La morgue de Ceuta entierra los cadáveres de los inmigrantes con un código por si tiene que exhumarlos para devolverlos a Marruecos
La operación se ha puesto en marcha después de que Marruecos no aceptara inicialmente hacerse cargo de los cadáveres y ante el avanzado estado de descomposición
Ceuta ha comenzado a dar sepultura a una de las consecuencias más dramáticas de la entrada masiva registrada el 30 y 31 de julio: los cadáveres de los migrantes que murieron intentando alcanzar la ciudad desde Marruecos y que permanecían en las instalaciones forenses a las que se adaptó el Hospital Militar a la espera de ser identificados o repatriados.
Ya son 30 los cuerpos enterrados en el cementerio musulmán de Sidi Embarek. Los primeros 18 fueron sepultados el viernes 21 de agosto y otros 12 recibieron sepultura el sábado 22. Los entierros continuarán en los próximos días hasta completar la inhumación de los fallecidos que permanecen en Ceuta.
La operación se ha puesto en marcha después de que Marruecos no aceptara inicialmente hacerse cargo de los cadáveres y ante el avanzado estado de descomposición de algunos de ellos. El problema es especialmente complejo porque la mayoría de los cuerpos siguen sin nombre. Las autoridades han optado por enterrarlos con una numeración vinculada al registro forense, de manera que una identificación posterior mediante huellas, ADN u otros procedimientos permita localizar exactamente dónde fue sepultada cada persona.
Tumbas con números, no con nombres
Las primeras 18 víctimas fueron enterradas en tumbas identificadas con los números 5412 a 5430. En el segundo entierro colectivo, celebrado el sábado, otros 12 cuerpos ocuparon las sepulturas 5426 a 5437, en la zona nueva del cementerio.
No hay lápidas con nombres porque la identificación continúa siendo una de las grandes dificultades de la tragedia. El sistema elegido pretende precisamente que el entierro no cierre la posibilidad de conocer algún día la identidad de los fallecidos y entregar sus restos a sus familias o, en su caso, a Marruecos, como ha señalado este sábado el ministro de Justicia.
El cementerio musulmán de Sidi Embarek ha sido el lugar elegido para los enterramientos, siguiendo el rito islámico. Los cuerpos son preparados y enterrados conforme a la tradición musulmana, mientras imanes y trabajadores del camposanto participan en las ceremonias.
La magnitud de la operación ha obligado además a preparar nuevos espacios de enterramiento. El Faro de Ceuta explica que los 12 cuerpos enterrados el sábado fueron colocados en la parte nueva del cementerio, donde se han construido más sepulturas para afrontar la dimensión extraordinaria de esta tragedia.
82 cadáveres recuperados en Ceuta
Las cifras oficiales han ido modificándose a medida que la Guardia Civil recuperaba nuevos cuerpos en el mar. El balance que se maneja actualmente en Ceuta es de 82 cadáveres recuperados en territorio español relacionados con la entrada masiva del 30 de julio.
La identificación de los fallecidos se está realizando mediante procedimientos forenses que incluyen huellas dactilares y ADN. La oficina habilitada para atender a familiares de desaparecidos había recibido 32 denuncias y trabajaba con 29 posibles identificaciones, según datos difundidos por medios locales.
El Instituto de Medicina Legal de Ceuta ha soportado una carga extraordinaria. Su director, Manuel Aparcero, ha explicado que el equipo tuvo que afrontar la llegada de casi un centenar de cadáveres en apenas dos días, una situación para la que ningún servicio forense está preparado.
Marruecos primero rechazó los cuerpos y ahora cambia su postura
El capítulo más llamativo de la historia se encuentra al otro lado de la frontera. Durante los últimos días, Marruecos había rechazado recibir varios cadáveres, incluso alguno que ya había sido identificado y cuyo traslado había sido preparado por las autoridades españolas. El 19 de agosto un joven de 21 años, cuyo cuerpo ya estaba preparado para cruzar la frontera, fue rechazado por las autoridades marroquíes cuando el coche fúnebre llegó al Tarajal.
Ese bloqueo contribuyó a que los cuerpos permanecieran en Ceuta y a que finalmente comenzaran los enterramientos en Sidi Embarek. Pero Rabat ha dado ahora un giro a su posición.
El responsable que ha planteado públicamente la nueva postura no es el ministro del Interior, sino el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi. En una entrevista con el canal saudí Al Arabiya, Ouahbi reclamó que España devuelva a Marruecos tanto a los migrantes supervivientes que permanecen en Ceuta como los cadáveres de los fallecidos.
Sin embargo, no se trata de una aceptación incondicional de los cuerpos. Ouahbi exige primero que España entregue los expedientes forenses que permitan conocer la identidad y nacionalidad de los fallecidos. El ministro afirma que Marruecos necesita saber si los cuerpos corresponden a ciudadanos marroquíes, personas subsaharianas u otras nacionalidades.
«Nosotros no separamos entre vivos y muertos», vino a sostener Ouahbi al reclamar que se aborde conjuntamente la devolución de los supervivientes y la de los fallecidos.
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