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Economía
el mercado empieza a despertar

Se acabó la luna de miel de SpaceX: la mayor salida a bolsa de la historia pincha tras cumplir un mes

SpaceX cumple un mes en Bolsa con las acciones por debajo de su precio de debut

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

El conglomerado de cohetes, satélites e inteligencia artificial de Elon Musk, SpaceX, completó hace unos días su primer mes cotizando en la Bolsa de Nueva York con grandes fluctuaciones en el precio de sus acciones y marcando el pasado lunes un precio que ronda los 140 dólares, unos 10 dólares por debajo del precio marcado en su debut (150 dólares).

De esta manera, los títulos de la compañía no han cumplido las expectativas de los inversores a pesar de llegar a tocar máximos en los 225,64 dólares, gracias a su empuje inaugural en la que era la mayor oferta pública inicial (OPI) de la historia, lo que supone una caída del 38% respecto al precio de este lunes.

El pasado 12 de junio, día del salto al parqué de SpaceX, las acciones marcaron un primer precio de 150 dólares, tras más de dos horas de ajustes en la negociación ante las expectativas levantadas, lo que supuso elevar en un 11% el precio fijado en la OPV, 135 dólares.

Sin embargo, ni siquiera su inclusión en el Nasdaq 100 la semana pasada ha permitido a SpaceX corregir su senda bajista de los últimos días.

Antonio Castelo, analista de iBroker, señala que, desde el punto de vista de la operación, resulta difícil discutirlo: la compañía completó la mayor salida a bolsa registrada, captó una demanda extraordinaria y comenzó a cotizar por encima de los 135 dólares fijados en la colocación. 

Ahora bien, desde el punto de vista del inversor que compró en el mercado durante el estreno, el balance ya no es tan brillante. 

SpaceX entra en turbulencias

La evolución de SpaceX responde, en opinión del analista, a una combinación bastante clásica de entusiasmo inicial, valoración extrema y posterior normalización de expectativas. El primer factor es la propia mecánica de la salida a bolsa. SpaceX puso en circulación menos del 5% de su capital, lo que creó una escasez artificial de acciones en las primeras sesiones.

Cuando una compañía muy conocida llega al mercado con un free float reducido y una demanda extraordinaria, pequeños desequilibrios entre compradores y vendedores pueden provocar subidas muy fuertes que no reflejan necesariamente una revisión equivalente de su valor fundamental.

A ello se añadió una prima emocional evidente. SpaceX reúne varios de los relatos que más atraen actualmente al mercado: Elon Musk, la economía espacial, Starlink, defensa, inteligencia artificial y la posibilidad de desarrollar centros de datos orbitales.

Durante los primeros días, muchos inversores no compraron tanto los beneficios presentes como una participación en un conjunto de proyectos potencialmente transformadores. Ese entusiasmo llevó a la capitalización por encima de los dos billones de dólares muy rápidamente.

El problema es que el precio exigía aceptar unas hipótesis extraordinariamente optimistas. La compañía salió a bolsa con una valoración cercana a 1,75 billones de dólares, frente a unos ingresos de 18.670 millones en 2025, lo que suponía pagar alrededor de 94 veces las ventas históricas.

Mayor salida a bolsa en pérdidas

Además, SpaceX había registrado unas pérdidas netas próximas a 4.940 millones de dólares. Son múltiplos muy difíciles de sostener una vez desaparece la euforia inicial, incluso tratándose de una empresa excepcional. 

En otras palabras, el mercado empezó a distinguir entre la calidad de los activos y el precio pagado por ellos. Starlink cuenta con una posición competitiva muy relevante y el negocio de lanzamientos presenta fuertes barreras de entrada, pero una parte importante de la valoración depende de proyectos todavía no plenamente desarrollados, como Starship, la integración con la inteligencia artificial o futuras infraestructuras de computación en el espacio.

Cuanto mayor es el peso de beneficios lejanos e inciertos en una valoración, más vulnerable resulta la acción a cualquier aumento de la percepción de riesgo.

También ha influido la digestión de la propia OPV. La operación captó aproximadamente 85.700 millones de dólares, una cantidad excepcional que obligó a muchos inversores institucionales a reorganizar carteras y liberar liquidez. 

Tras las primeras sesiones, parte de quienes obtuvieron acciones en la colocación o compraron durante el debut aprovechó las fuertes ganancias para reducir posiciones. Esa toma de beneficios es normal, pero adquiere mayor intensidad cuando el valor llega a subir más de un 60% respecto al precio de la OPV en apenas unos días. 

La adquisición de Anysphere por unos 60.000 millones de dólares en acciones también pudo introducir dudas. Estratégicamente, puede reforzar la exposición de SpaceX a la inteligencia artificial empresarial, pero aumenta la complejidad del grupo y obliga al mercado a valorar conjuntamente negocios muy distintos, con necesidades de capital, márgenes y horizontes temporales diferentes. 

Reuters señaló que el retroceso comenzó precisamente cuando los inversores empezaron a evaluar si la elevada valoración podía justificarse ante el coste de su expansión en IA. 

Una semana en el Nasdaq 100

Hay además un factor técnico. La incorporación al Nasdaq 100 generó compras anticipadas de fondos y operadores que esperaban esa inclusión. Una vez materializada, se produjo el habitual comportamiento de «comprar el rumor y vender la noticia», coincidiendo además con cierta debilidad del conjunto del Nasdaq.

Por todo ello, la lectura de Castelo no es que el mercado haya dejado de creer en SpaceX, sino que ha pasado de valorar principalmente el relato a preguntarse por el precio, los beneficios y los riesgos de ejecución. La caída desde máximos parece más una normalización tras una salida excesivamente eufórica que una desautorización completa de la compañía.

Dicho de una forma sencilla: «SpaceX puede ser una empresa extraordinaria y, al mismo tiempo, haber sido una acción demasiado cara en los máximos posteriores a su debut», añaden desde iBroker.

La bolsa no sólo valora la calidad de una compañía; valora la diferencia entre lo que esa compañía puede conseguir y lo que el precio ya descuenta. En el caso de SpaceX, el precio llegó a descontar una ejecución casi perfecta durante muchos años, y el mercado ha empezado a exigir un margen de seguridad mayor.