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Gabriel García Márquez: “Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién podría enamorarse de tu sonrisa»

Gabriel García Márquez escribió mucho sobre el amor. Lo hizo desde lugares muy distintos y no siempre para presentarlo como un sentimiento perfecto. En sus libros encontramos parejas que esperan décadas para estar juntas, amores que no salen como se esperaba y personajes que descubren demasiado tarde lo que sienten. No es extraño, por tanto, que muchas reflexiones sobre este tema se compartan en redes sociales y que haya una en concreto, que muchos repiten por lo bonita que resulta como frase, y lo profundo de su significado.

«Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién podría enamorarse de tu sonrisa». Es una frase que lleva años compartiéndose y que vuelve sobre algo bastante cotidiano. Podemos estar pasando una mala época y, sin embargo, seguir encontrando motivos para sonreír. Una cosa no elimina necesariamente la otra. También está esa última parte, la que habla de enamorarse de una sonrisa. Al fin y al cabo, nunca sabemos qué es lo primero que otra persona va a recordar de nosotros. Puede ser algo que dijimos, una conversación que duró más de la cuenta o, por qué no, nuestra manera de sonreír. La cita se ha atribuido durante mucho tiempo al Nobel colombiano, aunque su procedencia, como veremos más adelante, tiene algunos matices.

Gabriel García Márquez: “Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién podría enamorarse de tu sonrisa.”

Sonreír cuando todo nos va bien no requiere demasiado esfuerzo. La cuestión cambia cuando aparecen los problemas ya que es cuando lo normal suele ser encerrarse en uno mismo y dejar un poco de lado lo que nos rodea. La frase de García Márquez, hace hincapié justo en lo contrario. No habla de esconder la tristeza ni de fingir que estamos bien, sino de algo más básico y sencillo: no dejar que la tristeza nos ocupe la vida las 24 horas del día.

Podemos estar preocupados y reírnos por algo unos minutos después. Podemos echar de menos a alguien y disfrutar de una conversación. También es posible sentirse triste y agradecer un gesto de cariño. Las emociones no siempre aparecen por separado. La última parte de la frase lleva la idea además, al terreno de las relaciones: «porque nunca sabes quién podría enamorarse de tu sonrisa». Quizá ahí se encuentre la razón por la que se ha compartido tanto. Nos recuerda que no sabemos cuándo conoceremos a alguien importante ni qué pequeño detalle puede llamar su atención.

Una sonrisa también puede acercarnos a los demás

No todas las sonrisas esconden una gran historia. Muchas forman parte de situaciones completamente cotidianas y de hecho, pueden hacer que una persona resulte más cercana o simplemente romper la distancia inicial entre dos desconocidos. No hace falta hablar de enamoramiento para entenderlo. Eso explica otra posible lectura de la frase atribuida a García Márquez. Incluso durante una mala etapa seguimos relacionándonos con otras personas y desconocemos qué puede surgir de uno de esos encuentros.

Conviene, eso sí, hacer una precisión sobre su procedencia. Aunque la cita lleva años circulando bajo el nombre de Gabriel García Márquez, su autoría no está acreditada. Aparece en las llamadas 13 líneas para vivir, un texto que ha sido atribuido en numerosas ocasiones al Nobel colombiano, pero que el Centro Gabo señala que no fue escrito por él. De todos modos, la confusión no resulta demasiado extraña, si tenemos en cuenta que en caso de García Márquez, su manera de hablar del amor y de las relaciones humanas ha favorecido que reflexiones de este tipo terminen asociadas a su nombre.

Otras frases de Gabriel García Márquez sobre el amor y la vida

Para encontrar reflexiones de Gabriel García Márquez sobre el amor no hace falta recurrir a las numerosas citas que con los años se le han atribuido. Sus novelas, cuentos y memorias están llenos de frases sobre los sentimientos, el paso del tiempo y las relaciones humanas. Éstas son algunas de ellas:

No todas presentan el amor como algo perfecto. Precisamente ahí se reconoce buena parte de la mirada de García Márquez en sus libros, con la aparición del deseo y la pasión, pero también la espera, las dudas, el paso de los años y los amores imposibles.