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La psicología explica por qué quienes nacieron entre 1950 y 1960 no trabajaban por vocación

Para gran parte de los que nacieron entre 1950 y 1960, trabajar no era una cuestión de pasión, sino de supervivencia. Diversos estudios de psicología social señalan que las personas nacidas durante esas décadas crecieron bajo una cultura del esfuerzo donde la prioridad era ayudar económicamente a la familia. Este contexto terminó creando una generación con una enorme tolerancia a la frustración, pero también con una relación muy distinta con el trabajo que las generaciones actuales.

Durante mediados del siglo XX, especialmente en familias obreras y en zonas rurales, era habitual que los hijos se incorporaran al trabajo desde edades muy tempranas. Muchos jóvenes abandonaban los estudios para trabajar en fábricas, comercios, talleres o plantaciones agrícolas. El acceso a la universidad era mucho más limitado que en la actualidad y estudiar durante años no era una posibilidad para una buena parte de la población.

Los expertos en psicología explican que esta situación generó en aquellos jóvenes una mentalidad muy práctica, ya que el trabajo se entendía como una obligación necesaria para que la familia saliera adelante y no como un espacio de realización profesional haciendo algo que te gusta. La estabilidad económica y el sacrificio por la familia eran lo principal.

Además, muchos de estos jóvenes crecieron en casas donde expresar emociones o hablar de salud mental no era algo habitual. La cultura de aquella época premiaba la resistencia y la capacidad de aguantar dificultades sin quejarse.

Resistencia emocional

Diversos estudios realizados a personas nacidas entre los años 50 y 70 demuestran que estas personas desarrollaron una mayor autonomía y una mayor tolerancia a la frustración. Los expertos explican que estas generaciones aprendieron a llevar mejor la incertidumbre y las dificultades porque crecieron en una época en donde no había tanta inmediatez y todo era mucho más exigente.

Para los expertos, esto explicaría por qué estos jóvenes tenían una mejor relación con el esfuerzo y el compromiso con el trabajo. Sin embargo, también hablan de las grandes dificultades para expresar sentimientos o priorizar la salud mental.