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Edgar Degas

Edgar Degas: «La belleza está en todas partes. No es que nos falte verla, sino que nos falta saber verla»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Hilaire-Germain-Edgar de Gas, más conocido como Edgar Degas (París, 19 de julio de 1834 – París, 27 de septiembre de 1917), fue un pintor, escultor y grabador francés. Considerado uno de los fundadores del impresionismo, aunque él mismo rechazaba el nombre y prefería llamarlo arte realista. Degas fue uno de los grandes dibujantes de la historia por su habilidad para captar el movimiento, especialmente en sus obras de bailarinas, carreras de caballos y desnudos. Sus retratos son muy apreciados por la complejidad psicológica y sensación de verdad que transmiten.

El estilo de Edgar Degas combinó la observación de la vida cotidiana con un extraordinario dominio del dibujo y la composición. Aunque suele asociarse al impresionismo, él rechazaba esa etiqueta y defendía una pintura basada en el estudio, la reflexión y la disciplina.  Sus obras más célebres representan bailarinas, carreras de caballos, lavanderas y escenas urbanas, capturando el movimiento y la expresión humana con una precisión excepcional.

«La belleza está en todas partes. No es que nos falte verla, sino que nos falta saber verla»

Degas nació siempre conservó un estilo muy personal, dando más importancia al dibujo, la composición y el estudio del movimiento que a los efectos cambiantes de la luz que caracterizaban a muchos de sus contemporáneos. Su gran obsesión fue capturar el movimiento. Por eso pintó innumerables bailarinas de ballet, no sólo durante las actuaciones, sino también en los momentos más íntimos: mientras se preparaban, ensayaban o corregían una postura.

Su pensamiento tiene profundas raíces filosóficas. El pensador David Hume sostenía que la belleza no reside en los objetos, sino en la mente de quien los contempla. Cada persona interpreta el mundo de una forma distinta y, por ello, aquello que emociona a unos puede pasar completamente desapercibido para otros. Degas plasmaba esa misma idea en cada una de sus obras, demostrando que la belleza no siempre está en lo excepcional, sino en la forma en que aprendemos a mirar lo cotidiano.

Sin embargo, saber descubrir belleza no es un talento reservado a unos pocos; en realidad, se trata de una habilidad que se fortalece con el tiempo, cultivando la atención, la curiosidad y el hábito de observar sin prisas. Degas demostró que no es necesario buscar la belleza en lugares lejanos o situaciones extraordinarias; basta con aprender a mirar de otra manera aquello que nos rodea. Más de un siglo después, su obra continúa invitándonos a descubrir que lo aparentemente común puede convertirse en algo verdaderamente extraordinario cuando cambiamos nuestra forma de observar el mundo.

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