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Según los interioristas estos 7 errores están haciendo que tu casa no se vea acogedora y lo puedes solucionar en un fin de semana

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Conseguir que una casa resulte acogedora no siempre depende de comprar muebles caros o seguir las últimas tendencias en interiorismo. Los interioristas coinciden en que existen una serie de errores muy frecuentes que arruinan el resultado final; desde colocar todos los muebles pegados a las paredes hasta depender de una única lámpara para iluminar toda una estancia, son decisiones que hacen que una vivienda resulte fría e impersonal.

La buena noticia es que la mayoría de estos errores tienen solución y, en muchos casos, ni siquiera requieren una reforma; cambiar la distribución del mobiliario, incorporar distintos puntos de luz, añadir algunos toques de color o crear una continuidad visual entre las distintas habitaciones puede transformar por completo la percepción de un hogar. Otro aspecto importante es entender que cada estancia debe tener una función clara, un equilibrio visual y un elemento protagonista que organice el resto del espacio.

Los peores errores que puedes cometer con la decoración de tu casa

Uno de los errores más comunes es no tener un centro definido en la habitación alrededor del cual se organice el resto del espacio. A menudo, los muebles se colocan contra las paredes, mientras que el centro queda vacío y, por ende, pierde toda su lógica. Los interioristas son muy claros al respecto: todas las estancias deben tener su propio punto focal.

En la sala de estar, suele ser la zona de descanso: un sofá, sillones, una mesa de centro y una alfombra. En el dormitorio, la cama se convierte en el elemento más importante, y en el comedor, la mesa, alrededor de la cual se reúne la familia. Cuando los muebles se disponen alrededor de un elemento central, una habitación adquiere un aspecto más armonioso.

Otro de los errores más frecuentes, especialmente en habitaciones largas y estrechas, es colocar todos los muebles a lo largo de una o varias paredes para ahorrar espacio. A primera vista, parece que esto hace que la habitación parezca más amplia, pero en realidad ocurre lo contrario, ya que en el centro no hay un espacio acogedor, sino simplemente un pasillo.

La solución es sencilla: dividir el espacio en zonas. Por ejemplo, colocar el sofá no contra la pared, sino a lo ancho de la habitación para crear un rincón acogedor; de esta manera, el el espacio que queda detrás del sofá se puede utilizar para un escritorio, una estantería, plantas o un pequeño rincón de lectura. Las alfombras, las mesas pequeñas, las estanterías bajas o las lámparas de pie también son grandes aliadas para delimitar espacios.

La iluminación es una de las herramientas más poderosas para crear una sensación de calidez. En este contexto, la iluminación fría resalta las superficies, pero también le resta calidez al ambiente. Para zonas de descanso, salones, dormitorios o comedores, es mejor optar por una luz de tonalidad cálida; esto suaviza visualmente las superficies, aporta profundidad a los colores y ayuda a crear un ambiente más armonioso. A veces, basta con cambiar unas cuantas bombillas para darle a una habitación un aspecto completamente diferente por la noche.

Otro problema relacionado con la iluminación es tener sólo una lámpara en el centro de la habitación. Los hogares acogedores casi siempre cuentan con varios niveles de iluminación; además de la iluminación principal, conviene tener fuentes de luz locales, como una lámpara de pie junto al sofá, una lámpara de mesa sobre la cómoda, una lámpara pequeña en la mesita de noche, un aplique de pared en el rincón de lectura o una delicada guirnalda de luces.

A esto hay que sumar que una vivienda completamente neutra y monocromática resulta fría e impersonal. El ojo humano necesita toques de color, aunque esto no significa que el hogar deba ser un caos de colores brillantes. A veces, basta con unos pocos detalles: cojines en tonos cálidos, una alfombra con textura, un cuadro, un jarrón o cortinas. Los colores pueden ser muy sutiles; un tono beige, verde oliva, terracota, azul claro, un marrón intenso o un mostaza apagado pueden transformar por completo el ambiente de una habitación. Lo importante es aportar profundidad y vitalidad al espacio.

La sensación de calidez también puede desaparecer cuando cada rincón  está decorado de forma completamente diferente. En una habitación, papel pintado con un estampado de flores muy llamativo; en otra, una paleta de colores totalmente distinta; en una tercera, otro estilo; y el pasillo parece un mundo aparte.

La solución consiste en elegir un motivo unificador: por ejemplo, si se utiliza una paleta de colores beige cálido y verde en la sala de estar, se pueden repetir sutiles tonalidades de estos colores en el dormitorio, el pasillo o la cocina. No es necesario que todo combine a la perfección; basta con unos pocos detalles repetidos para que el hogar luzca armonioso y acogedor.