Toni Acosta presenta ‘Trazos ocultos’ en San Sebastián: «Tengo una paranoia y una crisis por el miedo a que me estén grabando siempre»
Toni Acosta cambia de registro con un 'thriller', pero defiende que la comedia "es un don" que "no todos los actores pueden hacer"

A pesar de los años de trayectoria y de que sigue activa (también en el teatro), la nueva serie protagonizada por Toni Acosta, Trazos ocultos, da la oportunidad de conocer a otra actriz. La intérprete cambia de registro y asume un personaje principal de un thriller, lejos de la comedia a la que su público está más habituado. Acosta ha presentado la ficción de Atresmedia en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, junto al otro protagonista, Rodolfo Sancho, y al resto del equipo de la serie.
Trazos ocultos cuenta la vida de Inés (Toni Acosta), una restauradora que vive en Santa Cruz de Tenerife junto a Miguel (Rodolfo Sancho), su marido, un carismático piloto con el que tiene una hija adolescente. Todo en su vida parece perfecto hasta que un día, por motivos laborales, se desplaza a la otra punta de la isla y ve a su marido en una fiesta frecuentada por turistas, cuando se suponía que estaba de viaje. Esa misma noche, le asegura por teléfono que se encuentra en Túnez y, a su vuelta, regresa con fotos del presunto viaje. A partir de ahí, Inés intentará descubrir quién es en realidad el hombre con el que lleva 15 años casada, antes de que se convierta en un peligro para ella y su hija.
La actriz ha mostrado su entusiasmo por abordar un registro alejado de sus papeles más habituales en la comedia, pero también ha reconocido la sorpresa y la oportunidad que ha supuesto este proyecto en el ámbito audiovisual: «Pensé, ‘¿pero de verdad quieren verme a mí para esto?’. Te abre el abanico como actriz para poder explorar otras cosas que yo llevaba mucho tiempo sin explorar en el audiovisual. Me curré mucho la prueba».
Aunque, por otro lado, ha reivindicado el valor de la comedia. «Defiendo mi faceta cómica. ¿Sabes lo que agradece la gente que le hagas olvidar la realidad que hay ahora en el mundo?», ha comentado sobre algo que entiende como «un don». «Yo pido al universo, lo juro, que no deje de ser graciosa. Verónica Forqué siempre me decía: ‘Tú cuídalo, cuida ese don e intenta no hacer siempre lo mismo, no hacer siempre las mismas comedias, o sea, dar a cada personaje una manera de ser graciosa distinta’», ha desarrollado Toni Acosta.
Por otro lado, «no todos los actores pueden hacerlo todo», ha expresado. «Quizás va por épocas, pero el camino al revés lo veo más difícil. Hay actores que no saben hacer comedia y está muy bien que digan ‘no me sale’», ha explicado, por lo que, aunque estuviera deseando afrontar otro género, nunca le ha frustrado que se le encasille con el humor: «Es muy difícil tener trabajo en esta profesión y yo lo tengo. ¿A qué aspiro yo? A ser Carmen Machi o Javier Cámara, que son dos grandes a los que admiro profundamente, porque han conseguido que tanto el público como la industria les dejen jugar de la comedia al thriller, al drama… Son dos referentes».
Trazos ocultos trata, entre otros temas, la impostura, un asunto que parece ser una constante en las redes sociales, donde Toni Acosta reconoce que se ha hecho «una limpia». «Me he dicho ‘tía, deja de seguir a gente que te provoca unos sentimientos que no son sanos’, y me he quitado cuentas que me decían cómo vivir bien y lo bonito que es todo, con mensajes como ‘¡levántate y saluda al sol!’ (bromea). ¿Ves un mensaje bonito en redes? Pues no lo sigas», ha instado entre risas.
El tema de las redes y la exposición en ellas ha derivado en una reflexión sobre los límites de la privacidad. La actriz denunció recientemente que un hombre le grabó sin su consentimiento en la calle, prácticamente metiéndole el móvil en la cara. «El señor verbalizó: ‘Es que pensé que eras tú y por eso te grabé’. Pues si usted sabe que soy yo, viene y me pide una foto si quiere. El problema es que todo el mundo tiene una cámara ahora con los móviles», ha contado.
Respecto a este asunto, la protagonista de Trazos ocultos ha ido más allá, y ha confesado que le está llegando a generar una obsesión: «Tengo una crisis con esto porque empiezas a tener miedo todo el rato de si alguien te está grabando y empiezas a querer proteger a los tuyos. Empiezo a tener una paranoia rarísima».
Además, como «famosa» no puede «hacer nada» legalmente, porque se le puede grabar en un espacio público, por lo que se cuestiona «qué es realmente un espacio público». «Si pago una entrada para ver un concierto o estoy dentro de un cine, ¿es un espacio público? Y luego, ¿hasta dónde llega el personaje? Mi hija me tiene que aguantar, mis amigos me tienen que aguantar, mis amigas ya no hacen topless para no salir en la foto. Puedo entender a un paparazzi que está currando, pero es que ahora, con los móviles, el paparazzi está a tu lado», ha concluido.