España
Financiación ilegal del PSOE

El PSOE coloca a dos altos cargos en puestos clave del Tribunal de Cuentas que investiga la financiación ilegal del partido

Ambos, vinculados al partido, ocupan la Gerencia y la Dirección Técnica de la Presidencia

El PSOE no recogió en su memoria económica los microcréditos que investiga Anticorrupción por financiación ilegal

Llanos Castellanos, ex subsecretaria de Vivienda y ex miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, ha sido nombrada nueva gerente del Tribunal de Cuentas. Se suma así a Santiago Martínez Argüelles, ex secretario general de los socialistas de Gijón, que ocupa desde abril de 2024 la Dirección Técnica de la Presidencia del órgano fiscalizador, en pleno escrutinio judicial sobre las cuentas del partido.

El ascenso de Castellanos ha llamado mucho la atención dentro del palacio de la calle Fuencarral, ya que se ha hecho sin convocar un concurso abierto de méritos para cualquier otro trabajador del Tribunal de Cuentas. Tampoco consta que se haya hecho una mínima motivación para elegir a esta socialista de carnet para apartar a Isabel Ynduráin.

Los dos nombramientos coinciden con un momento delicado para la institución que preside Enriqueta Chicano. El Tribunal de Cuentas ha entregado a la Audiencia Nacional un sobre lacrado con un pen drive que contiene los nombres y apellidos de los donantes del partido.

El Tribunal de Cuentas que preside Chicano, ex candidata de la candidatura PSOE-Progresistas al Senado en el 2000, no ve irregularidades en las cuentas del partido de Pedro Sánchez. Sin embargo, la Audiencia Nacional mantiene una causa secreta derivada del caso Koldo tras las acusaciones del empresario Víctor de Aldama de pitufeo en las donaciones del partido de la rosa y el puño. Defiende que parte de las mordidas de contratos públicos –de obras públicas y material sanitario– acabó en Koldo García, que, a su vez, lo entregó a Ferraz.

El juez instructor Ismael Moreno solicitó ese listado tanto al PSOE como al Tribunal de Cuentas, dentro de la causa por financiación irregular. El partido lo niega: Pedro Sánchez aseguró que no había tal financiación ilegal.

Bronca en el Tribunal de Cuentas

La Gerencia no es un despacho menor. Depende de la Secretaría General, que gestiona los asuntos «económicos y presupuestarios», las «compras y adquisiciones» y el personal del Tribunal. Situar a determinados funcionarios en los departamentos más sensibles es clave. La gerente históricamente preside las oposiciones que, a la postre, decantan la idiosincrasia y el carácter a futuro de esa casa.

También, según recoge el BOE, la presidencia de la Mesa de Contratación corresponde al Gerente del Tribunal de Cuentas.

Castellanos (Albacete, 1969) no es una recién llegada a la casa. Fue delegada instructora del Tribunal de Cuentas entre 2013 y 2018. Ese último año, fue nominada por el PSOE para ser la candidata a cubrir una vacante en el Tribunal de Cuentas, aunque finalmente el Gobierno la nombró secretaria general de Coordinación Territorial.

Su trayectoria ha estado ligada siempre a Pedro Sánchez. Ha presidido Patrimonio Nacional, ha sido directora adjunta del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, «el máximo órgano de asistencia política y técnica de Pedro Sánchez», y ha formado parte de la Ejecutiva Federal socialista como secretaria de Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública.

Su último cargo, subsecretaria de Vivienda, dentro del Ministerio de Vivienda, lo dejó el 17 de febrero de 2026. Se trata de un puesto clave en el caos total que vive España en relación con la falta de vivienda pública y privada a todos los niveles.

Un ascenso continuado

Su conmilitón Martínez Argüelles, compañero de filas en el mismo partido, ha completado en apenas una década un ascenso constante dentro del órgano fiscalizador.

Según su propio perfil profesional, ha pasado de subdirector adjunto (2016-2019) a subdirector técnico (2019-2022), director del Gabinete Técnico (2022-2024) y, finalmente, director técnico de la Presidencia. Es la mano derecha de Chicano. Le acompaña a los actos más peliagudos, como las comparecencias ante las Cortes.

«¡He empezado como Director Técnico de la Presidencia en Tribunal de Cuentas de España!», celebró el 28 de abril de 2024 en su perfil en LinkedIn.

Nacido en Gijón en 1967, profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad de Oviedo, fue concejal de Hacienda con Paz Fernández Felgueroso y candidato socialista a la Alcaldía en 2011. Su lista fue la más votada, con 10 concejales, pero el bastón de mando acabó en manos de Carmen Moriyón (Foro).

En febrero de 2016 dimitió como secretario general de la Agrupación Socialista de Gijón. En su carta de renuncia aseguró que quería «devolver a mi familia parte de la inmensa deuda de tiempo, comprensión y paciencia» contraída durante sus años en política.

Meses después, a finales de 2016, se unió al Tribunal de Cuentas en comisión de servicios, en un puesto que, según fuentes próximas a él, podía «estabilizarse mediante un concurso». Su destino fue el departamento que dirigía la consejera Enriqueta Chicano, propuesta en su día por el PSOE, y que hoy preside la institución.

La sombra del clientelismo

El BOE del 25 de abril de 2018 recogió su nombramiento como subdirector adjunto, un puesto de «libre designación». El partido Podemos denunció entonces un posible caso de «clientelismo», «como otros muchos que se han denunciado en el Tribunal de Cuentas», según el diputado asturiano errejonista Segundo González.

Ocho años después, aquella sospecha ha vuelto a cobrar actualidad. El órgano que debe fiscalizar las cuentas de los partidos cuenta ahora con dos perfiles estrechamente vinculados al PSOE en su núcleo directivo y de gestión. Serán juez y parte de forma indirecta.

Paradojas del calendario: en noviembre de 2025, Martínez Argüelles ha firmado en la Revista Española de Control Externo un artículo sobre los modelos de las entidades fiscalizadoras. En él defendía la independencia como «requisito esencial para la credibilidad y eficacia de la fiscalización». El Tribunal tiene ahora la oportunidad de demostrar que esa máxima no se queda en el papel.