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Los bomberos coinciden y avisan: «Alrededor del 25% de las muertes por incendios domésticos comienzan en el salón, pero nadie lo tiene en cuenta al decorar»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Muchas veces uno asocia los incendios domésticos directamente a la cocina, con sus fogones y sartenes de aceite hirviendo. Sin embargo, las estadísticas de los cuerpos de bomberos apuntan a otra habitación como protagonista de una parte muy importante de las tragedias que ocurren dentro de una vivienda: el salón, ese espacio que se decora con tanto mimo.

Este dato podría causar sorpresa, porque contradice la percepción habitual de que el peligro real está siempre en los electrodomésticos de cocina. Y es que en realidad, el salón acumula, sin que nadie repare en ello, una combinación de materiales y aparatos que rara vez se someten a revisión, y esa combinación resulta mucho más peligrosa de lo que parece a simple vista.

¿Por qué una cuarta parte de las muertes por incendios domésticos ocurre en el salón?

Según datos recogidos por organizaciones especializadas en prevención de incendios como el portal Safe Home, alrededor de una cuarta parte de las muertes por incendios domésticos tienen su origen precisamente en el salón, el comedor o la sala de estar, por encima de otras estancias como la cocina o el dormitorio.

En este sentido, los expertos en seguridad del hogar señalan además que los incendios que arrancan en esta habitación tienen más probabilidades de acabar en tragedia que los que se originan en cualquier otra parte de la vivienda.

La explicación aquí tiene que ver con la propia naturaleza del salón. Recordemos que es la habitación con más tela (sofás, cortinas, alfombras, cojines), más aparatos electrónicos conectados a la vez y, paradójicamente, donde menos atención se presta al riesgo, porque nadie asocia ver la televisión o leer un libro con una actividad peligrosa.

Por otro lado y de forma distinta, en la cocina la gente suele estar alerta porque sabe que maneja fuego y aceite caliente.

El mueble que más muertes provoca en los incendios domésticos, y casi nadie lo sabe

Según un informe de la National Fire Protection Association (NFPA), los incendios domésticos que comienzan en muebles tapizados provocan una media de 370 muertes al año en Estados Unidos, alrededor del 14% de todas las muertes causadas por incendios en viviendas.

Aunque representan solo el 1% de los incendios domésticos, tienen consecuencias especialmente graves. La NFPA los considera incendios de baja frecuencia y alta letalidad, ya que el mobiliario tapizado puede contribuir rápidamente a la propagación del fuego.

A su vez, el origen de esas llamas suele ser más doméstico de lo que parece: los materiales de fumar (cigarrillos mal apagados, sobre todo) son la fuente de calor más habitual en este tipo de incendios, responsables de alrededor del 27% de los casos y de la mitad de las muertes asociadas a muebles tapizados.

Para ejemplificar esto, vamos con un caso típico: un cigarrillo que cae entre los cojines de un sofá puede arder durante horas sin llama visible antes de prender de golpe.

Los errores de decoración que multiplican el riesgo de incendios domésticos en el salón

Más allá de los muebles, hay decisiones de decoración que aumentan el peligro sin que nadie repare en ello. Las velas encendidas, tan habituales para dar ambiente, son una fuente de llama abierta cerca de cortinas, mantas o cojines, y los expertos recomiendan sustituirlas por velas LED sin llama.

Además, las guirnaldas de luces decorativas, muy comunes en Navidad pero también fuera de temporada, deben revisarse por si tienen cables pelados o bombillas que calientan más de la cuenta.

Por su parte, las chimeneas decorativas requieren una limpieza profesional al menos una vez al año, porque la acumulación de hollín es una de las causas menos conocidas de incendio en salones con calefacción de leña.

Por último, en este sentido, los calefactores portátiles deben mantenerse a un metro de distancia de cualquier objeto inflamable, y nunca deben quedar encendidos sin nadie en la habitación. Detrás del sofá, además, suelen acumularse regletas y cargadores que casi nunca se revisan.

Cómo reducir el riesgo de incendios domésticos sin renunciar a un salón bonito

Ninguno de estos consejos exige renunciar a un salón acogedor: basta con revisar los cables y enchufes una vez al año, dejar al menos treinta centímetros libres alrededor de cualquier fuente de calor y evitar sobrecargar una sola regleta con demasiados aparatos a la vez.

En lo que respecta a los detectores de humo, estos deben instalarse también en el salón (no solo en la cocina o el pasillo) y probarse cada pocos meses para comprobar que las pilas siguen funcionando.

Dicho todo esto, el salón seguirá siendo, con toda seguridad, la habitación favorita de la casa para desconectar al final del día.

La diferencia está en mirarlo también con los ojos de un bombero de vez en cuando: contar los enchufes ocupados, fijarse en la vela que lleva encendida toda la tarde y recordar que la manta más suave del sofá también es, en términos de incendios domésticos, el material que más rápido puede convertirse en un problema serio.