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Rafa Nadal

Rafa Nadal: «La mentalidad ha cambiado. Antes se ahorraba para comprar un coche o una casa. Ahora se invierte en viajar»

Rafa Nadal ya no está en las pistas, pero sigue muy presente. No sólo por lo que hizo, que es difícil de repetir, sino por lo que está empezando a construir ahora. El ex tenista ha entrado de lleno en una nueva etapa en la que su foco ya no está en competir, sino en desarrollar proyectos propios, especialmente en ámbitos como la educación o el turismo.

Su carrera habla por sí sola, pero lo interesante es cómo ha decidido gestionarla después. Nada de desconectar del todo sino que Nadal ha optado por seguir activo, trasladando esa forma de trabajar, constante, exigente, a su faceta empresarial. Y ahí es donde empieza otro tipo de reto. En una entrevista reciente, dejó una reflexión que va más allá de su caso personal. «La mentalidad de la gente ha cambiado. Antes se intentaba ahorrar para comprar un coche o una casa. Ahora la gente valora mucho las experiencias e invierte mucho en viajar» que resume bastante bien un cambio que ya se viene notando desde hace años.

Rafa Nadal: «La mentalidad ha cambiado. Antes se ahorraba para comprar un coche o una casa. Ahora se invierte en viajar»

La sociedad actual, especialmente las generaciones más jóvenes, ha cambiado la idea de viajar que se tenía hasta hace poco. Si bien antiguamente se viajaba en verano o  «cuándo se podía», da la sensación que en la actualidad se convierte en una prioridad. De este modo, el gasto en viajes, escapadas o experiencias ha ido ganando terreno frente a las compras más tradicionales. Y parece que no es sólo cuestión de moda sino que también tiene que ver con cómo se entiende ahora el tiempo y el dinero. Antes, ahorrar para una casa o un coche era casi un objetivo fijo. Ahora, en muchos casos, eso se relativiza. Se prioriza vivir el momento, moverse, conocer sitios.

Nadal lo ha vivido en primera persona durante años. Su carrera le ha llevado a pasar media vida viajando, entrando y saliendo de hoteles, conociendo culturas distintas. Esa experiencia, en lugar de quedarse ahí, la está aprovechando ahora en sus proyectos.

De competir a construir proyectos propios

El paso de la pista a los negocios no ha sido improvisado. Nadal lleva tiempo trabajando en esa transición y la Rafa Nadal Academy es uno de los ejemplos más claros. Un proyecto muy ligado a él, en el que sigue implicado, aunque su día a día ya no sea el mismo que cuando estaba compitiendo. El crecimiento de la academia ha obligado a profesionalizar aún más la estructura y a buscar apoyo externo para seguir expandiéndose. Aun así, el control sigue siendo suyo ya que no deja de ser un proyecto personal y lo más importante: a largo plazo.

A eso se suma ZEL, la cadena hotelera que impulsa junto a Meliá. Aquí se nota claramente la influencia de su vida como deportista. Años viajando, viendo hoteles de todo tipo, le han servido para hacerse una idea bastante concreta de lo que le gusta y de lo que no. La idea, de hecho, nació de forma bastante sencilla con una comida en la que la primera idea, se fue desarrollando hasta construir un concepto basado en el estilo de vida mediterráneo, con la intención de llevarlo a distintos destinos.

El turismo como oportunidad de futuro

Y es ahí, explicando el porqué de esa aventura hotelera, cuando Nadal explica que «La mentalidad de la gente ha cambiado mucho. Antes se intentaba ahorrar para comprar un coche o una casa. Ahora la gente valora mucho las experiencias e invierte mucho en viajar y conocer lugares diferentes». Pero no es sólo una cuestión que tiene que ver con la tendencia actual de viajar que tiene la sociedad, sino que la importancia del turismo es otro de los pilares de su empresa. «Es un negocio que me gusta. Nuestra economía principal viene del turismo. He crecido con ese ADN y disfruto explorando este nuevo proyecto», eplica.

Y lleva razón si tenemos en cuenta que España, y especialmente Baleares, tiene en esta industria uno de sus principales motores económicos. Haber crecido en ese entorno ha influido directamente en su decisión de invertir en este ámbito. El ex tenista reconoce que se trata de un sector con recorrido, precisamente por ese cambio en las prioridades del consumidor. La demanda de experiencias, bienestar y desconexión sigue creciendo, y proyectos como ZEL buscan posicionarse dentro de esa tendencia.

Además, su alianza con Meliá aporta un respaldo clave. La combinación de conocimiento del sector y una marca personal consolidada permite construir una propuesta diferenciada en un mercado altamente competitivo, donde destacar resulta cada vez más complejo.

En definitiva, la etapa empresarial de Nadal no supone una ruptura con su pasado, sino una continuidad en otro terreno. Si en la pista construyó una carrera histórica, ahora busca consolidar un legado diferente, centrado en la educación, el deporte y la hostelería. Así, con varios proyectos en marcha y nuevos objetivos por delante, Nadal encara esta fase con la misma determinación que le llevó a lo más alto del tenis. La diferencia es que ahora el reto no está en ganar títulos, sino en construir algo duradero más allá de las pistas.