Curiosidades
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Pocos lo saben pero hay un motivo de peso: las puertas de emergencia tienen barras horizontales en vez de picaportes por una razón que tiene sentido

Las podemos fácilmente en centros comerciales, hospitales, colegios, oficinas, cines y prácticamente cualquier edificio por el que pasan muchas personas. Las puertas de emergencia resultan fáciles de reconocer por su señalización, pero lo cierto es que tienen otro elemento que las diferencia de una puerta corriente y que no está ahí por casualidad. Nos referimos a la barra horizontal que ocupa buena parte de su anchura.

Puede parecer un detalle menor, pero detrás de esta pieza hay una cuestión de seguridad. En un incendio o cualquier otra situación que obligue a desalojar un edificio, abrir una puerta no debería hacer que nos tuviéramos que parar, buscar una manilla y girarla. Mucho menos cuando detrás hay decenas de personas intentando avanzar hacia la misma salida. Por eso existen las llamadas barras antipánico. El mecanismo permite desbloquear la puerta simplemente ejerciendo presión. Se puede hacer con una mano, con el brazo o incluso empujando con el cuerpo. Una diferencia aparentemente pequeña frente al picaporte tradicional que adquiere mucha importancia cuando cada segundo cuenta.

Por qué las puertas de emergencia llevan una barra horizontal

Pensemos en cualquier emergencia que puede darse en un edificio, especialmente, uno que esté lleno de gente. Puede haber humo, poca visibilidad, nervios o y toda esa gran cantidad de personas dirigiéndose al mismo punto. La barra horizontal elimina buena parte de esos movimientos. Basta con presionarla para que el mecanismo libere la puerta y permita continuar hacia el exterior. Su tamaño tampoco es casual ya que al ocupar buena parte de la anchura de la puerta, no obliga a buscar un punto concreto. Una persona puede apoyarse en diferentes zonas y conseguir el mismo resultado.

De ahí viene también su denominación de barra antipánico. Está pensada precisamente para funcionar cuando las condiciones están lejos de ser normales y quienes necesitan utilizarla pueden actuar con prisas o encontrarse sometidos a una fuerte presión.

Se puede abrir incluso empujando con el cuerpo

Otra de las ventajas se entiende fácilmente imaginando una evacuación con mucha gente. Si varias personas avanzan hacia una salida, la propia dirección del movimiento hace que empujen hacia delante. La barra aprovecha ese gesto. No hace falta tener las manos completamente libres. Puede presionarse con un brazo y, dependiendo de la situación, incluso con el propio cuerpo. Esto resulta útil para alguien que lleve algún objeto o que tenga dificultades para realizar con la mano el movimiento preciso que requiere una manilla convencional.

La diferencia se aprecia todavía más cuando hay varias personas intentando atravesar la misma puerta. Una vez accionado el mecanismo, la hoja se abre en la dirección de evacuación y permite que el flujo continúe sin que cada usuario tenga que manipular individualmente un picaporte. El objetivo no es que la puerta resulte más cómoda en el uso diario, sino reducir al mínimo las acciones necesarias para atravesarla cuando realmente hace falta salir deprisa.

Las barras antipánico permiten salir sin buscar una llave

Hay otra característica fundamental: desde el interior no es necesario disponer de una llave para utilizar la salida. Una puerta de emergencia que obligara a localizarla perdería buena parte de su utilidad precisamente en el momento en el que más se necesita. Al ejercer presión sobre la barra se activa el sistema que libera la puerta. De esta forma, alguien que no conoce el edificio puede entender cómo salir sin necesidad de recibir previamente instrucciones sobre el funcionamiento del cierre.

La rapidez es sólo una parte de la cuestión. También importa que el sistema sea intuitivo. Durante una emergencia no se puede confiar en que todas las personas conozcan el lugar o recuerden qué deben hacer ante una determinada cerradura. Además, una barra grande resulta mucho más sencilla de localizar que una pequeña manilla si las condiciones de visibilidad empeoran. En un incendio, por ejemplo, la presencia de humo puede hacer que algo tan cotidiano como encontrar el picaporte sea bastante más complicado.

Una puerta puede convertirse en un problema durante una evacuación

Una salida mal diseñada puede terminar funcionando como un cuello de botella. Si las primeras personas que llegan hasta ella tienen dificultades para abrirla, quienes vienen detrás continúan avanzando y la acumulación aumenta. Precisamente ahí cobra sentido que la apertura se produzca mediante presión ya que toda persona que llega hasta la puerta puede empujarla mientras continúa avanzando hacia la salida, sin tener que detenerse para realizar una maniobra más precisa.

Las barras antipánico reúnen así varias ventajas en un mecanismo bastante sencillo: no requieren llave desde el interior, ofrecen una superficie amplia sobre la que presionar y reducen los movimientos necesarios para abrir la puerta. Es algo que pasa fácilmente inadvertido porque, afortunadamente, la mayoría de las personas nunca tiene que utilizar una salida de emergencia en una situación real. Pero su peculiar forma responde a un problema muy concreto y ahora ya sabemos el acierto que resulta el que estén en las puertas de emergencia.