Curiosidades
Futuro

David Gross, premio Nobel de física: «Las normas y acuerdos nucleares entre países se están desmoronando»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El físico teórico David Gross, galardonado con el Premio Nobel de Física en 2004, calcula que el riesgo anual de guerra nuclear ha llegado al 2%.

En una entrevista publicada en Live Science por Tia Ghose, el investigador señaló que los acuerdos y las normas que durante décadas regularon el armamento atómico entre países se han desintegrado de manera sistemática, hasta dejar al mundo sin los marcos diplomáticos que funcionaron como cortafuegos.

El horizonte que Gross plantea para la humanidad a corto plazo no es abstracto. Con los tratados de control de armas estratégicas de la posguerra fría desaparecidos y con el número de potencias nucleares que pasó de dos, durante la Guerra Fría, a nueve en la actualidad, el Premio Nobel calcula que la civilización tiene, a este ritmo de riesgo, una esperanza de vida de unos 35 años.

¿Qué dice David Gross sobre el riesgo nuclear actual?

Un 2% de probabilidad anual equivale, estadísticamente, a un horizonte de apenas tres décadas y media.

Para contextualizar la magnitud del retroceso, Gross planteó: «Incluso después del fin de la Guerra Fría, cuando todavía existían tratados de control de armas estratégicas (todos los cuales han desaparecido), se estimaba un 1% de posibilidades de guerra nuclear cada año».

La cifra actual duplica esa estimación. «Los acuerdos, las normas entre países, se están desmoronando», dice. Para el físico, las tres últimas décadas representaron un retroceso constante en el sistema de gobernanza nuclear que la comunidad internacional tardó decenios en construir.

¿Por qué es más peligroso el mundo nuclear actual con nueve potencias?

El modelo de disuasión nuclear construido durante la Guerra Fría tenía una lógica binaria con dos bloques. Era una especie de amenaza mutua con un equilibrio frágil, pero predecible. Sin embargo, el mundo actual ya no responde a esa estructura.

Gross subrayó que el simple hecho de pasar de dos a tres actores con capacidad nuclear complica «infinitamente» el juego de disuasión, ya que las alianzas cruzadas, los conflictos regionales y las asimetrías entre arsenales multiplican los escenarios de error de cálculo.

Hoy en día, con nueve países en posesión de armamento atómico, las variables son demasiadas para que cualquier mecanismo bilateral de contención resulte suficiente.

¿Qué papel tiene la inteligencia artificial en el riesgo nuclear?

Gross sumó a la proliferación y a la erosión diplomática un tercer factor de riesgo, como es la incorporación de automatización e inteligencia artificial en los sistemas de armas. «Las cosas han empeorado mucho en los últimos 30 años, como se puede ver cada vez que uno lee el periódico», subrayó el físico.

El escenario que describió es concreto: si quedan 20 minutos para decidir si lanzar misiles nucleares, «el ejército puede pensar que es más sabio que la IA tome esa decisión». El problema, advirtió, es que cualquiera que haya interactuado con una inteligencia artificial sabe que a veces produce alucinaciones.

«Va a ser muy difícil resistir la tentación de que la IA tome decisiones, porque actúa muy rápido», insistió.

¿Tiene solución el deterioro nuclear, para el Premio Nobel de Física?

Live Science recogió también su reflexión sobre el largo plazo. Gross conectó el riesgo nuclear con la paradoja de Fermi, esa pregunta de por qué, si el universo alberga miles de posibles civilizaciones, ninguna parece haber sobrevivido el tiempo suficiente para comunicarse con nosotros.

De esta forma, explicó que es posible que se hayan destruido a sí mismas. Aun así, evita la conclusión fatalista y afirma: «Nosotros los creamos; nosotros podemos detenerlos». El argumento del Premio Nobel de Física es que el deterioro de las normas internacionales no responde a ninguna fatalidad tecnológica, sino que es el resultado de decisiones políticas concretas adoptadas a lo largo de la última década.

Lo que las decisiones humanas desmoronaron puede reconstruirse con nuevas decisiones políticas. Sin embargo, la ventana disponible para actuar se estrecha con cada año que pasa sin nuevos tratados de control de armamento nuclear sobre la mesa.