La ciencia lo confirma: los españoles tienen una mayor afinidad genética con los noruegos que con los norteafricanos
Para ello, se escogieron varones de Granada, Málaga y Almería como muestra de la población peninsular
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La conquista omeya de la península ibérica en el 711 d. C. separó al territorio en dos grandes bloques diferentes. Por un lado, el estado musulmán de Al-Ándalus ocupando gran parte del territorio y, luego, los reinos cristianos del norte. Aunque las fronteras cambiasen por la guerra, el cruce entre estas dos sociedades era muy atípico. El proceso de Reconquista acabó en 1492 con la caída de Granada a manos de los Reyes Católicos.
Es por ello que sería coherente pensar que la herencia que nos dejaron los territorios invadidos por los musulmanes perdure hasta nuestros días, más tras 8 siglos de historia de los califatos en nuestro país. Los territorios más afectados por este fenómeno son las comunidades del sur de la península, sobre todo las más cercanas al continente africano.
Hay un mito en torno a la hibridación genética respecto a los habitantes de dichos territorios. Todo tras el aparente parecido que existe en los rasgos físicos como en las costumbres de las dos sociedades, pero un estudio de la Universidad de Granada ha desmitificado la existencia mayoritaria de ADN africano en el resultado de los españoles. Para ello, se escogieron varones de Granada, Málaga y Almería como muestra de la población peninsular.

Mestizaje
El proyecto llevado a cabo por los investigadores esclarece la distinción de una herencia genética norteafricana en el ADN del cromosoma y la de la población del sur del país con el resto de países europeos. Los resultados dejan la conclusión de que el legado de los árabes se limita al ámbito cultural y social, pero no rompe la barrera biológica.
Lo más llamativo de los resultados es la coincidencia (extraña) de hasta 80% de compartición de los investigados con la genética de un noruego. Otro dato llamativo fue que los habitantes del País Vasco comparten hasta un 90% con los franceses, a diferencia de los españoles, que cuentan solo con un 60%.