Albacetazo
Sonrojante y vergonzoso partido del Real Madrid, que cayó eliminado de la Copa del Rey por el Albacete en el debut de Arbeloa en el banquillo
El equipo blanco, sin juego, sin alma y sin carácter, escupió sobre su escudo y fue derrotado por un equipo de Segunda división
Ni con Xabi Alonso ni con Arbeloa ni aunque resucitara Miguel Muñoz. A este Real Madrid no hay quien lo levante. El equipo está muerto. No tiene fútbol, pero tampoco tiene carácter ni liderazgo. Y lo demostró en el Carlos Belmonte, donde perpetró un partido intolerable para acabar cayendo ante un Segunda división, el Albacete, que derrotó al equipo madridista por 3-2 en el estreno de Arbeloa, que igualó un récord de Hiddink y Lopetegui al perder su primer título en su primer partido como entrenador del Real Madrid. A los blancos, apeados de la Copa del Rey, sólo les queda la Liga y la Champions. Y tiene pinta de que también las van a perder. Desde luego, con este fútbol sonrojante y vergonzoso que no es digno del escudo, las pierden.
Ya no estaba Xabi Alonso. Entre todos lo mataron y él solito se murió. Se estrenaba Arbeloa, entrenador con padrinos y pedigrí mourinhista. Listo y camaleónico como Pedro Sánchez y capaz de protegerse con el escudo de su madridismo, que es como el del Capitán América pero en blanco. Que tenga suerte de la buena. Le hará falta. Se estrenaba en Albacete, plaza futbolera sin mucho fuste y con la trampa de medirse a un Segunda en Copa. Si te clasificas es tu obligación. Si te eliminan, crisis. Pero el Real Madrid lleva más de un siglo en crisis, así que ni tan mal.
Arbeloa, suelto y directo en su presentación, hizo lo que le dijeron los médicos. Dejar en Madrid, amén de los lesionados Mbappé, Rüdiger, Militao, Rodrygo, Mendy y Trent, a los jugadores más castigados físicamente: Tchouaméni, Carreras, Bellingham. Bueno, y a Courtois, que en la Copa libra. Y dispuso su primer once con un par de canteranos como titulares, una medida a medio camino entre el aviso y el brindis al sol. Jugaban el lateral derecho David Jiménez –que ya estuvo en Talavera– y el centrocampista Cestero, uno de los protegidos del nuevo míster del primer equipo.
Dispuso un 4-3-3 con estos once elegidos para su estreno en Albacete como entrenador del Real Madrid: Lunin; Jiménez, Asencio, Huijsen, Fran García; Cestero, Güler, Fede Valverde; Mastantuono, Gonzalo y Vinicius. Los únicos tres suplentes con ficha del primer equipo eran Camavinga, Ceballos y Alaba. Sí, Alaba todavía tiene ficha de jugador profesional aunque ya no lo sea.
Enfrente el Albacete de Vallejo sin Vallejo, plagado de rotaciones y anfitrión en un Carlos Belmonte a reventar aunque con algún que otro madridista en las gradas. Piel de cordero y dispuesto a llevarse por delante al Real Madrid con las cámaras de La 1 como testigo para que no se lo perdiera nadie. Pues nada. Pasadas las nueve arrancó el partido con el equipo de Arbeloa vestido de azul con su camiseta y su canesú.
Azules en la niebla
De salida el Real Madrid quiso la pelota. Manejaba Cestero escoltado por Güler y Valverde de interiores. Muy abiertos y adelantados los laterales con Gonzalo, Mastantuono y Vinicius cargando el área. El dominio del equipo de Arbeloa era inocuo para el Albacete. La niebla cayó como puré de guisantes sobre el Carlos Belmonte. En mitad del claroscuro el primer tiro fue local y lo protagonizó Lazo. Se marchó fuera.
El Madrid movía la pelota tan despacio como siempre. Quien esperara presión, podía esperar sentado. La niebla ocultó el tedio futbolístico en el primer cuarto de hora. Justo entonces Asencio se pegó un topetazo con Pacheco que le dejó la nariz a la virulé. Igual que cayó la niebla de repente comenzó a disiparse, pero los de Arbeloa no vieron la luz.
Llegamos a la media hora sin que nada pasara. El partido era un bodrio incomible. Bien pertrechado atrás el Albacete, romo con la pelota el Real Madrid. Justo en el 30 Vinicius probó suerte con un disparo lejano que envió a la autovía. Las cámaras se iban a Arbeloa, más serio que hierático. Respondió el Alba con una contra de Bernabéu que culminó con un disparo cruzado y desviado.
Tostonazo
En el 37 se asomó el Real Madrid al área del Albacete con una galopada corta y veloz de Arda Güler que finalizó con un centro muy cerrado que atrapó el meta Lizoain. Después Lunin evitó el susto en una falta lateral botada con aviesas intenciones por Lazo. Era un aviso. No habría dos. En el 41 llegó el gol del Albacete para júbilo del Belmonte y mosqueo de Arbeloa. Fue en un córner botado al primer palo que cabeceó, mal defendido por Mastantuono, Javi Villar. Pues nada. A debutar con remontada o albacetazo.
Menos mal que Arbeloa también tiene flor, porque en el último córner del primer tiempo, con el tiempo ya sobrepasado, encontró el empate el Real Madrid. Cabeceó Huijsen a bocajarro, desvió como pudo Lizoain, que la dejó muerta, y Mastantuono esta vez sí estuvo vivo para lograr el 1-1 in extremis al filo del descanso al que nos fuimos sin solución de continuidad.
En la segunda parte trató de apretar algo más el Real Madrid. Sin excesos tampoco. Con la pelota el equipo de Arbeloa jugaba a un ritmo que habría permitido entrar al campo a Xabi Alonso, Kroos y Zidane. Ya quisieran estos, claro. El despropósito y la falta de talento del equipo se mostró en una jugada en el que el Madrid convirtió el área del Albacete en el patio de un colegio. Arbeloa puso a calentar a Carvajal, Alaba y Camavinga.
Los cambios los hizo en el 64: Alaba por Huijsen y Camavinga por Fran García para jugar de lateral izquierdo, invento del demonio Deschamps ratificado por el genio Ancelotti. El Madrid seguía sin jugar ni a las tabas. En el 67, otra vez a balón parado, la tuvo en su cabeza Gonzalo pero el remate se le fue arriba.
Cambios de Arbeloa
El Albacete empezó a notar el cansancio y el Real Madrid inclinó el partido hacia el área de Lizoain. Otros dos cambios de golpe hizo Arbeloa en el 75: el canterano Palacios por Mastantuono y Carvajal por el canterano Jiménez. En el 80 Lunin salvó a su equipo primero con la mano y después con el pie. Respiró Arbeloa, que torció el gesto después cuando, de resultas del córner posterior, llegaría el 2-1 del Albacete con una media volea de Jefté, que no atinó a despejar en su palo el meta madridista. Enloquecía un Carlos Belmonte entregado a su equipo.
Pero Arbeloa volvió a tener una flor gigantesca y aromática al ver cómo Gonzalo anotaba en el 90 un milagroso gol que suponía el 2-2 y al menos le podía garantizar la prórroga al Real Madrid. Se podía haber pensado así, pero no. Porque en el 94 el Albacete le dio a Arbeloa de su medicina y logró el definitivo 3-2 en una acción individual de Jefté, que retrató primero a Carvajal, y luego batió con sutileza a Lunin. Del repliegue del Real Madrid, sonrojante, mejor no hablar. Así que nada, sin Copa, pero Arbeloa tiene trabajo. Mucho trabajo. Si no le destituyen, claro.