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Ni pulimentos caros ni visitas al taller: el sencillo truco alemán que devuelve el brillo original a los faros amarillentos del coche en unos minutos

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Mantener los faros del coche en buen estado no es únicamente una cuestión estética, sino también de seguridad. Con el paso del tiempo, es frecuente que el plástico de los faros adquiera un tono amarillento y pierda transparencia debido a factores como la exposición prolongada al sol, la contaminación, la lluvia o los cambios de temperatura.

Esta pérdida de claridad puede afectar a la iluminación y hacer que cada vez más conductores recurran a soluciones caseras para recuperar el aspecto de los faros. Entre ellas se encuentra el conocido como «truco alemán» con limón y bicarbonato de sodio.

El truco alemán para limpiar los faros del coche

Lo interesante de este método es que solo necesitas dos ingredientes que probablemente ya tengas en casa. Por un lado, el limón. Su acidez ayuda a descomponer parte de la suciedad acumulada en la superficie, facilitando la eliminación de esa capa que hace que los faros parezcan envejecidos y opacos.

Por otro lado, el bicarbonato de sodio, un clásico de la limpieza doméstica. Al entrar en contacto con la humedad y los ácidos del limón, ambos ingredientes forman una pasta que ayuda a arrastrar la suciedad y a pulir ligeramente la superficie. Estos son los pasos que debes seguir para limpiar los faros del coche:

  1. Antes de empezar, lava los faros con agua y jabón neutro para eliminar el polvo, la grasa y cualquier resto superficial. Después, sécalos bien utilizando un paño de microfibra.
  2. Corta un limón por la mitad. No es necesario retirar la cáscara, ya que puedes utilizar la propia mitad como una especie de aplicador para extender la mezcla sobre el faro.
  3. Espolvorea aproximadamente una cucharada de bicarbonato de sodio sobre la pulpa del limón. Al hacerlo, comprobarás que aparecen pequeñas burbujas debido a la reacción entre el ácido cítrico del limón y el bicarbonato.
  4. A continuación, frota la mitad del limón directamente sobre el faro realizando movimientos circulares y suaves. Poco a poco, el zumo del limón se mezclará con el bicarbonato hasta crear una pasta que cubrirá la superficie.
  5. Deja actuar la mezcla durante unos 5 o 10 minutos para que sus componentes puedan trabajar sobre la suciedad y la capa superficial que contribuye a que el plástico tenga un aspecto amarillento u opaco.
  6. Después, aclara el faro con abundante agua para eliminar completamente los restos de la mezcla y sécalo con un paño de microfibra limpio.

Antes de poner en práctica este truco protege la pintura que rodea los faros con cinta de carrocero. También es recomendable realizar el proceso a la sombra y con la superficie fría, ya que el calor del sol puede hacer que el limón y el bicarbonato se sequen demasiado rápido y dificultar su aplicación.

Pasta de dientes

La pasta de dientes tiene propiedades abrasivas que pueden resultar útiles para eliminar parte de la suciedad y la opacidad superficial de los faros del coche. Para poner en práctica este método, lo primero es limpiar a fondo los faros con agua y jabón. Después, hay que secar cuidadosamente la superficie con un paño de microfibra.

A continuación, aplica una cantidad generosa de pasta de dientes directamente sobre la superficie del faro y se deja actuar durante aproximadamente cuatro o cinco minutos. Una vez transcurrido el tiempo, retira el dentífrico utilizando un paño ligeramente humedecido con agua, procurando eliminar todos los restos. Para terminar, aplica un limpiacristales por la superficie y seca el faro con un paño de microfibra limpio.

Luces de día

Las luces de conducción diurna, conocidas como DRL por sus siglas en inglés, son obligatorias en la Unión Europea desde 2011 para todos los vehículos nuevos. Su principal objetivo es mejorar la visibilidad del coche durante el día y facilitar que el resto de usuarios de la vía puedan detectarlo con mayor facilidad. Sin embargo, estas luces no sustituyen a las de posición ni a las de corto o largo alcance cuando las condiciones exigen utilizarlas.

Las DRL se encienden automáticamente al poner en marcha el vehículo y resultan especialmente útiles en determinadas situaciones, como la circulación por autopistas y autovías, zonas consideradas peligrosas, cruces con visibilidad reducida o momentos en los que el sol se encuentra muy bajo y puede provocar deslumbramientos.

Diversos estudios realizados en Europa apuntan a que, si todos los vehículos circularan con las luces encendidas durante el día, los fallecimientos derivados de siniestros de tráfico podrían reducirse alrededor de un 10%. Además, según datos de Philips, fabricante de sistemas de iluminación, un vehículo que circula durante el día con luces diurnas o con las de cruce puede ser detectado desde unos 240 metros. Sin iluminación, esta distancia se reduciría a menos de la mitad.

La Ley de Seguridad Vial establece (art. 43) que «los vehículos que circulen entre la puesta y la salida del sol deben llevar encendido el alumbrado que corresponda».