Internacional
NARCOTRÁFICO

El ex presidente de Honduras condenado por narcotráfico: «Soy inocente, hubo un complot de la izquierda»

Juan Orlando Hernández niega vínculos con 'El Chapo' y acusa a la izquierda de usar la Justicia como arma política

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Juan Orlando Hernández es ex presidente de Honduras. Gobernó el país entre 2014 y 2022, marcado por la violencia, el narcotráfico y profundas transformaciones políticas. Fue extraditado a EEUU, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión e indultado por Donald Trump en 2025. Durante una entrevista concedida a OKDIARIO, Hernández defiende su inocencia y ofrece su versión personal: «Fui injustamente condenado y soy inocente».  Siempre ha defendido su inocencia. Sin embargo, un jurado federal en Nueva York lo declaró culpable de tres delitos relacionados con narcotráfico y armas en 2024. Posteriormente fue sentenciado a 45 años de prisión. Juan Orlando Hernández resalta: «Soy inocente, hubo un complot de la izquierda».

Durante su gobierno (2014-2022) Honduras cooperó con EEUU contra el narcotráfico. Pero en el juicio, la Fiscalía sostuvo que usó su poder político para proteger envíos de cocaína a EEUU. Según los fiscales, ayudó a llevar toneladas de esta droga hacia EEUU, recibió sobornos de narcotraficantes y utilizó las fuerzas de seguridad para proteger operaciones de droga. Insiste: «Nunca hubo pruebas contra mí». En el juicio se presentaron varias pruebas: testimonios de narcotraficantes que colaboraban con la justicia, registros financieros y comunicaciones y declaraciones de jefes de carteles que afirmaron haberle pagado sobornos. Estas evidencias convencieron al jurado que lo declaró culpable. El ex presidente de Honduras argumenta que los testigos eran criminales que buscaban reducir sus condenas: «Recibí un indulto de Donald Trump». Además ha insistido en que le acusaron porque «trabajé con Trump». Su hermano también fue acusado de narcotráfico y se le vinculó con el narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán. El ex presidente de Honduras se defiende: «El Chapo nunca estuvo en Honduras conmigo».

Por qué Trump indultó a Juan Orlando Hernández

El presidente de Estados Unidos Donald Trump afirmó entonces que el ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández fue tratado «injustamente» por la Justicia estadounidense y que su condena fue el resultado de un supuesto montaje impulsado por la administración del ex presidente demócrata Joe Biden.

PREGUNTA. – ¿Cuál considera que fue su principal logro durante su presidencia?

RESPUESTA. – Yo diría que dos: uno es recuperar la paz y la tranquilidad de Honduras. Desde el 2008, 2009, 2010 y 2011, Honduras se convierte en el país más violento del mundo, principalmente por la droga que se producía en el sur del continente, pasaba por el centro de América, es decir, Honduras principalmente y después México y Estados Unidos. Logramos bajar la tasa de homicidios a más de la mitad, pero construimos una institucionalidad muy coordinada, muy efectiva y todo eso terminó con un proceso de de mucho acompañamiento con agencias tanto de Colombia, de Estados Unidos y los vecinos países. Creamos tres grandes escudos, el marítimo, el aéreo y también el terrestre para evitar el paso de la droga por Honduras.

Y el otro elemento importante fue levantar a la gente más pobre y humilde, en el sector rural y también en las zonas urbano marginales donde había gente más necesitada. Acceso al crédito para poder mejorar sus condiciones de vida y muchos terminaron saliendo de la pobreza. Pusimos a Honduras en el mapa del mundo como un centro de inversiones.

P. – ¿Cómo respondería a quienes sostienen que su reelección en 2017 debilitó la institucionalidad democrática?

R. – Mire, por el contrario, en mi elección del 2017 participaron todos los partidos que desearon.

Izquierda y el narcodictador Maduro

P. – Sin embargo, las protestas postelectorales dejaron víctimas mortales,  ¿asume alguna responsabilidad política?

R. – El problema con las protestas de la izquierda radical en Honduras es que siempre fueron financiadas por el régimen de[l narcodictador de Venezuela] Nicolás Maduro a través de la izquierda radical del Partido Libre, protestas como siempre ha habido en Honduras y en cualquier país democrático. Recuerde que también aquí se involucró mucho la parte de las maras y pandillas. Para ellos yo era un objetivo personal.

P. – ¿Por qué usted fomentó la extradición de narcotraficantes? ¿Cómo explica que luego usted fuese acusado por la Justicia estadounidense tras trabajar con Washington en la lucha contra el narcotráfico?

R. – Es una de las grandes contradicciones. Cuando yo inicio el 2010 en la presidencia del Congreso, me doy cuenta de que teníamos en promedio 50 asesinatos diarios. La gente no creía en su Policía, sí en sus fuerzas militares. La droga pasando por Honduras, viniendo al sur del continente, generaba mucho luto y dolor, mucha corrupción. Ahí aprobamos la extradición, la ley de incautación de bienes, la tasa de seguridad para proveer de recursos a los operadores de justicia.

Nacieron las bases de lo que fue después la gran reforma policial. Creamos un escudo marítimo para evitar que la droga pasara a las costas hondureñas y por Honduras. Un escudo aéreo para evitar que los vuelos ilegales que venían principalmente de Venezuela, aterrizaran en Hondura. Construimos un escudo terrestre con Nicaragua, El Salvador y Guatemala. ¿Y todo esto terminó en qué? En reconocimientos públicos y privados de las agencias de Estados Unidos. Y después lo miré en los cables desclasificados en mi juicio que decían de mí, que Juan Orlando Hernández es un hombre de confianza. A pesar de que soy muy celoso con el tema de la soberanía de mi país, no teníamos otra opción en ese momento para salvar al país.

Extraditado por narcotráfico con su ley

P. – Al final usted fue extraditado por narcotráfico.

R. – Esa misma ley me la aplicaron a mí porque montaron todo un esquema de ataque sistemático para golpear la credibilidad y la imagen de nuestro gobierno y así pavimentar el camino a que llegara la izquierda radical que era afín al grupo más radical demócrata que estaba en la administración Biden. Todo cambia de ser el campeón en la administración Obama, todo cambia cuando llega el presidente Trump y comenzamos a trabajar también en el tema de crimen organizado: delincuentes que trafican con personas, con drogas, con armas y me miran firmando un acuerdo con el presidente Trump y ahí cambia dramáticamente la posición de algunos demócratas.

P. – Su relación con la administración era buena. 

R. – Cuando termina la administración Obama, el entonces vicepresidente Biden me llama y me dice presidente Hernández, quiero pedirle que reciba por favor una llamada del vicepresidente electo Pence porque él se va a encargar de los mismos temas que yo trataba con usted. Me llamó horas más tarde el vicepresidente Pence, comenzamos a trabajar con él y después de eso ya asume el presidente Trump. Fue una operación política, es una utilización de la Justicia como arma política para destruir a un oponente político y permitirle a la izquierda radical de Honduras ligada con el régimen de Nicolás Maduro. Ahora está muy evidente, hay evidencias de vídeos de estos líderes políticos en Honduras con los narcotraficantes, que les dicen: «A nosotros nos conviene que ustedes ganen para que eliminen la extradición».

¿Complot de la izquierda y el narcotráfico?

P. – ¿Quiénes son?

R. – Si Xiomara Castro ganaba, la candidata en ese entonces de la izquierda radical, todo lo demás cae por su peso. Eso fue en 2013, dos semanas o tres antes de la elección. Querían que yo perdiera las elecciones. Cuando gano las elecciones, ese mismo personaje [por un narcotraficante] entregó documentos a agentes de la DEA y a fiscales, que le pidieron los nombres de los políticos y funcionarios públicos que trabajaron con ellos en Honduras y a los que ustedes pagaban. Dio varios nombres, jamás me mencionó a mí.

P. – ¿Cómo le acusaron entonces?

R. – A mí me acusan sin nada y reconociendo este mismo tipo [por el narcotraficante] que no tenía absolutamente nada. Se utilizó este juicio como un arma política. Pero no bastó eso. Un máximo dirigente del Partido de la Izquierda Radical Libre en Honduras que se llama Gilberto Ríos, reconoció que mi juicio no fue un juicio justo, fue un juicio político: «Desde el momento que él puso el pie en ese avión, ya se sabía que iba a ser condenado». En efecto, no me permitieron presentar pruebas, no me permitieron cambiar el abogado. Me tiraron, como quien dice, al mar, atado de pies y manos, porque al final era una operación política.

Su hermano condenado por narcotráfico

P. – Sin embargo, su hermano también está acusado de narcotráfico y se habló que usted había tenido tratos con el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán.

R. – Cuando yo reviso el caso de mi hermano en mi juicio no encuentro absolutamente nada de consistencia. Con las limitaciones que tengo para hablar sobre el caso de él, porque está en un proceso de apelación, sí le puedo decir dos o tres cosas. Cuando en 2015 yo escuché algunos rumores sobre mi hermano, yo le pedí al ministro de Seguridad de Honduras y al fiscal hondureño, que investigaran a mi hermano y que si encontraban algo procedieran a acusar. Llamé al embajador James Nellon, y le pedí que como habíamos  iniciado una lucha tan frontal contra el narcotráfico que estos rumores no los podía dejar pasar porque afectaban al honor de mi familia, afectaban a mi gobierno y a mi país.

Si alguien fuera narcotraficante o le ayudara a los narcotraficantes, ¿iba a aprobar la extradición? ¿Usted cree que con una base en Honduras, una base militar muy sofisticada teniendo en El Salvador todos los aviones de vigilancia de la región y el Chapo siendo el personaje más buscado, no se iban a dar cuenta que llegó a Honduras? El agente Andrew Hogan, que dirigió el operativo de persecución de El Chapo, explica sobre todos esos mitos o fábulas de que El Chapo andaba en Sudamérica o en Centroamérica, que no es cierto, que estaba en Culiacán. Pero, hay un ex alcalde de Honduras, que yo saqué de las planillas de mi partido porque tenía indicios de que podía estar relacionado con estos problemas, que dice que el Chapo estuvo dos veces en Honduras.

Cuando los fiscales de Virginia le preguntan a ese grupo [de narcotrafricantes que extraditamos] que son los Valles: «¿Ustedes conocen a El Chapo? ¿Estuvo en su lugar en Copán?». Ellos dicen no, que no es cierto. Los nombres que da este alcalde que me acusa a mí, que lo hace por venganza, como él me lo juró que me iba a arrepentir por haberlo sacado de su cargo.

P. – ¿Qué pensó el día de su extradición?

R. – Una mezcla de sorpresa, de mucha frustración, hasta indignación diría yo. Por eso siempre dije en Honduras, el día de la extradición le dije al juez: «Soy inocente». Cuando vine a Estados Unidos, cuando me trajeron la primera vez que enfrenté a un juez, le dije: «Soy inocente». El día que me sentenciaron le dije: «Soy inocente».

P. – ¿Cómo vivió el proceso judicial, su condena y qué sintió cuando le metieron en la cárcel y se cerró la reja de la celda?

R. -Con mucha sorpresa para mí. Creí que era un sistema que daba poco espacio a la manipulación. Se lo voy a relatar con esta frase del abogado que estaba conmigo. Me dijo: «Juan, siento vergüenza de lo que está pasando en este juicio, pero vamos a luchar hasta el final y vamos a lograr tu libertad». Y en efecto, aquí estoy ahora, libre. En la cárcel me dediqué a estudiar mucho más el caso. Miré con más detenimiento el vídeo que se puede encontrar en Internet, en el que los líderes del partido Libre y los principales narcotraficantes de Honduras se juntan, hacen un pacto para ganarme las elecciones .

P. – ¿Por qué harían eso?

R. – Que yo perdiera, que ganara la izquierda radical. Pero ahí básicamente cualquier jurado lo hubiera encontrado exculpatorio. Pero después me fui dando cuenta de que también me mandaron a una de las cárceles más peligrosas de Estados Unidos. Me mandaron ahí faltando tres o cuatro días para que el presidente Trump tomara posesión. Y dejamos documentado una serie de riesgos y amenazas, porque allí también había representantes de los carteles de México y uno no sabe cómo pueden responder. En ese sentido me pareció una tremenda irresponsabilidad porque no quisiera pensar que me mandaron a propósito a que me pasara algo ahí, pero me mandaron al final y como lo dijo el presidente Trump, lo trataron injustamente. Y se refería también a eso. Así es. De que fue un juicio amañado, fue un juicio que a todas luces no encaja.

Relación con Trump

P. – Está usted deslizando que hubo motivaciones políticas para meterle usted en la cárcel.

R. – Lo digo con claridad, no con medias tintas. Veo que durante la administración Obama, a mi persona se me reconocía como el líder más efectivo en la región centroamericana en la lucha contra el crimen organizado, incluido el narcotráfico. Cuando llegó el presidente Trump y empezamos a trabajar con él, entonces un grupo del Partido Demócrata comenzó un ataque sistemático. Cuando estaba la administración Obama no les gustó que yo decidiera usar a los militares en la lucha contra el narcotráfico. Por eso creamos la Ley de la Policía Militar del Orden Público en Honduras para que hubiera un estamento legal que definiera cómo iban a ser esa labo. También hubo otra ley de protección del espacio aéreo para evitar que los aviones ilegales cargados de droga llegaran a Honduras.

Con el uso de los militares y en el tema de la Ley de Protección de Espacios Aéreos, la administración demócrata nunca estuvo de acuerdo. Empezamos a trabajar y por eso me extrañó mucho que después cuando viene el presidente Trump, ellos cambian.

P. – ¿Por qué cambió? 

R. – Cuando yo me siento a firmar el acuerdo del tercer país más seguro en la lucha contra el crimen organizado y la migración ilegal con el presidente Trump, y me pide la administración que hable con los presidentes de la región centroamericana, desde ese momento cambia. Se miran los ataques del grupo de la izquierda radical en Estados Unidos que están en el Partido Demócrata. Ahí es donde yo miré el cambio. Hay un vínculo con Nicolás Maduro y la izquierda radical hondureña.