 7,3%, así como del déficit de las Administraciones públicas (AAPP), que alcanzaría el 2,8% del PIB. Esta revisión, según la Airef, «responde a las nuevas medidas adoptadas y al mayor crecimiento del gasto observado en los últimos datos de ejecución»; con lo primero, el organismo se refiere al alivio fiscal desplegado para hacer frente a la crisis energética derivada de la guerra en Irán.
Precisamente por ello, la retirada de parte de las medidas temporales en 2027 permitiría moderar el aumento de las obligaciones de desembolso hasta el 5,1% y reducir el déficit al 2,6% del PIB, aunque el descenso estaría «lastrado por el aumento del gasto estructural» -se lee en el informe-, extremo que lleva a una lectura muy pesimista para los dos años que quedan hasta que caduque el actual marco del PFEMP.
Como ya se ha avanzado, hay una desviación con respecto a lo pactado con la Comisión Europea hace ahora tres años, una que no podría absorberse con los márgenes de la cuenta de control anual y acumulada ni con la aplicación de la cláusula de escape nacional; en puridad, esto último significa que nuestro país no cumple ni siquiera aplicando las medidas de tolerancia del déficit contempladas por Bruselas o las excepciones previstas para situaciones extraordinarias.
Por tanto, «serían necesarias medidas para asegurar el cumplimiento de los compromisos fiscales europeos», apunta la Airef antes de señalar que «el importe de estas medidas depende de factores de carácter institucional que resultan inciertos en estos momentos»; es decir, que depende de las elecciones y las decisiones que tome el Ejecutivo que salga de las urnas.
Nuestro país ha agotado el margen del que disponía. Más al detalle, el órgano supervisor explica que la extensión de la cláusula de escape nacional por motivos de seguridad energética -léase, por Irán- permitiría excluir de la regla de gasto hasta un 0,3% del PIB anual y un 0,6% acumulado entre 2026 y 2028, pero que «no ha podido identificar medidas elegibles por ese importe entre las aprobadas en los recientes reales decretos-leyes de acuerdo con las orientaciones de la Comisión Europea».
Sobre esto último, solo cabe hacer dos matices. De un lado, que corresponde al Gobierno incluir en su petición las actuaciones que considere elegibles; y del otro, que hay que tener en cuenta que hay una demanda creciente por parte de diversos Estados miembro -que también sufren la crisis energética- para ampliar los requisitos de elegibilidad.
Como ya se ha avanzado, una de las cosas que hacen que el resultado de este examen sea paradójico es que el actual Gobierno se ha beneficiado de un ciclo de avance económico sensacional, y uno que parece no haberse agotado todavía.
Precisamente, hoy mismo la AIReF ha elevado una décima sus previsiones de crecimiento del PIB real para 2026 y 2027, hasta el 2,6% y el 2,2% respectivamente, aunque la institución prevé una moderación gradual del crecimiento a medio plazo, hasta situarse en el 1,7% en 2031.
En el lado de lo negativo, cómo no, está la inflación. Según ha explicado este miércoles Inés Olóndriz, la previsión es que el alza de precios sea del 3,6% en 2026 y el 3% en 2027, un resultado que está tres y seis décimas por encima de la anterior previsión. Así, el PIB nominal crecería un 5,6% y un 5,1% respectivamente durante ese bienio.
Entre esto y la negativa del Ejecutivo a controlar el gasto, el déficit público se situaría en el 2,8% del PIB en 2026, en buena medida por las medidas aplicadas para hacer frente a la crisis energética. Ya en 2027 el desajuste irá a mejor gracias a la desaparición de ese colchón fiscal, aunque no tanto, pues se reducirá apenas al 2,6%; según la Airef, por «el incremento del gasto estructural».