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La Mareta se blinda para recibir a Sánchez y su familia con cámaras antipaparazzi en la playa

Personal de Moncloa, seguridad privada y agentes GRS de la Guardia Civil velarán por su seguridad

El Gobierno gasta 16.000 € en acondicionar las piscinas y el lago de La Mareta para las vacaciones de Sánchez

La residencia real de La Mareta, en Lanzarote (Canarias), se blinda con cámaras antipaparazzi ante la próxima llegada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su familia, que pasarán allí buena parte del mes de agosto, como en veranos anteriores.

El dispositivo de seguridad es de tal nivel que, además de las propias cámaras de seguridad del inmueble, se han instalado otras temporales con una especie de trípode más allá de la superficie de la residencia, esto es, en la propia playa colindante de Costa Teguise. OKDIARIO reproduce aquí una imagen de estos últimos dispositivos, que generan inquietud a los bañistas, según ha publicado Lancelot Digital.

De hecho, a la espera de que Sánchez y su familia lleguen a la isla este fin de semana, ya hay personal de Moncloa sobre el terreno, que velará por la seguridad del presidente y los suyos junto a la vigilancia privada contratada por Patrimonio del Estado —organismo del que depende La Mareta— y la Guardia Civil, que tiene allí desplegados agentes de los Grupos Rurales de Seguridad (GRS).

Este periódico publicó el pasado marzo que el Gobierno había destinado más de 250.000 euros a costear seguridad privada para la residencia oficial de La Mareta hasta 2028. Patrimonio Nacional esgrimió la necesidad de realizar esta licitación ante el vencimiento de la prórroga vigente del contrato actual, que expirará el próximo 17 de agosto, según los pliegos.

Tras anular este procedimiento por una «infracción no subsanable» en los pliegos, el Gobierno volvió a realizar otra licitación por una cuantía similar. Este contrato recayó, finalmente, en Clece Seguridad SL por 234.330 euros (impuestos incluidos). El encargo comprende la prestación de «servicios de seguridad, custodia y protección», con 2.650 «horas vigilantes» en 2026 y 6.475 en 2027.

Cámaras en la playa junto a La Mareta, en Lanzarote (Canarias). (Foto: OKDIARIO)

Fue Felipe VI quien decidió en 2015 ceder esta residencia real a Patrimonio Nacional para la «promoción de los intereses turísticos de España». El palacio fue mandado construir por el rey Hussein II de Jordania a finales de los años 70, si bien él no se hospedó allí, sino su familia. Y en 1989, el rey Hussein II regaló este inmueble al padre del actual monarca, el rey emérito Juan Carlos I.

En diciembre de 2015 se firmó un convenio de colaboración entre Patrimonio Nacional y el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, entonces dirigido por José Manuel Soria (PP), para que la finca, por «expreso deseo de Felipe VI», sirviera al establecimiento o refuerzo de lazos bilaterales o multilaterales con otros países u organizaciones en materia turística. En definitiva, una forma de promocionar la marca España mediante la celebración de actos relacionados con el turismo y la cultura.

No obstante, desde su llegada al poder a mediados de 2018, Sánchez ha hecho un uso continuo de este palacio de forma estrictamente personal para pasar sus vacaciones, junto a familiares y amigos. OKDIARIO reveló el año pasado imágenes exclusivas de su estancia en el mes de agosto.

Acceso directo al mar

El líder del PSOE se alojó el pasado verano en La Mareta con su familia prácticamente al completo: su mujer, la imputada Begoña Gómez, y sus dos hijas; sus padres, Magdalena y Pedro, y hasta su cuñado, Miguel Ángel Gómez, con su esposa e hijos. Todos ellos disfrutaron —a costa del bolsillo de los contribuyentes— de este palacio gestionado por Patrimonio Nacional.

Vista aérea de La Mareta. (Foto: Google Earth)

También estuvieron allí el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa, y el presentador Jesús Calleja.

Este idílico retiro, con una extensión de 30.900 metros cuadrados, cuenta con una decena de bungalows, dos piscinas, un lago artificial, zonas ajardinadas, gimnasio, pista de tenis, de baloncesto y hasta un helipuerto. La finca dispone además de acceso directo al mar y múltiples terrazas. Una residencia que no escapa al influjo del gran artista local e internacional de la isla, César Manrique, que la diseñó y la decoró. El edificio se asemeja a la arquitectura tradicional de las Islas Canarias, de estilo colonial, con paredes blancas y numerosos balcones.