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Música

¿La burbuja de los festivales ha explotado? El dineral que cobran algunos artistas por actuar

¿Moda ya pasada o algo que tenía que pasar?

  • Nacho Molina
  • Periodista especializado en información de corazón y televisión. Me paso la vida hablando de la vida de los demás. Antes en La Vanguardia.

El verano de 2026 ha destapado un problema que desde hace años se venía intuyendo en la industria musical española. Mientras los grandes macrofestivales agotan sus entradas, otros veinte ya se han caído del calendario en lo que va de año por problemas de viabilidad. Aunque muchos de ellos eran formatos pequeños que reunían a unos pocos cientos de personas en localidades pequeñas, también hay grandes nombres que en otros momentos vendían decenas de miles de entradas, llegando incluso a hacer varias ediciones por varias ciudades españolas. ¿Está pinchando la burbuja de los festivales? Aunque es cierto que las cancelaciones han sorprendido en este año, es complicado saber cuáles son los motivos. ¿Se acabó el dinero público, la gente ya no quiere ir a festivales o los artistas piden cachés de auténtica locura? En Happy FM analizamos lo que está pasando.

El «sold out» que ya no basta

La música en vivo factura cifras de récord —la Asociación de Promotores Musicales situó la venta de entradas en España en 807,2 millones de euros en 2025, un 11,2% más que el año anterior—, y aun así los festivales caen. El motivo es que el verdadero problema no está en la taquilla, sino en el margen. Aunque un evento venda todas sus entradas, si el caché del cabeza de cartel se ha disparado y la producción técnica se ha encarecido, el lleno garantiza no perder público, pero no asegura no perder dinero.

Según los informes del sector, los cachés de los artistas se han llegado a triplicar en una década, mientras que la taquilla cubre como mucho entre el 70% y el 80% de los costes totales, incluso con el aforo completo. La partida más pesada del presupuesto, con diferencia, es la del cartel de grupos, cantantes y DJs que se suben al escenario.

Sin ir más lejos, Jesús López, creador del festival de A Summer Story, desveló que tener a David Guetta en su festival en 2026 ha sido un trabajo de años y de mucho dinero. Tal y como contaba en el podcast Sábado histórico, el francés ha estado muchos años rechazando las ofertas para acudir, siendo este año cuando ha dado el ‘sí’, aunque reconoce que había otro gran festival en Madrid que tenía opciones de ser el elegido.

Según reconocía, el caché de Guetta se había «comido más del 50 % del presupuesto del festival» en artistas, por lo que tuvieron que gestionar el resto de artistas con menos dinero. En esta entrevista que se publicó en el mes de abril, aseguraba que con la venta de entradas anticipadas ya había recuperado el coste del DJ galo, pero todavía quedaba mucho para poder dar el salto de cubrir todos los gastos y, en el mejor de los casos, llegar a ganar dinero como empresario, algo que no es tan normal como pueda parecer en este tipo de eventos.

Aunque por contrato es imposible que ningún festival o discoteca desvele estos datos, sí que se sabe que la actuación del DJ francés realizada en Vigo en el año 2023 tuvo un coste de 930.000 euros para las arcas municipales. Además del dinero que cobra el artista, también se incluyen temas técnicos, alojamiento, vuelos en primera clase, pago de viajes y dietas de acompañantes… unas enormes cantidades que no todo el mundo puede permitirse. Teniendo en cuenta esto, es posible que A Summer Story haya pagado cerca del millón de euros.

@wololosound 👑 Es innegable que @David Guetta es el Rey de la música electrónica contemporánea. El artista que ha trascendido más allá del género convirtiéndose en una figura conocida en todo el mundo. ¿Qué supone para @A Summer Story contar con él para su décimo aniversario y cuánto de complicado es conseguirlo? 🎉 📲 sábado histórico #058 ♬ sonido original – Wololo Sound

La lista de cancelaciones no para de crecer

La temporada 2026 está dejando una larga lista de bajas. El caso más sonado es el del Reggaetón Beach Festival, que canceló de golpe sus siete ediciones por toda España —de Tenerife a Madrid, pasando por Barcelona, Alicante o Mallorca— por «falta de viabilidad». Pero no ha sido el único: festivales gallegos como The Wild Festival o Arbo Rock, el riojano Rockland o el asturiano Tsunami Xixón también han tenido que cancelar por la poca venta de entradas, dejando a grupos y trabajadores en la estacada.

Especialmente doloroso fue el cierre del Tomavistas de Madrid, que tras doce años de trayectoria desapareció con polémica por las protestas de trabajadores y artistas que no han recibido su dinero. A ellos se suman citas como Fortaleza Sound (Lorca), Big Sound Torrevieja u Oh See! Nerja, suspendidas pese a contar con carteles atractivos, simplemente porque la venta de entradas no alcanzó el nivel necesario.

Los grandes resisten

Benson Boone durante su concierto en el festival Mad Cool 2025 (Foto: Europa Press).

Los tres gigantes —Primavera Sound (Barcelona), Mad Cool (Madrid) y BBK Live (Bilbao)— mantienen su buena salud y continúan siendo citas obligadas incluso para miles de personas del extranjero. Otros, como Sonorama y Festival de Benicàssim, continúan casi 30 años después, habiendo tenido que soportar varias crisis y hasta una pandemia.

Conviene, además, no exagerar: frente a la veintena de cancelaciones, el número de festivales que siguen adelante supera los seiscientos. Eso, lo que quiere decir, es que no todas las pequeñas localidades pueden tener su propio festival y repetir carteles que se pueden ver por toda España a lo largo del verano. Durante años, nombres como Izal, Love Of Lesbian, Dani Fernández, Shinova y Lori Meyers —por poner algunos ejemplos— se han ido repitiendo en cada uno de los festivales que se iban anunciando, algo que parece que ha terminado por explotar.