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Tenis: Wimbledon 2026

Resbalón de Rafa Jódar: sucumbe ante Mochizuki y se despide de Wimbledon

El español empezó arrasando y terminó arrasado por el nipón, número 151 del mundo

Mochizuki propuso un ritmo lento que atrapó al español

Se marcha Rafa Jódar pensativo, rumiando en esa mente estructurada lo que acaba de suceder en la pista 18 del All England Lawn Tennis Club, la misma en la que Isner y Mahut se batieron más de once horas en el partido más largo de la historia en Wimbledon. Sucumbe (6-1, 6-7, 4-6, 4-6) ante el juego lento de Mochizuki, que llegaba al partido de la qualy y como campeón junior en 2019. Hoy deja de ser un desconocido en el imaginario popular español. Lo que comenzó de cara para Jódar, se tornó en cruz con la llegada del tifón japonés, que es quien avanza a la siguiente ronda. En la Centre Court y contra Sinner. Palabras mayores.

Entre los vítores a Mochizuki, Rafa Jódar abandona la pista y finaliza así su primera vivencia en Londres. Ya conoce la dificultad que esconde la hierba. Exige otra zancada, diferente desplazamiento y otro juego. Batallador y aplicado hasta aquí, enfrente se ha encontrado un competidor que le ha atrapado con su saque, el arma por antonomasia en hierba. El de Mochizuki no destaca por su potencia, tampoco destila una colocación quirúrgica, pero ralentiza todo. Le cuesta alcanzar los 120 km/h, lo que se convierte en un caramelo envenenado.

De primeras, seductor, pues Jódar despachó los restos con solvencia en el primer set. ‘Dame más, que estoy encantado’, parecía rezumar. Aunque con el paso de los puntos se va haciendo pesado. Jódar se ve obligado a aplicar toda la fuerza a una pelota que recibe pausada. Y esa repetición le lleva al error al resto en particular y a nublarse en general. Hasta 53 errores no forzados comete. Muchos puntos gratis. ‘Bienvenidos’, recibe Mochizuki.

Poco a poco se va creciendo el japonés, que conecta con la grada. Cada vez levanta a más personas y convierte el partido en ingobernable. Tres roturas al servicio sufre cada uno antes de llegar a un desempate que cae del lado del nipón. Partido igualado. Vuelta a empezar, pero con Mochizuki entonado. Peligro. El nipón se mueve bien en escenarios anárquicos y poco a poco fue sembrando incertidumbre en el gesto de Jódar, torcido con el correr de los puntos.

Le cuesta salir del aprieto. Lo consigue a ratos, con algunas roturas, pero es iluminación transitoria. Los focos los tiene Mochizuki, al que no le pesan. Se apunta el tercer set y se fabrica dos puntos de partido sin demasiados aprietos. Para entonces, su saque ya es una bomba. No lo consiguió a la primera, pero sí a la segunda. Se arrodilló y celebró mientras Jódar rumiaba lo que acababa de suceder. Esto es la hierba de Wimbledon, pavimento resbaladizo.