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Economía
Defensa

Ángel Escribano niega los rumores de su salida: «Nadie ha pedido mi dimisión como presidente de Indra»

"Quiero ser claro, nadie ha pedido mi dimisión ni hay ningún proceso en ese sentido"

  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Ángel Escribano, el presidente de Indra, ha enviado un comunicado a la agencia de noticias estadounidense Bloomberg en el que niega que se le haya pedido la dimisión como presidente de la empresa, cargo que ejerce desde mediados de enero de 2025. En concreto, escribano ha destacado: «Quiero ser claro, nadie ha pedido mi dimisión ni hay ningún proceso en ese sentido».

Estas declaraciones son consecuencia de los rumores que apuntan a que su salida podría desatascar la operación con su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Sin embargo, Escribano también ha negado que haya sido convocado por el Gobierno a una reunión para discutir una posible renuncia.

La causa de estos rumores se deberían a un cambio de opinión por parte del Gobierno. De esta forma, según fuentes conocedoras de la situación, «aunque el Gobierno era el principal valedor e impulsor de la operación, al Ejecutivo le han entrado dudas acerca de la idoneidad del movimiento tal y como estaba planteado desde un principio y, más allá de los conflictos de interés presentes desde el inicio del proceso, lo que quiere evitar es perder el control de la principal empresa nacional de defensa, sobre todo en un contexto geopolítico como el actual».

Por este motivo, la operación, que se concibió desde su nacimiento como una fusión por absorción, está en un momento en el que se están estudiando estructuras alternativas, tal y como ha reconocido el propio consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, que ha recibido el visto bueno del consejo de administración de la compañía para empezar a negociar distintas opciones con EM&E.

De hecho, De los Mozos opinó esta misma semana que si el presidente de la compañía no fuese Ángel Escribano, la operación con EM&E ya estaría hecha «hace mucho tiempo».

«Cuando empezamos a estudiarlo (en referencia a la potencial operación con EM&E), yo pedí al consejo de administración hacer una comisión independiente (para estudiar los conflictos de interés), porque la empresa se llama Ángel Escribano, Escribano (Mechanical & Engineering). Si se llamase otra cosa, este tema estaría hecho hace mucho tiempo», resaltó De los Mozos en el marco de su participación en el Observatorio de la defensa organizado por el diario El Español.

Conflicto de intereses con Indra

Sin embargo, el directivo ahondó en que, debido a esos conflictos de interés derivados de que Ángel Escribano sea el copropietario de EM&E junto a su hermano y presidente de EM&E, Javier Escribano, que también es consejero dominical en Indra, existen asuntos de gobernanza que, como empresa del Ibex 35, deben «respetar».

De hecho, EM&E posee un 14,3% del capital de Indra y es el segundo mayor accionista de la compañía después del Gobierno, que posee un 28% de la empresa a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Cabe recordar también que a finales del año pasado el consejo de administración de Indra apoyó por unanimidad el encaje estratégico de la operación con EM&E.

En ese sentido, uno de los aspectos clave de la operación tiene que ver con la valoración de EM&E, un trabajo que se prevé que se dará a conocer una vez que se tengan las cuentas correspondientes a 2025.

La valoración de EM&E tiene tanta importancia porque en una potencial fusión por absorción la participación de los otros accionistas de Indra se diluirá más o menos en función de este factor, que determinará la ecuación de canje.

Sin embargo, más allá de esa opción también está la alternativa de que, en lugar de absorber el 100% de EM&E, Indra tome una participación de control -a partir del 50,01%- en efectivo o en acciones.

En caso de una toma del control en acciones (en lugar del 100%) la mencionada dilución de los otros accionistas sería menor, algo que encajaría, por ejemplo, con el objetivo del Gobierno de no perder el control de la principal compañía nacional de defensa.

En todo caso, las posibles alternativas serán evaluadas en las negociaciones que De los Mozos arrancará con EM&E, si bien todavía no se ha desvelado en qué momento comenzarán.