Historia
Arqueología

El yacimiento extremeño del Turuñuelo replantea la historia de la península ibérica: «Si en algún momento Tarteso tuvo una capital, nuestra favorita sería Huelva»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), se ha convertido en una pieza clave para reescribir la historia antigua de la península ibérica. Las excavaciones desarrolladas en este enclave de Extremadura han sacado a la luz el mejor conjunto conservado de la cultura tartésica.

El sitio lo estudia el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), un centro conjunto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura. Cada campaña de investigación ayuda a entender la civilización que vivió en el primer milenio antes de Cristo, la antigua Tartesia.

¿Por qué el yacimiento del Turuñuelo replantea la historia de Tartesia en la península ibérica?

El Turuñuelo conserva un gran edificio de adobe que los arqueólogos consideran la construcción de la Edad del Hierro mejor preservada del Mediterráneo occidental. Su estado permite documentar técnicas de construcción y soluciones arquitectónicas que no se habían registrado en ningún otro sitio tartésico.

Las excavaciones en Casas del Turuñuelo comenzaron en 2015 y desde entonces cada campaña ha aportado material que reordena el mapa de la cultura tartésica. El buen estado del conjunto lo ha convertido en una referencia para estudiar las creencias de las comunidades del suroeste peninsular en la Edad del Hierro.

El complejo funcionó como un santuario de época arcaica, fechado entre los siglos VI y V antes de Cristo, según la Junta de Extremadura. Contaba con una escalinata monumental de acceso, un altar central para las ceremonias y varias estancias vinculadas a los rituales.

El mayor sacrificio de animales del Mediterráneo occidental hallado en Badajoz

Uno de los hallazgos que dio fama al enclave fue un sacrificio masivo de animales realizado en el patio del edificio hace unos 2.500 años. Un estudio del CSIC contabilizó 52 animales, entre ellos 41 équidos (caballos, asnos e híbridos), seis bovinos, cuatro cerdos y un perro.

Se trata del mayor sacrificio de animales documentado en el Mediterráneo occidental durante la primera Edad del Hierro. Tras la ceremonia, los tartesios sellaron el edificio de forma intencionada bajo un túmulo de 90 metros de diámetro y 6 de altura, lo que explica su conservación excepcional.

Reconstrucción del yacimiento arqueológico de Casas de Turuñuelo. / Construyendo Tarteso

Los primeros rostros de Tartesia hallados en Extremadura

El equipo del IAM recuperó cinco relieves del siglo V antes de Cristo con rostros humanos, las primeras representaciones de este tipo atribuidas a Tartesia. Dos de las piezas, casi completas, muestran figuras femeninas adornadas con arracadas propias de la orfebrería tartésica.

El hallazgo modificó la interpretación de esta cultura, considerada durante décadas anicónica porque representaba a sus divinidades mediante motivos animales, vegetales o betilos (piedras sagradas). Entre los fragmentos restantes, los investigadores del CSIC identificaron al menos a otros tres individuos, uno de ellos un guerrero del que se conserva parte del casco.

¿Dónde estuvo Tarteso, la capital de Tartesia, según los arqueólogos?

La acumulación de descubrimientos en Extremadura reabrió una vieja pregunta sobre Tartesia: ¿dónde se situaba su núcleo de poder de esta fascinante civilización?

Los codirectores de las excavaciones, Esther Rodríguez González y Sebastián Celestino Pérez, sitúan el origen de Tarteso en el suroeste peninsular, cerca de la desembocadura del Guadalquivir.

Preguntados por la ubicación de esa posible capital, los responsables del proyecto se decantaron por la actual provincia de Huelva. «Si en algún momento Tarteso tuvo una capital, nuestra favorita sería Huelva», señalaron los arqueólogos en declaraciones exclusivas a El País.

La campaña más reciente sumó una tablilla de pizarra grabada con un abecedario paleohispánico meridional y con escenas de guerreros. El CSIC estudia esa inscripción, uno de los pocos alfabetos conocidos de la escritura del sur de la península ibérica.