El corto plazo gana protagonismo: el crédito alcanza rentabilidades del 5% en EEUU y del 3,4% en Europa
El reajuste de las expectativas de tipos devuelve el atractivo al tramo corto de la renta fija
El conflicto en Oriente Medio ha provocado un fuerte reajuste en los mercados de tipos de interés, alterando de forma rápida las expectativas de política monetaria y devolviendo el protagonismo al tramo corto de la curva.
Según Johnathan Owen, gestor de carteras en TwentyFour AM (Vontobel), el movimiento ha sido especialmente intenso en las últimas semanas, con un giro brusco en las expectativas del mercado.
En este sentido, los mercados han pasado de descontar recortes de tipos a incorporar incluso subidas. Este cambio ha provocado un ajuste en toda la curva de tipos, reforzando el atractivo relativo del tramo corto frente al largo.
“Se trata de una reevaluación sustancial en un breve espacio de tiempo y, en nuestra opinión, la mayor parte del ajuste a corto plazo ya ha quedado atrás”, señala.
El impacto inicial se ha reflejado en los mercados de deuda pública, con repuntes de rentabilidad en los bonos soberanos de Estados Unidos, Reino Unido y Europa.
El crédito IG el principal beneficiado
Más allá de la deuda soberana, el mayor foco de oportunidad se encuentra en el crédito corporativo investment grade a corto plazo.
Los niveles de rentabilidad se han incrementado de forma notable, situándose en torno al 4,73% en Estados Unidos, el 5,29% en Reino Unido y el 3,39% en Europa.
Sin embargo, Natalie Trevithick, directora de estrategias de grado de inversión de Payden & Rygel, señala que tras un 2025 muy positivo, el crédito IG afronta un entorno más exigente en 2026.
Aun así, mantiene una visión constructiva sobre la clase de activo, apoyada en el carry y la calidad crediticia de los emisores. «Los mercados de crédito IG siguen siendo atractivos. La rentabilidad inicial continúa siendo un indicador clave de los retornos a medio plazo», añade.
Trevithick destaca además que la demanda se mantiene sólida, con un volumen de nuevas emisiones que sigue siendo elevado y bien absorbido por el mercado, sin generar presión significativa sobre los diferenciales.
Escenarios pesimistas en la curva
Según Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, el actual atractivo del tramo corto de la renta fija no es estructural, sino dependiente del escenario macroeconómico. En su opinión, para que deje de ser la opción óptima tendrían que darse dos situaciones claramente opuestas.
Por un lado, un fuerte shock inflacionario, por ejemplo, derivado de una crisis energética o de tensiones geopolíticas persistentes, obligaría a los bancos centrales a reiniciar subidas de tipos y tensionaría de nuevo toda la curva.
Por el otro, una recesión severa y rápida forzaría recortes agresivos, lo que haría que el tramo largo volviera a ser el más atractivo al generar ganancias de capital.
Por su parte, Manuel Pinto, analista de mercados en XTB, coincide en que el equilibrio actual del mercado depende de la evolución del ciclo económico, aunque subraya que el escenario base sigue favoreciendo al tramo corto.
“Para que la duración larga vuelva a resultar claramente atractiva necesitaríamos una desaceleración económica más profunda y una caída sostenida de la inflación que permita a los bancos centrales iniciar un ciclo de bajadas de tipos”, señala.
“Hoy observamos presiones al alza sobre la inflación derivadas de factores energéticos y geopolíticos, además de una elevada incertidumbre macro. Mientras estos riesgos permanezcan, el tramo corto sigue ofreciendo una mejor relación entre rentabilidad y riesgo”, concluye Pinto.
Rentabilidad vs riesgo
El debate en el mercado de renta fija gira en torno a si el actual entorno de rentabilidades cercanas al 6% en crédito investment grade a tres años compensa el riesgo de una crisis energética que aumente la inflación y empeore las condiciones de financiación de las empresas.
«En nuestra opinión una rentabilidad potencial cercana al 6% puede parecer atractiva en términos absolutos, pero debe analizarse en relación con el riesgo asumido», señala Pinto.
El experto explica que cuando los diferenciales descuentan un escenario prácticamente perfecto, el margen de error es reducido y cualquier deterioro del entorno macroeconómico puede tener un impacto significativo en las valoraciones.
En cambio, Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, adopta una visión más equilibrada sobre el atractivo del nivel actual de rentabilidad. «Un entorno del 6% de rentabilidad potencial a tres años ofrece un colchón de protección históricamente elevado frente a la volatilidad», señala.
No obstante, también advierte de que en un escenario de shock energético los diferenciales de crédito se ampliarían de forma inevitable, ya que actualmente se encuentran en niveles ajustados.
Por ello, considera que la clave no está en elegir un único tramo de la curva, sino en la diversificación. «La estrategia óptima es construir carteras globales diversificadas entre vencimientos, que permitan equilibrar el devengo de cupón con la protección del capital», concluye.
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