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La reflexión vital de Niki Lauda: «En el deporte motor aprendes a alcanzar los mejores resultados en periodos cortos. Eso aplica a la vida. Ser más rápido que cualquiera y no cometer errores»

Ahondamos en una de las grandes frases que nos dejó uno de los más grandes de la Fórmula 1

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Andreas Nikolaus Lauda, conocido mundialmente como Niki Lauda, sigue estando muy presente en la memoria de todos los fans de la Fórmula 1 siete años después de su fallecimiento. El piloto austriaco se erigió como uno de los más grandes de la categoría reina del automovilismo y se convirtió en todo un mito tras sobrevivir a las llamas tras un grave accidente en el Gran Premio de Alemania de 1976.

Pionero para muchos pilotos que llegaron después, entre ellos nombres como Fernando Alonso o Lewis Hamilton, con el que coincidió en su etapa como asesor técnico de la escudería Mercedes, dejó también una reflexión para la historia.

«En el deporte motor aprendes a alcanzar los mejores resultados en periodos cortos. Eso aplica a la vida. Ser más rápido que cualquiera y no cometer errores»

Lauda quiso transmitir con este mensaje que la clave del éxito y supervivencia es actuar con máxima agilidad y precisión bajo presión, ya sea en los circuitos como en la vida diaria. En las carreras, un segundo es un mundo que define ganar o perder. El tres veces campeón del mundo aprendió que la vida también exige tomar decisiones rápidas en poco tiempo.

De esta reflexión se pueden sacar otros matices. Implica ser más rápido que el resto, tener reflejos y anteponerse a los problemas en orden de superar a la competencia con agilidad mental y operativa. Pero no se deben cometer errores durante el proceso, ya que, como en los circuitos, de nada sirve la velocidad si conlleva un accidente. La precisión y el control son dos máximas a la hora de mantener el éxito a largo plazo.

¿Cómo lo aplicó Lauda en su día a día?

El histórico piloto de Fórmula 1, considerado por muchos uno de los mejores de la historia en su categoría, trasladó este pensamiento a su vida personal. Tras su grave accidente en Alemania, donde casi pierde la vida con quemaduras severas que le quedaron de por vida, como las que se le podían apreciar en el rostro, comenzó a tomar decisiones con claridad y sin entrar en pánico en sus distintas crisis personales, tanto el accidente como en la gestión de sus aerolíneas.

Tras retirarse brevemente del «Gran Circo» meses después del accidente, Lauda fundó su propia aerolínea en 1978: Lauda Air. Las deudas y una querella con la compañía Austrian Airlines le obligaron a volver a la pista en 1982. A pesar del contratiempo en su empresa, no tiró la toalla y compró Aero Lloyd Austria, que pasó a llamarse Niki.

La vida de Niki Lauda estuvo marcada de principio a fin por una reflexión muy profunda y que define a la perfección su personalidad. Su enorme legado en la Fórmula 1 va más allá de las pistas y representa una de las mayores inspiraciones para todos los jóvenes pilotos y fans de la mayor categoría automovilística.