El PP rechazó acudir a la fiesta en la Embajada de Marruecos a la que sí asistió el Gobierno en plena invasión de Ceuta
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El Partido Popular rechazó la invitación de la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, para asistir, el pasado jueves 30 de julio -día en que se produjo la histórica invasión de Ceuta por parte de decenas de miles de inmigrantes-, a la celebración con motivo de la Fiesta del Trono de Marruecos, que cada año conmemora el aniversario de la entronización del Rey Mohamed VI. Al evento sí acudió, por parte del Gobierno español, el ministro de Agricultura, Luis Planas. También lo hizo el ex presidente socialista Felipe González.
La cita, uno de los principales actos diplomáticos entre España y Marruecos, comenzó a las ocho de la tarde en la residencia oficial de la embajadora, una magnífica mansión situada a poca distancia del Palacio de La Moncloa, en la zona de Puerta de Hierro de Madrid, y reunió a una nutrida representación de la vida social y política del país.
Por entonces, la situación en Ceuta era muy grave, después de que decenas de miles de inmigrantes entrasen a nado desde primera hora de la mañana, procedentes de Marruecos. Las cifras oficiales sitúan en 72.000 los inmigrantes que accedieron a Ceuta -aunque no se descarta que ese dato sea superior-, entre ellos, un millar de menores. La crisis se ha saldado, por el momento, con 82 muertos -según las cifras oficiales-, si bien la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) lo eleva a 141. Policías y guardias civiles han denunciado la pasividad de Marruecos para frenar el asalto, mientras el Gobierno de Pedro Sánchez ha ensalzado la «colaboración» de las autoridades marroquíes.
Asistencia del Gobierno
Tras conocer las primeras noticias de la invasión, desde el Partido Popular se trasladó a la embajadora de Marruecos que ningún dirigente asistiría a la celebración.
Desde el Gobierno, sin embargo, sí se mantuvo la presencia institucional. En un principio estaba prevista la asistencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska -un habitual de esta cita-, de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y del ministro de Agricultura. Finalmente, sólo acudió éste último, Luis Planas, quien, como Marlaska, suele asistir cada año pues mantiene una estrecha relación con Marruecos, país donde fue embajador durante el gobierno de Zapatero. Planas fue, además, uno de los miembros del Ejecutivo -junto al propio Pedro Sánchez, Grande-Marlaska y la ministra de Defensa, Margarita Robles- cuyo móvil fue espiado con el programa Pegasus.
Mientras en la ciudad autónoma española se vivía la gravísima crisis migratoria, la concurrida recepción transcurría con normalidad en el cálido y agradable atardecer de Madrid. La embajadora aprovechó su discurso para referirse a la actualidad ante la atención del ministro, situado en primera fila.
«Nuestros gobiernos están continuamente en contacto para resolver esta situación no querida por el Reino de Marruecos y lo que el Gobierno de Marruecos pide y quiere es que estos conciudadanos que han atravesado vuelvan a nuestro país», aseguró Karima Benyaich, quien defendió también «una inmigración legal, ordenada y segura para todos» así como la «cooperación» entre ambos países.
La intervención de la embajadora dio paso a una velada festiva en torno a la cultura del país. Los invitados, de gala, degustaron las típicas viandas y manjares en un ambiente relajado y disfrutaron de la actuación de la cantante Sanaa Maraati, una de las voces más reconocidas de la música marroquí actual.
Desde el Gobierno se ha defendido estos días la relación con Marruecos mientras desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se denuncia su permisividad en el asalto.
El propio Pedro Sánchez, en su última intervención sobre la crisis -durante su visita, el viernes, a Ceuta, antes de iniciar sus vacaciones de verano en Lanzarote- hizo referencia a la «cooperación» con el país vecino «para materializar la repatriación» de los inmigrantes. Lejos de ello, decenas de miles permanecen aún en la ciudad, como ha denunciado este sábado el presidente ceutí Juan Jesús Vivas, quien cifra entre 8.000 y 11.000 los inmigrantes que no han regresado a Marruecos, muy lejos de los 2.000 que dice el Gobierno.
La crisis se ha saldado con la única destitución de la jefa de prensa de Seguridad Nacional por informar de la avalancha, además del cruce de declaraciones entre Marlaska y Robles sobre si el CNI avisó sobre la llegada masiva de inmigrantes. El ministro del Interior ha negado tener alertas previas sobre la invasión mientras la titular de Defensa defiende el trabajo del centro de inteligencia.