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Los expertos en limpieza lo avalan: mezclar vinagre con sal es el mejor truco casero para eliminar el óxido

Si tienes objetos de metal que llevan tiempo guardados o vives en una zona en la que se produce mucha humedad, seguro que te habrás dado cuenta cómo algunas partes están oxidadas. Pueden ser pequeñas manchas o que de repente, sacas algo de un cajón y ves como el óxido se lo «comido» casi todo. Para solucionarlo, puede que lo primero en lo que pienses es en comprar un producto específico, sin embargo los expertos recomiendan un truco casero más sencillo que consiste en usar vinagre y sal.

La mezcla de estos dos ingredientes que todos tenemos en casa, se utiliza desde hace años como remedio casero para limpiar algunas piezas oxidadas y tiene una explicación. El vinagre contiene ácido acético, que reacciona con los óxidos de hierro y consigue que esa capa sea después mucho más fácil de retirar. Además la sal también ayuda en el proceso, aunque hay que tener cuidado con ella porque puede aumentar la corrosión si quedan restos sobre el metal. Veamos entonces cómo aplicar este truco casero para eliminar el óxido de forma correcta.

Mezclar vinagre con sal es el mejor truco casero para eliminar el óxido

No es casualidad que el vinagre aparezca en tantos trucos de limpieza. Su acidez es precisamente lo que nos interesa en este caso ya que so lo aplicas sobre una pieza oxidada, actúa sobre la herrumbre y ayuda a que se vaya soltando de la superficie. Después habrá que frotar y dependiendo del objeto se puede hacer con un cepillo, una esponja o incluso un paño si las manchas son pequeñas y todavía no están demasiado incrustadas.

La sal cumple otra función. Al frotar también ayuda a arrastrar la capa de óxido, pero no conviene abusar de ella ni dejarla sobre la pieza una vez que hayamos terminado. La combinación de sal, humedad y metal puede favorecer precisamente la corrosión que estamos intentando eliminar. Además, no todos los objetos metálicos se pueden limpiar de esta manera. El truco está pensado principalmente para piezas sencillas de hierro o acero al carbono que no tengan pinturas ni revestimientos delicados.

Podemos probarlo, por ejemplo, con unos alicates que se han oxidado, llaves, tornillos, tuercas o determinadas bisagras. Lo importante antes de empezar es comprobar de qué material está hecho el objeto y si lleva algún acabado que pueda resultar dañado por el vinagre.

Cómo quitar el óxido utilizando vinagre y sal

Cuidado con los objetos en los que utilizas este truco

El vinagre y la sal no sirven para cualquier metal. De hecho, utilizar la mezcla sobre determinados objetos puede estropear el acabado. Hay que evitarla especialmente en superficies cromadas, pintadas o galvanizadas. También se debe tener cuidado con el aluminio y con aquellas piezas que lleven algún tratamiento o revestimiento exterior, ya que pueden aparecer manchas o perder el brillo.

Algo parecido ocurre con determinados grifos, tiradores o cuchillos. Aunque parezcan completamente metálicos, pueden tener una capa exterior que resulte dañada por el ácido del vinagre. Así que ante la duda, es mejor probar primero en una zona poco visible y comprobar el resultado antes de aplicarlo sobre toda la pieza.

Evitar que el óxido vuelva a aparecer

Tan importante como quitar el óxido es evitar que vuelva. Si después de limpiar una herramienta queda humedad sobre ella y vuelve a guardarse en un lugar húmedo, las manchas pueden aparecer otra vez. La pieza debe quedar completamente seca después del aclarado y en el caso de las herramientas que se guardan durante largos periodos, también conviene mantenerlas alejadas de zonas con mucha humedad y revisar de vez en cuando su estado.

Por último debemos tener en cuenta que este método está pensado, sobre todo, para óxido superficial. Cuando la corrosión ya ha creado agujeros, ha deformado el metal o ha reducido su grosor, limpiar la superficie no consigue recuperar la resistencia que tenía originalmente la pieza. En esos casos, y especialmente si se trata de un elemento que soporta peso o cumple alguna función de seguridad, será mejor sustituirlo o recurrir a un tratamiento específico.