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Julio Cortázar, escritor argentino: «La verdadera vida está en los sueños, en esas cosas que deseamos y que a veces nos parecen inalcanzables»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Julio Cortázar, uno de los escritores más influyentes de la literatura en español del siglo XX, se fue de este plano y dejó decenas de frases que hoy se comparten como pequeñas dosis de consuelo o inspiración. Entre ellas hay una que vuelve una y otra vez cada aniversario de su nacimiento: una reflexión sobre los sueños y los deseos que parecen imposibles de alcanzar.

Esa frase concreta y que aquí abordaremos habla de una vida «verdadera» que estaría en otro lugar, más allá de lo evidente. Suena bonita en una postal digital, pero cobra otro sentido si se conoce cómo vivió el propio Cortázar, un hombre que pasó buena parte de su existencia entre países, idiomas y realidades distintas, casi sin echar raíces fijas en ningún sitio.

¿Dónde situaba Julio Cortázar la vida verdadera?

«La verdadera vida está en los sueños, en esas cosas que deseamos y que a veces nos parecen inalcanzables», fue lo que Cortázar señaló.

Y para comprender esto, primero hay que conocer su biografía. Nació en Bruselas en 1914, hijo de diplomáticos argentinos, y llegó a Buenos Aires con apenas cuatro años, sin haber elegido ninguna de esas dos identidades.

Esa experiencia temprana de no pertenecer del todo a ningún lugar explica, en parte, por qué buscó siempre una «vida verdadera» en otro sitio: en la imaginación, en la escritura, en los sueños.

Recordemos que su literatura está llena de personajes que dudan de la realidad que los rodea, que sienten que algo más auténtico ocurre en otro plano (un sueño, una obsesión, una coincidencia que no debería existir).

Esa desconfianza hacia lo evidente atraviesa toda su obra, desde los primeros cuentos fantásticos hasta Rayuela, la novela publicada en 1963 que lo convirtió en una referencia central del boom latinoamericano.

Téngase presente que Rayuela se puede leer de corrido, capítulo tras capítulo, o siguiendo un tablero de dirección que salta entre capítulos en otro orden distinto.

Esa estructura, insólita para su época, defendía la misma idea que subyace en la frase sobre los sueños: la de que la realidad admite más de un camino y más de una lectura posible, según quién decida recorrerla y en qué orden.

¿Por qué lo inalcanzable puede ser la parte más real de una existencia?

La frase de Cortázar habla de una idea que puede incomodar a más de un lector: que aquello que se desea con fuerza (aunque nunca llegue a cumplirse del todo) define a una persona tanto o más que lo que efectivamente consigue.

Los sueños, en ese sentido, no son un escape de la realidad, sino una parte constitutiva de ella, tan real como cualquier dato que se pueda medir o tocar.

Esa idea conecta con lo que Cortázar llamaba «el sentimiento de lo fantástico», es decir, una manera de estar en el mundo atenta a las grietas, a lo que no encaja del todo con la lógica ni con el calendario.

Él mismo explicó, en distintas entrevistas, que ese sentimiento lo acompañaba desde la infancia, mucho antes de convertirlo en materia literaria.

Julio Cortázar y la costumbre de no sentirse de ningún sitio

Tampoco nos olvidemos de que Julio Cortázar vivió gran parte de su vida adulta en París, ciudad a la que se mudó en 1951 y donde permaneció, con estancias en distintos países, hasta su muerte.

Y fue justamente esa distancia física respecto a Argentina la que alimentó buena parte de su literatura, siempre a caballo entre dos orillas del idioma español, algo que se nota tanto en el vocabulario como en la mirada distante con la que retrataba lo cotidiano.

Esa condición de estar siempre un poco fuera de lugar (ni completamente belga, ni completamente argentino, ni completamente francés) puede leerse como una desventaja o como el origen de una mirada distinta, capaz de notar lo extraño en lo cotidiano donde otros solo ven rutina.

Quizá por eso sus cuentos más recordados arrancan siempre en un escenario reconocible (una casa, un colectivo, una calle) que de pronto deja de comportarse como se espera.

¿Por qué las frases de Cortázar siguen circulando 42 años después de su muerte?

Julio Cortázar murió en París el 12 de febrero de 1984, a causa de una leucemia, y está enterrado en el cementerio de Montparnasse. En vida recibió reconocimientos como el Premio Médicis (1974) y, ya de forma póstuma, el Konex de Honor en 1984 (premio argentino), pero ninguno de esos premios explica del todo por qué sus frases siguen compartiéndose tanto hoy.

Cada 26 de agosto, aniversario de su nacimiento en 1914, sus frases vuelven a llenar redes sociales, aunque pocas veces con la cita completa.

Es que, claro, con la velocidad que hoy exigen las redes, la mayoría de las publicaciones corta el final. Y, por lo general, esa segunda mitad, la más incómoda, es la que en realidad sostiene todo el sentido de la frase, y la que casi nunca aparece en las imágenes que circulan por WhatsApp.