La psicología ha llegado a la conclusión de que las personas que andan con las manos en los bolsillos no sólo son tímidas, en realidad es una forma de sentirse más seguros
La psicología revela los significados que guardemos nuestras manos en los bolsillos ya sea quietos o andando
La psicología dice que las personas que escriben la lista de la compra en papel en lugar de usar el móvil no están anticuadas, sino que su procesamiento mental es distinto
La psicología dice que las personas que toman notas a mano en una reunión no están desfasadas, sino que tienen mayor capacidad de análisis
Hay pequeños comportamientos que pasan desapercibidos para el ojo humano, pero que revelan gran información acerca de nuestra personalidad. En este caso vamos a hablar de un reflejo que tienen muchas personas, como es meterse las manos en los bolsillos cuando andan.
Este gesto se estudia como parte del lenguaje corporal y en la psicología revela algo que va mucho más allá de la simple timidez. No hay una lectura única de este gesto, ya que dependiendo de la situación puede significar varias cosas.
Seguridad al andar
Al andar, la inseguridad emocional puede hacer que el cuerpo se sienta tenso o tope. Meter las manos en los bolsillos compacta el cuerpo, reduce el balanceo y da la sensación de mayor control, firmeza y solidez al andar.
La psicología revela también que muchas personas, al realizar este gesto, conectan con el «piloto automático». Al balancear los brazos de forma natural, nos conectamos con el entorno y reaccionamos a él. En caso de guardar las manos, el cerebro tiende a encerrarse.
Las manos en los bolsillos si estamos quietos
Los estudios de poder y de lenguaje no verbal asocian este gesto a personas que se sienten inferiores en entornos como reuniones, entrevistas o grupos sociales. Una postura relajada y confiante se caracteriza por la tranquilidad en usar el espacio disponible con su cuerpo.
Esta situación de desconfianza se puede ver revertida en el caso de que la persona saque el pulgar solamente del bolsillo. En ese caso, las tornas cambian y se interpreta como un gesto de confianza, incluso de arrogancia.
Esta parte de la psicología estudia que este gesto se hace porque te sientes inseguro. Además, el simple hecho de realizarlo de forma involuntaria puede hacer que te sientas más inseguro.
Los psicólogos recomiendan, a pesar de los nervios, sacar las manos y gesticular con ellas con el fin de engañar al cerebro y generar una confianza real.
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