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¿Qué es una catacresis y por qué hay tan pocos ejemplos en español? La RAE tiene una explicación clara al respecto

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Grandes escritores como Vicente Aleixandre han defendido la poesía, pero al común de los mortales nos cuesta un poco más apreciarla. Sin embargo, las metáforas y los juegos de palabras están muy presentes en nuestro idioma. Así lo demuestra un término muy concreto de la Real Academia Española (RAE): la catacresis.

Este término que suena tan extraño está en el Diccionario de la lengua española (DLE) para definir a algo que no tiene un nombre concreto, por lo que usamos otra palabra en sentido metafórico para describirlo.

Para que nos entendamos, en español tomamos palabras que ya existen y las colocamos donde hace falta una denominación propia. Te prometemos que con ejemplos lo vas a entender.

Qué significa catacresis en español, según la RAE

El español está repleto de palabras raras, pero eso no significa que no sean útiles. Por ejemplo, catacresis sirve para definir a aquellas palabras que estiramos para cubrir una necesidad.

Aunque sean metáforas no las utilizamos por razones estéticas, sino para nombrar una realidad que no cuenta con una palabra específica. El ejemplo más clara es «la hoja de la espada» o «la hoja de papel».

En ambos casos, hoja no alude a una planta, sino a una parte fina, plana o cortante que recibe ese nombre por semejanza. Exactamente eso es lo que la RAE entiende por catacresis.

Lo curioso es ver cómo se han asentado en el lenguaje hasta parecernos palabras normales y no metáforas. Nadie se detiene a pensar que una espada no tiene hojas como un árbol, ni que el papel no brota de una rama. La expresión funciona y el hablante la acepta como normal.

El otro significado de catacresis en el diccionario de la RAE que lo complica todo

Para complicar todavía más el tema, en el diccionario de la RAE se le da a catacresis un segundo significado. También puede ser una metáfora de difícil comprensión propia del conceptismo y la poesía barroca.

En este caso ya no hablamos sólo de nombrar algo sin nombre propio, sino de una imagen literaria más densa, propia de una tradición en la que el lenguaje buscaba dificultad, ingenio y sorpresa.

Bajo esta definición de catacresis la RAE pone el ejemplo de «(el gigante) un monte era de miembros eminente». Es decir, no es una metáfora cotidiana, sino una construcción exigente, muy ligada a la literatura barroca.

Pero para el primer uso de catacresis, el más habitual, la forma de recordar qué significa es sencilla: ocurre cuando una palabra nombra algo sin nombre especial mediante un uso metafórico.

Por qué se nos ocurren tan pocos ejemplos de catacresis en español

La razón principal es que la catacresis no equivale a cualquier imagen metafórica. Para que el término encaje, debe existir esa idea de falta de nombre especial.

Por ejemplo, decir que alguien tiene «un corazón de piedra» es muy poético, pero no es una catacresis porque no responde a la necesidad de nombrar algo sin denominación propia.

Además, los mejores ejemplos suelen perder fuerza con el tiempo, porque cuando la catacresis se vuelve habitual deja de parecerlo.

Aun así, es posible construir una frase con varias catacresis muy evidentes en español: «Dejó la botella junto al brazo del sillón, colocó las llaves al pie de la lámpara y observó cómo la luz iluminaba las patas de la mesa. Después miró por la ventana hacia la falda de la montaña, mientras el agua descendía por el lecho del río».