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Economía
Ahorro

Gonzalo Bernardos, sobre cómo gestionar el dinero y ahorrar en España: “Ahora todo es más tarde»

El coste de vida en España lleva tiempo subiendo y eso se nota, y mucho, en el día a día. No hace falta que hablemos de grandes cifras, sino que basta con ir al supermercado, pagar el alquiler o ver la factura de la luz para entender que llegar a fin de mes ya no es tan sencillo como hace unos años. El economista Gonzalo Bernardos ha querido poner el foco sobre esta cuestión y en una entrevista ha explicado cómo ha cambiado el ahorro en España y como se ha mermado esa capacidad ante la situación actual.

La vivienda es uno de los puntos más complicados. Tanto comprar como alquilar se ha encarecido a un ritmo que no va de la mano de los sueldos, y eso deja a muchas familias con muy poco margen. A esto se suman los gastos habituales, que también han ido creciendo poco a poco, casi sin tregua. Con este panorama, Bernardos ha puesto sobre la mesa la idea de que no sólo cuesta más ahorrar, sino que además ha cambiado la forma en la que se gestiona el dinero, especialmente entre los más jóvenes.

Cómo gestionar el dinero y ahorrar en España

En los últimos años, la inflación ha ido empujando los precios hacia arriba en casi todo. Lo que antes entraba dentro de lo normal ahora obliga a revisar números cada mes. Comer fuera, llenar el depósito o pagar suministros básicos pesa más en el presupuesto.

Eso se traduce en algo bastante evidente: cada vez cuesta más guardar dinero. Hay quien recorta donde puede, quien directamente deja de ahorrar y también quien tira de tarjeta o crédito para cubrir gastos que antes podía asumir sin problema. El alquiler es, probablemente, el mejor ejemplo de esta situación. En muchas ciudades se lleva una parte muy importante del sueldo, a veces más de la mitad. Y cuando eso ocurre, y si además le sumamos la electricidad, el gas o el transporte, que tampoco han dado tregua, es del todo imposible que un español medio pueda ahorrar dinero.

Una forma distinta de relacionarse con el dinero

En ese contexto, Bernardos ha concedido una entrevista a 20 minutos en la que, siendo realista con la situación, también insiste en que no todo es cuestión de números. Según su análisis, también ha cambiado la mentalidad y explica que hace años, incluso con sueldos modestos, lo habitual era intentar guardar algo todos los meses. Como ejemplo pone que si alguien ganaba 1.700 euros, intentaba organizarse para no gastarlo o para sólo gastar 1.200 o 1.400 euros, algo que los jóvenes de hoy en día ni se plantean. A partir de lo que comenta, se puede entender que antes había una especie de disciplina, casi automática, de reservar una parte para el futuro.

Ahora, en cambio, cree que eso se ha diluido. Parte de los jóvenes prioriza el presente, el disfrutar, el no posponer planes. Viajes, ocio, restaurantes… todo eso gana peso incluso cuando los ingresos no son suficientes para sostener ese ritmo sin tensiones.  En palabras de Bernardos: «Te estoy hablando de alguna población joven que tiene padres de clase media» del que ejemplifica el siguiente pensamiento: «Oye, tengo 30 años, 31. ¿Qué es la vida? Disfrutar, disfrutar, disfrutar. Yo me merezco gastar 2500 euros, me merezco ir de restaurantes, me merezco viajar, es que trabajo 8 horas y soy un héroe», señala.

El economista añade que hoy en día la cultura de esforzarse por trabajar parece algo diluida ya que por ejemplo si alguien que apenas gana 2.000 euros debe trabajar sábados y domingos para ganar esos 500 que le faltan, no lo hace porque supone un esfuerzo que no se quiere asumir. Por ello, cuando se plantea la cuestión de qué hacer si se tienen 2.000 y se necesitan 2.500, Bernardos lo tiene claro «papá y mamá», pero indica a la vez que esta mentalidad no es para nada culpa de la propia juventud sino de su generación, dando a entender que se ha criado a unos hijos a los que no les ha faltado de nada y así sigue siendo.

Ahorrar sigue siendo importante, aunque cueste más

Con todo, hay una idea que se mantiene: ahorrar es más difícil, pero también más necesario. La incertidumbre está ahí y cualquier imprevisto puede desajustar completamente un presupuesto que ya va justo. El problema es que no todo el mundo tiene margen para hacerlo. Algunos intentan recortar, otros buscan ingresos extra y hay quien, simplemente, no llega y a la vez, la relación con el dinero sigue cambiando. No sólo por lo que cuesta ganarlo o gastarlo, sino por la forma en la que cada uno decide priorizar su presente y su futuro. Y ahí, como deja caer Bernardos, no hay una única respuesta ya que se valora mucho el poder aprovechar la vida sí, pero de qué sirve eso si no tienes apenas dinero ya no sólo para ahorrar, sino para gastar.