Cambó, icono del catalanismo comprometido con la nación española
Francisco Cambó fue la figura más relevante del regeneracionismo de raíces catalanistas en las primeras décadas del siglo XX. Militante nacionalista desde su juventud, participó en la fundación de la Lliga Regionalista. Pero su vocación de estadista y su acaudalada situación financiera le llevó a buscar simpatías a la causa catalanista por todos los rincones de España. A él se debe, como dice justamente Andreu i Abelló, la organización de una derecha típicamente catalana, civilizada, culta y armoniosa.
Posibilista y profundamente conservador, propició, junto a Verdaguer y Prat de la Riba, la escisión dentro del partido del sector más liberal y nacionalista. Un discurso ante Alfonso XIII, de visita en Barcelona, en el que Cambó defendió la solución al “problema catalán” “dentro de España” y, por supuesto, “dentro de la monarquía”, desató las iras de sus rivales de partido. A partir de ese momento, se convirtió en el líder indiscutible, con Prat de la Riba, del catalanismo conservador alejado de las veleidades secesionistas. «Hay -dijo- dos maneras seguras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable».
Orador de relieve, desde su escaño de diputado por Barcelona, Cambó defendió la necesidad de que el catalanismo se implicara en el gobierno nacional. Pese a las críticas que le llegaban desde los sectores más nacionalistas, decidió colaborar con el reformismo de Antonio Maura. Fue ministro de Fomento en 1918 y de Fomento en 1921.
Cambó decidió apartarse de la política tras el golpe de Primo de Rivera. Publicó entonces ‘Per la concordia’, un conjunto de reflexiones con las que pretendía conciliar la monarquía y la autonomía de Cataluña. Viendo el peligro que acechaba al régimen, propuso después la creación de un partido conservador nacional de centro. Y tratando de atajar la marea republicana fundó en 1931 el Centro Constitucional.
Tras la proclamación de la Segunda República Española, Cambó se marchó a Francia, de donde regresaría después para reactivar la Liga Catalana y resultar elegido diputado en las Cortes. Partidario de atajar con mano de hierro la revolución de Asturias de 1934, apoyaría después económicamente al bando nacional que se sublevó contra la República.
Francisco Cambó falleció en 1947 en Buenos Aires. Además de su labor política, ejerció como mecenas cultural y llegó a crear una importante colección de pintura especializada en artistas italianos y el Renacimiento.
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