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Erasmo de Rótterdam, filósofo holandés, sobre la riqueza: «Mucha abundancia de riquezas no puede ser guardada por un hombre sin pecado»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Tener dinero de sobra plantea, según Erasmo de Rotterdam, un problema moral que va más allá de las cuentas bancarias. El humanista holandés, máximo representante del pensamiento renacentista del siglo XVI, dejó una sentencia que sigue incomodando cinco siglos después: «Mucha abundancia de riquezas no puede ser guardada por un hombre sin pecado».

Erasmo no condenaba la posesión de bienes en sí misma, sino la acumulación desmedida y la dificultad casi imposible de gestionarla sin caer en la avaricia, el orgullo o la indiferencia hacia quienes sufren escasez. Su crítica alcanzaba por igual a comerciantes, nobles y a la propia jerarquía de la Iglesia, a la que acusaba de vivir en la opulencia mientras el pueblo pasaba hambre.

Qué significa la frase de Erasmo de Rotterdam sobre la riqueza y el pecado

Para Erasmo, retener una gran fortuna en lugar de compartirla equivale a permitir de forma activa el sufrimiento ajeno, porque los bienes materiales existen, según su filosofía, para satisfacer las necesidades de toda la comunidad. El proceso de proteger un gran patrimonio nubla además el juicio moral: el hombre rico empieza a ver a los demás como una amenaza para su dinero, lo que alimenta el egoísmo y la explotación.

El tercer eje de su pensamiento apunta a la fe. Al depositar su seguridad en el oro y las posesiones, el individuo sustituye la confianza en la virtud por la confianza en el dinero, un desplazamiento que Erasmo consideraba la raíz última del pecado. Esta visión bebía del humanismo cristiano y de un regreso a los evangelios, donde el desapego material y la ayuda a los necesitados ocupaban un lugar central.

Quién fue Erasmo de Rotterdam y por qué criticaba la riqueza excesiva

Erasmo de Rotterdam (1466-1536) fue teólogo, filósofo y escritor, considerado el máximo representante del humanismo cristiano y uno de los pensadores más influyentes del Renacimiento europeo, hasta el punto de ganarse el apodo de príncipe de los humanistas. Su obra más célebre, Elogio de la locura, publicada en 1511, satiriza a reyes, teólogos y hombres ricos a través de la voz de la propia Locura.

Fue sacerdote, pero criticó con dureza la corrupción y la opulencia del clero, defendiendo una religión vivida como experiencia interior y no como espectáculo. Cuando Martín Lutero inició la Reforma protestante, Erasmo coincidió con buena parte de sus críticas a la Iglesia, pero rechazó romper con el catolicismo por su oposición al fanatismo, lo que le valió críticas de ambos bandos. Defendió además la educación clásica y escribió tratados contra las guerras de los reyes de su época.

Cómo se puede ver hoy la frase de Erasmo de Rotterdam sobre la riqueza

La desigualdad extrema traduce hoy el pecado que denunciaba Erasmo: un pequeño grupo de multimillonarios concentra fortunas equivalentes al PIB de países enteros, mientras miles de millones de personas no cubren sus necesidades básicas.

La elusión fiscal en paraísos fiscales funciona como la versión moderna de guardar la riqueza, a través de estructuras financieras que desfinancian la salud, la educación y las pensiones de los países donde esas fortunas se generan.

Las cadenas de suministro globales basadas en salarios precarios, la huella de carbono desproporcionada del estilo de vida de las grandes fortunas y la financiación de campañas políticas y grupos de presión para moldear leyes a su favor completan ese paralelismo. Cinco siglos después, el pecado que describía Erasmo ya no se mide en términos religiosos, sino en la desigualdad social, la crisis climática y la erosión de la democracia.