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Ni geranios ni petunias: la planta con flores coloridas que mantiene tu jardín libre de mosquitos toda la primavera

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

A la hora de llenar el jardín o la terraza de flores coloridas durante la primavera, los geranios y las petunias pasan a ser un poco cliché. Aunque se aguantan el calor, lo que no hacen es mantener a raya a los mosquitos, que vuelven cada año con el mismo empuje sin importar lo que se plante. Por eso muchos jardineros buscan algo que cumpla las dos funciones a la vez.

Existe una planta mediterránea, presente en montes y huertos españoles desde hace siglos, que reúne esas dos cualidades: ornamental y repelente. ¿Exótica? Para nada. ¿Costosa? Tampoco. Se planta sin complicaciones, crece con poca agua y desde marzo empieza a florecer con una intensidad que sorprende a quien no la ha visto en plena temporada.

¿Cuál es la planta de flores coloridas que los mosquitos no toleran?

El tomillo (Thymus vulgaris) es esa planta. A partir de marzo, sus matas compactas se cubren de pequeñas flores rosas, lilas o malvas que se mantienen durante semanas y resultan especialmente vistosas cuando se plantan en grupo o como bordura.

En la misma línea, las flores coloridas del tomillo, además de decorar noblemente cualquier espacio, atraen abejas y otros polinizadores que dan vida al jardín y favorecen la producción de frutas y hortalizas cercanas.

Hay variedades para todos los gustos. El Thymus praecox «Red Carpet» produce flores de un rosa muy intenso de mayo a septiembre y apenas supera los diez centímetros de altura. El tomillo limón (Thymus x citriodorus), con flores más pálidas y un aroma claramente cítrico, es otra opción frecuente en jardines.

Todas comparten la misma doble condición: color para el jardín, aroma para mantener a los mosquitos fuera.

Los compuestos que hacen del tomillo un repelente natural contra mosquitos

El secreto está en la química de la planta. El tomillo concentra en sus hojas dos aceites esenciales, el timol y el carvacrol, que generan un aroma intenso para los seres humanos, pero resultan repulsivos para los mosquitos.

Investigaciones recogidas por la Universidad de Cornell y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) confirman que las plantas ricas en estos aceites reducen la presencia de insectos en los espacios donde se ubican.

El efecto se intensifica los días de calor y cuando el viento mueve las ramas, porque eso libera los aceites al ambiente. Al frotar las hojas entre los dedos se consigue el mismo resultado de forma inmediata.

Varios estudios han documentado además que la combinación de timol, carvacrol y alfa-terpineno presente en algunas variedades de tomillo actúa sobre las larvas del mosquito tigre (Aedes albopictus), vector del dengue y la fiebre de Chikungunya.

Cómo colocarlo y cuidarlo para que duren sus flores coloridas toda la temporada

Para suerte de quienes no son muy amigos de la jardinería, el tomillo no exige atención constante. Necesita pleno sol (cuatro horas de luz directa como mínimo) y un suelo con buen drenaje. Esto, porque el exceso de agua es su principal amenaza.

En maceta basta con añadir algo de arena o grava al sustrato para mejorar la permeabilidad y evitar encharcamientos. El riego puede ser escaso, ya que tolera la sequía mucho mejor que la humedad prolongada.

Para que funcione como repelente, la ubicación importa. Cerca de ventanas, puertas y zonas de estar al aire libre, donde el tránsito y el calor activen de forma continua la liberación de sus aceites. Una o dos plantas bien situadas resultan más efectivas que una colección grande alejada de donde se quiere proteger.

Por último, el mejor momento para plantarlo es a finales de invierno o en las primeras semanas de primavera. Desde ahí florece con rapidez. Una poda ligera tras la primera floración lo rejuvenece y le permite rebrotar con más densidad antes del verano.