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Tenis: US Open 2026

Zverev deja de ser el eterno perseguidor y se desmarca: «En este momento es probable que sea el mejor del mundo»

El alemán ha ganado sus dos Grand Slam sin enfrentarse ni a Alcaraz ni a Sinner

Va a cerrar el año metido en la pelea por el número uno del mundo y como tenista más ganador de grandes torneos

Aprovecha Zverev las circunstancias y el momento para volver a enseñar el puño y levantar metal. Ha fabricado en 2026 un año memorable con las sobras de Alcaraz y Sinner. Consigue su segundo Grand Slam, su primer US Open,  y echa un jarro de agua fría a la grada de la Arthur Ashe que se ilusionaba con ver, 23 años después, a uno de los suyos conquistar la Gran Manzana. Se acaba el año, en lo que a Grand Slams se refiere, de caza para Zverev. Pues con Alcaraz de baja durante 139 días y Sinner golpeado por el calor y las lesiones, ha tenido el coto de caza libre.

La temporada que viene cambia su paradigma. ¿Podrá mantener la solidez cuando el español y el italiano regresen de pleno? El alemán, consciente de la situación actual de los rivales que le adelantaron por la derecha hace año, trata de desmarcarse. «No sé cómo responder a si me siento el mejor del mundo. Hay que tenerlo todo en cuenta. Con Jannik Sinner lesionado y Carlos Alcaraz regresando tras una lesión de cuatro meses, pues en este momento, probablemente sí soy el mejor del mundo», dice Zverev.

Aunque mantiene los pies en el suelo. «Si ambos estuvieran sanos y en pleno rendimiento, tal vez no lo fuera, porque cuando estaban bien ellos, yo no era el mejor. Yo perdía con Sinner constantemente, hace cuatro o cinco meses. Si todos están sanos, yo creo que Jannik está por delante de todos. El tema es así de simple», finalizó. El contexto avala su reflexión. Este año ha claudicado en los dos Grand Slam en los que se ha enfrentado con el murciano y el italiano. En semifinales del Open de Australia contra Alcaraz y en la final de Wimbledon ante Sinner.

Y los dos Grand Slam en los que no se ha cruzado con ellos, Roland Garros y US Open, ha terminado levantando el trofeo. La realidad es que Zverev ha sido un tenista encorsetado por las circunstancias y las generaciones. Le ha tocado convivir con el Big Three primero -Nadal, Federer y Djokovic- y la irrupción de Alcaraz y Sinner después. Desesperaría a cualquiera. Por eso ha vivido en tensión, porque su tenis ha imaginado unos objetivos que la realidad le ha negado hasta este curso.

Había ganado todo tipo de títulos, entre ellos un oro olímpico, pero se le resistía un Grand Slam —había claudicado en las tres finales que ha disputado— y su carrera opositaba a ser la del mejor tenista de la historia sin un gran título en su vitrina. Hasta que se liberó en Roland Garros y redobló la apuesta en el US Open. ¿Se ha destapado? «Alemania llevaba 30 años sin ganar un Grand Slam y ahora hemos ganado dos en tres meses», inició Zverev.

«Creo que Dios ha visto lo mucho que hemos trabajado, cuánto hemos sufrido y cuánto dolor hemos atravesado», dijo. Se mete en la pelea por el número uno del mundo, ya que Sinner tiene más puntos que defender que ganar de aquí a final de año. Aunque el termómetro de Zverev será cuando Alcaraz y Sinner estén plenamente recuperados. ¿Seguirá siendo el mejor del mundo?