Historia
Arqueología

Los arqueólogos gallegos están en vilo: encuentran un esqueleto infantil de hace 2.000 años que podría ser el primer miembro conocido de una mítica tribu prerromana

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La campaña arqueológica de junio de 2026 en el yacimiento de O Castelo, situado en Valencia do Sil, en el municipio de Vilamartín de Valdeorras (Orense), ha sacado a la luz el esqueleto de un recién nacido de época tardorromana.

Los trabajos, dirigidos por la asociación científica Sputnik Labrego en colaboración con diversas universidades del noroeste peninsular, han revelado los restos de un perinatal depositado en el interior de un espacio doméstico del castro.

Los análisis preliminares de bioantropología indican que el fallecimiento se produjo con una edad gestacional estimada de entre 36 y 38 semanas, lo que corresponde a un feto prácticamente a término o a un recién nacido.

El cuerpo fue depositado en el interior de una vivienda del castro, un rito que se asocia cronológicamente a los siglos IV y V d.C. y que, aunque está documentado en otras áreas del Imperio romano, sigue siendo extremadamente raro y poco estudiado en el noroeste peninsular.

Quiénes eran los Gigurros, el pueblo prerromano de Galicia del que este esqueleto sería la primera prueba física

Los Gigurros eran la población indígena que habitaba la comarca de Valdeorras antes y durante la romanización. Como ocurre con la mayoría de los pueblos prerromanos del noroeste peninsular, la información disponible sobre ellos es fragmentaria: se basa en menciones escasas en textos clásicos y en hallazgos arqueológicos de difícil atribución.

Su existencia ha sido objeto de debate entre historiadores, algunos de los cuales los consideran una tribu independiente y otros los integran dentro de grupos más amplios de la Edad del Hierro del noroeste.

El esqueleto de O Castelo podría ser la primera evidencia biológica directa de esta etnia. Muchas tribus prerromanas solo eran conocidas a través de crónicas romanas sesgadas. Un esqueleto de esa antigüedad ofrece evidencia material irrefutable de su existencia y abre líneas de estudio sobre la infancia, la mortalidad infantil y las prácticas rituales de ámbito doméstico en época tardorromana en esta zona de Galicia.

Qué implica para la arqueología gallega encontrar el esqueleto en O Castelo

El contexto del enterramiento es el dato más significativo. Depositar el cuerpo de un recién nacido en el interior de una vivienda no es una práctica habitual en el registro arqueológico del noroeste peninsular. Su documentación en este yacimiento sugiere la existencia de rituales específicos vinculados a la muerte perinatal que hasta ahora no se habían podido estudiar en esta zona.

Los avances en arqueogenética permiten recuperar ADN antiguo de restos de esta antigüedad, lo que podría permitir trazar mapas de migración y parentesco de los Gigurros y confirmar o descartar su relación con otros pueblos de la Edad del Hierro del noroeste.

Los dientes, cuando se conservan, son especialmente valiosos: el esmalte resiste mejor que los huesos y permite determinar la edad exacta del individuo con un margen de meses, así como reconstruir la dieta a través del análisis de isótopos estables.

El ajuar funerario, si existe, será otro elemento clave. En contextos prerromanos y tardorromanos del noroeste es habitual encontrar adornos de bronce, cuentas de collar o pequeñas vasijas cerámicas depositadas junto a los menores. La posición del enterramiento y la orientación del cuerpo también aportarán datos sobre las creencias y rituales de la comunidad que habitaba O Castelo en los siglos IV y V d.C.

Los investigadores de Sputnik Labrego continúan con la excavación sistemática del castro, documentando estructuras y materiales cerámicos y líticos. El proceso de análisis del esqueleto incluirá estudios antropológicos, paleopatológicos y de datación exhaustivos antes de que se pueda confirmar la atribución étnica del individuo.