Francisco Pizarro: quién fue, cómo conquistó el Imperio inca y cuál fue su legado histórico
Conoce la biografía de Francisco Pizarro, la conquista del Imperio inca, sus principales expediciones y el legado que dejó en la historia de América.
Conquistador español en Santiago de Chile
Misterios de la conquista de América
Descubrimiento de América
La vida de Francisco Pizarro no empezó, precisamente, rodeada de privilegios. Nació hacia 1478 en Trujillo, en Extremadura, y creció en un entorno bastante humilde. Era hijo natural del capitán Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar y de Francisca González Mateos. Su educación fue escasa y todo indica que tuvo serias dificultades para leer y escribir. Visto desde hoy resulta llamativo: uno de los hombres que acabaría transformando la historia de América apenas recibió formación académica.
Su aprendizaje ocurrió en otro sitio. En los barcos, los campamentos y las expediciones.
Rumores sobre nuevas tierras
A comienzos del siglo XVI viajó a América buscando las oportunidades que difícilmente habría encontrado en Castilla. En el año 1513 forma parte de la expedición de Vasco Núñez de Balboa en el océano Pacífico. Aquel viaje amplió el horizonte de muchos conquistadores.
Pronto empezaron a escucharse historias sobre tierras situadas más al sur. No eran informes precisos, claro. Circulaban rumores sobre ciudades importantes, gobernantes poderosos y cantidades extraordinarias de oro. Pizarro decidió seguir esas noticias junto a Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque.
Los primeros intentos fueron un desastre en muchos aspectos. Hambre, enfermedades, viajes agotadores y enfrentamientos con las poblaciones locales. Varios hombres querían regresar. Pizarro, en cambio, insistió. Esa obstinación explica buena parte de su carrera. No fue un intelectual ni un gran estratega formado en academias militares; tenía una capacidad casi incómoda para soportar situaciones extremas y seguir avanzando.
La conquista del Imperio inca por Francisco Pizarro
Cuando Pizarro llegó a la zona inca, todo era conflicto. Había generales enfrentados, familias divididas y pueblos sometidos que no sentían demasiado entusiasmo por defender el poder de Cuzco.
Pizarro entendió pronto esa situación y la aprovechó. Llegó con menos de doscientos hombres, pero conviene no olvidar que los conquistadores también establecieron alianzas con grupos indígenas enfrentados al poder imperial.
Las armas españolas ofrecían ventajas evidentes. Una espada de acero podía causar daños que las armas locales difícilmente igualaban. Los caballos impresionaban a los incas, y además había arcabuces y cañones pequeños, que además de efectivos producían mucho miedo y confusión.
Pizarro apostó por algo mucho más arriesgado: capturar directamente al gobernante inca.
El encuentro entre Francisco Pizarro y Atahualpa
Atahualpa fue al encuentro con Pizarro. Había ganado la guerra contra Huáscar y sus ejércitos dominaban buena parte del territorio. Frente a él tenía a un grupo reducido de extranjeros cuya presencia, probablemente, parecía más curiosa que peligrosa.
Fue un error de cálculo enorme. Pizarro había colocado a sus hombres alrededor de la plaza, ocultos y preparados para atacar. Antes del enfrentamiento apareció el fraile Vicente de Valverde. Las crónicas no coinciden completamente sobre lo ocurrido durante su conversación con Atahualpa. Sí sabemos que intentó transmitirle las exigencias religiosas y políticas de los españoles: aceptar el cristianismo y reconocer la autoridad de la Corona.
La tensión duró poco. Los españoles atacaron por sorpresa. Caballos, gritos, disparos y espadas convirtieron la plaza en un espacio caótico. Muchos acompañantes del inca intentaron escapar mientras otros protegían la litera de Atahualpa. Pizarro consiguió capturarlo. El golpe político fue extraordinario. Para una sociedad donde el gobernante ocupaba una posición central, verlo prisionero de un pequeño grupo de extranjeros resultaba difícil de asimilar.
Atahualpa tampoco tardó en descubrir algo sobre sus captores: su obsesión por los metales preciosos. Durante su cautiverio ofreció llenar una habitación de oro y otras dos de plata a cambio de recuperar la libertad. Desde diferentes regiones comenzaron a llegar objetos ceremoniales, adornos y piezas de enorme valor. Gran parte fue fundida. Para los conquistadores importaba más el peso del metal que el trabajo artístico.
El gobernante inca fue condenado a muerte. Tras recibir el bautismo, Atahualpa murió ejecutado por garrote.
Qué territorios exploró y conquistó Francisco Pizarro
Su conquista principal se desarrolló en el actual Perú. Tras la ejecución de Atahualpa, los españoles continuaron hacia Cuzco y entraron en la ciudad en noviembre de 1533. Lo que encontraron sorprendió a muchos conquistadores. Los edificios, los templos y, sobre todo, la precisión de las construcciones de piedra mostraban una organización urbana que difícilmente encajaba con algunas ideas europeas sobre los pueblos americanos.
La elección de la Ciudad de los Reyes, actual Lima, tuvo consecuencias duraderas. Lima terminó convirtiéndose en el gran centro político del poder español en Sudamérica.
La resistencia indígena se prolongaría desde Vilcabamba durante varias décadas. Entre tanto, los conquistadores comenzaron a entrar en conflicto entre ellos. Pizarro y Diego de Almagro, viejos compañeros de aventura, pelearon por el dominio de las tierras algunas. El conflicto desembocó en guerra. Almagro fue derrotado y judicializado en el año 1538. La revancha llegaría tres años más tarde.
Legado histórico y controversias sobre Francisco Pizarro
Pocas figuras de la conquista española generan interpretaciones tan enfrentadas como Francisco Pizarro. Durante mucho tiempo fue retratado como el hombre que, acompañado por menos de doscientos soldados, había derribado uno de los mayores imperios de América. La historia resultaba espectacular y era fácil convertirla en un relato heroico.
Pero esa explicación se queda corta. Pizarro tuvo audacia, resistencia y una notable capacidad para interpretar conflictos políticos. Supo utilizar las divisiones internas del mundo inca y construir alianzas con pueblos que veían a Cuzco como un poder opresivo. Negar esas habilidades sería simplificar su figura.
También sería imposible ignorar la violencia de la conquista. La ejecución de Atahualpa después de reunir un enorme rescate es probablemente el ejemplo más evidente. A esto se sumaron la explotación económica, el desmantelamiento de estructuras políticas indígenas y las profundas transformaciones sociales que siguieron a la ocupación española.
Temas:
- Personajes históricos
Lo último en Historia
-
Francisco Pizarro: quién fue, cómo conquistó el Imperio inca y cuál fue su legado histórico
-
Los arqueólogos no salen de su asombro: analizan en 3D una antigua cisterna romana en Cádiz y descubren que podía almacenar 2 millones de litros de agua
-
Desentierran en México un campamento prehispánico donde los mayas cocinaban caracoles y usaban cucharas hace 1500 años
-
Qué ocurriría hoy si el Imperio romano nunca hubiera caído
-
Geólogos han estudiado la arena de una de las playas del desembarco de Normandía y descubren que el 4% todavía está compuesta de metralla
Últimas noticias
-
Jorge Rey adelanta cuándo llegará el calor más extremo del verano: las cabañuelas apuntan a temperaturas de hasta 44 ºC
-
Qué significa el proverbio japonés «Quien sonríe en lugar de enfurecerse siempre es más fuerte»
-
El rincón donde Carlos Alcaraz cambia la raqueta por el mar: 300 metros de costa y agua cristalina
-
Lo confirma la Ley de Propiedad Horizontal: si un vecino no paga, los propietarios pueden apelar al artículo 21 y el BOE lo avala
-
La psicología dice que los jóvenes que veranean en el pueblo que les vio crecer no lo hacen por comodidad, sino que han establecido relaciones sociales duraderas