España
Vox

Abascal fue declarado ‘persona non grata’ en Ceuta por tildar de «invasión» el asalto a la frontera

Cuatro años después del veto a Abascal en Ceuta, Vox carga en el Congreso y exige cuentas a Pedro Sánchez

La Asamblea de Ceuta reclama ahora lo que Abascal pidió en 2021 y fue motivo de vetarle políticamente

  • Paula Ciordia
  • Especializada en política, Vox, ideología woke e inmigración. Reflexiono sobre tauromaquia en mi columna semanal 'Entre Pitones'. En 2025, fui corresponsal en la Ciudad del Vaticano durante el Cónclave que eligió a León XIV. Antes estuve como delegada en Aragón (2023-2025). Graduada en Periodismo y Filología Hispánica (Universidad de Zaragoza) y máster en Filosofía y Culturas Modernas (Universidad de Sevilla) | paula.ciordia@okdiario.com

Hace cuatro años, Santiago Abascal acudió a Ceuta en la que había sido hasta este jueves la mayor crisis fronteriza con Marruecos. Desde la ciudad autónoma, el líder de Vox advirtió de que el asalto masivo procedente de Marruecos podía volver a repetirse. Abascal calificó de «invasión» la entrada ilegal de miles de jóvenes varones y reclamó al Gobierno de Pedro Sánchez la «militarización permanente» de la frontera para evitar nuevos episodios similares, como los ocurridos esta semana.

Sin embargo, lo que ahora ha recibido un respaldo unánime, como es calificar de «invasión» la masiva entrada de ilegales y las críticas a la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez, convirtió a Abascal en la diana de la Asamblea de Ceuta, hasta el punto de declararle persona non grata por sus «posiciones extremistas». Una postura promovida por el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), formación liderada por la islamista Fátima Hamed, y que salió adelante gracias a la abstención del Partido Popular.

El presidente popular de Ceuta, Juan Jesús Vivas, respaldó entonces una posición crítica con la visita de Abascal y calificó de «responsable» su postura, al considerar que el dirigente de Vox podía poner en riesgo la convivencia en la ciudad.

La declaración, de carácter político y sin efectos jurídicos sobre el derecho de Abascal a visitar la ciudad, convirtió al presidente de Vox en el centro de una fuerte polémica institucional en Ceuta, que visitó hasta en dos ocasiones Ceuta en ese mismo mayo.

Cuatro años después de aquella crisis, Vox vuelve a situar Ceuta en el centro del debate político nacional. La formación ha registrado nuevas iniciativas en el Congreso de los Diputados relacionadas con la inmigración, la seguridad fronteriza y la situación de la ciudad autónoma.

Para el partido de Abascal, Ceuta y Melilla representan «la primera línea de la frontera europea en África». Sus críticos, por el contrario, consideraron que el discurso de Vox aumentaba la tensión política y social en una ciudad marcada por «su diversidad». Sin embargo, ahora por los mismos hechos que denunció el líder de la formación, la Asamblea de Ceuta ha exigido de forma unánime la declaración por parte del Gobierno de España de «emergencia nacional». Algo que ha rechazado el Ejecutivo de Sánchez.

La crisis que enfrentó a Abascal con el Gobierno

El enfrentamiento de todos los partidos políticos en Ceuta con Vox comenzó en mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas accedieron desde Marruecos a Ceuta en apenas dos días durante una crisis fronteriza sin precedentes.

Abascal viajó entonces a la ciudad autónoma para denunciar sobre el terreno lo que calificó como una «invasión migratoria». Una de ellas desde Algeciras, donde tomó un ferry a Ceuta, siendo saludado por el Grupo de Regulares con vítores y saludos castrenses, lo que fue criticado por la izquierda.

La otra, se saldó con dos detenidos y siete policías heridos. La presión de los manifestantes y los intentos de acceder al hotel donde se encontraba alojado el líder de Vox obligaron a la formación a trasladar la comparecencia al interior del establecimiento.

El líder de Vox sostuvo ya en ese momento que no se trataba de una crisis migratoria convencional, sino de una operación «dirigida y planificada» por Marruecos como respuesta a la posición española sobre el Sáhara Occidental y a la decisión de Sánchez de acoger al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, por motivos médicos, a petición de Argelia.