`
Economía
Gasolina

¿Puede subir la gasolina a 3 euros? Esto es lo que opinan los expertos

Para el año 2030, los expertos consideran que existe una probabilidad "muy alta" de que los 3 euros sean el precio estándar debido a la fiscalidad

En un contexto marcado por la inestabilidad en Oriente Próximo y una reestructuración legislativa sin precedentes en la Unión Europea, los expertos advierten que la «gasolina barata» podría ser, definitivamente, una reliquia del pasado. En este escenario de crisis bélica, José Luis Martín López, presidente del grupo MLC, ha sido tajante al afirmar que los 3 euros son una posibilidad a corto plazo, llegando incluso a vaticinar precios de 4 euros por litro si las amenazas de Irán se cumplen y la guerra persiste.

Lo que hace apenas unos años se consideraba una distopía económica, hoy se asienta en las mesas de análisis como un escenario probable: el precio de la gasolina 95 y el diésel se encamina hacia la barrera psicológica de los 3 euros por litro.

España posee reservas estratégicas para más de 100 días; la naturaleza global del mercado petrolero implica que la tensión se traslada al surtidor en cuestión de días debido a la especulación y al ajuste de expectativas en los mercados de futuros.

El motor principal de la incertidumbre actual se localiza a miles de kilómetros de las fronteras españolas, en el Estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es la «autopista energética» del mundo, por donde circula aproximadamente el 31% del crudo transportado por mar. Analistas de diversas entidades subrayan que cualquier interrupción en este punto, por donde transitan 13 millones de barriles diarios, dispararía el barril de Brent por encima de los 150 o incluso 200 dólares.

Más allá de la coyuntura geopolítica, existe un factor estructural que garantiza que los precios altos hayan llegado para quedarse. La nueva normativa ETS2 de la Unión Europea impone un impuesto indirecto al CO2 de los combustibles de emisiones para el transporte. Según analistas de Goldman Sachs, esta medida legislada para incentivar la transición al vehículo eléctrico añadirá de forma permanente entre 0,40 € y 0,60 € por litro en los próximos años.

Para el año 2030, los expertos consideran que existe una probabilidad «muy alta» de que los 3 euros sean el precio estándar, no por una crisis puntual, sino por la carga fiscal que dice estar diseñada para desincentivar el uso de derivados del petróleo. A esto se suma la denominada «grieta de refino»; la capacidad de las refinerías europeas está al límite y la falta de infraestructuras para procesar el crudo provoca que el producto final se encarezca incluso si el petróleo base no sube de forma tan drástica.

La realidad en las estaciones de servicio españolas ya refleja esta volatilidad. En marzo de 2026 se han registrado repuntes del 16% en una sola semana. Los consumidores se enfrentan al fenómeno conocido como «subida en cohete y bajada en pluma»: las petroleras ajustan los precios al alza de forma casi inmediata ante la previsión de riesgos, pero tardan semanas en repercutir las bajadas cuando la tensión disminuye.

El impacto económico de un litro a 3 euros es demoledor para la economía familiar. Llenar un depósito medio de 50 litros supondría un desembolso de 150 euros, cifra que escalaría por encima de los 200 euros para vehículos de mayor tamaño o modelos más antiguos con depósitos de gran capacidad.

Sin embargo, el problema trasciende a los conductores. Economistas como Àngel Hermosilla y Eduard Conti advierten que este encarecimiento se filtrará a toda la cesta de la compra a través de la inflación. Al subir el diésel, se encarece el transporte de alimentos y bienes industriales, forzando a los bancos centrales a mantener tipos de interés altos para frenar la actividad, lo que podría derivar en un escenario de estanflación similar al de la crisis de 1973.