Curiosidades
Mano de obra

Ángel Flores, albañil español jubilado: «Hoy cualquier albañil, o cualquier persona de una rama de la construcción, gana más que alguien que está en una oficina o que tiene una carrera»

  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

El sector de la construcción en España vive un momento de desconexión entre los salarios y la cantidad de personas que se forman para dedicarse a él. Mientras los salarios incrementan, numerosas obras retrasan sus plazos por la falta de mano de obra cualificada para llevar a cabo sus proyectos. Las empresas buscan trabajadores en un mercado de servicios en el que cada vez se ofrecen menos.

Esta situación se debe, en parte, a la ruptura de las cadenas de transmisión de los oficios. En la sociedad actual parece estar mejor valorada la persona que trabaja con traje en una oficina que quien desarrolla su actividad en la construcción o en otros trabajos manuales. Esta percepción, unida a las exigencias físicas de muchas de estas profesiones y a la búsqueda de mejores horarios, dificulta que las nuevas generaciones se interesen por aprender un oficio.

La visión de Ángel Flores

Ángel Flores, albañil ya jubilado, conoce de primera mano cómo ha cambiado el sector a lo largo de los años. Desde su experiencia, considera que la escasez de trabajadores especializados ha contribuido a revalorizar económicamente estas profesiones, hasta el punto de que algunos de los trabajadores que desempeñan estos oficios pueden ganar más que personas con estudios universitarios o empleos administrativos.

Flores sitúa parte del origen del problema en la crisis inmobiliaria que lleva afectando a España desde hace más de una década. Durante aquellos años, numerosos trabajadores de la construcción perdieron sus empleos y tuvieron que buscarse la vida en otros sectores. Cuando la actividad volvió a recuperarse, las empresas necesitaban profesionales que ya contaran con experiencia, en lugar de trabajadores sin formación específica.

«Vino la crisis, muchos trabajadores se quedaron parados y buscaron otros oficios. Cuando la construcción volvió a arrancar, las empresas ya no querían peones, querían albañiles expertos», explicó el jubilado en una entrevista con ABC de Sevilla. A su juicio, esta situación contribuyó a interrumpir la formación de nuevos profesionales, ya que dejó de transmitirse el conocimiento desde los trabajadores veteranos hasta quienes empezaban.

Los salarios suben mientras los jóvenes buscan otras condiciones

La falta de trabajadores cualificados ha elevado el valor de quienes dominan diferentes oficios de la construcción. «Hoy cualquier albañil, o cualquier persona de una rama de la construcción, gana más que alguien que está en una oficina o que tiene una carrera», explica Flores. El jubilado considera que esta diferencia responde, en buena medida, a la escasez de profesionales disponibles y a la dificultad de las empresas de encontrar personas con experiencia.

Sin embargo, el dinero no es el único factor que influye en las decisiones laborales de las nuevas generaciones. Flores también señala que los jóvenes valoran cada vez más los horarios y la calidad de vida, por lo que un salario atractivo no siempre basta para convencerlos de incorporarse a la construcción. «La juventud no busca sólo ganar más dinero, busca más calidad de vida», sostiene. Para el albañil jubilado, recuperar el interés por estos trabajos pasa también por volver a enseñar los oficios y garantizar que los conocimientos de los profesionales experimentados lleguen a las próximas generaciones.