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TELEVISIÓN

Sonsoles Ónega convierte su duelo en una confesión que sacude a la televisión

Sonsoles Ónega no ha necesitado escándalos ni artificios para colocarse en el centro de la actualidad social

Hay frases que no necesitan gritos para quedarse flotando durante horas. Sonsoles Ónega ha pronunciado una de ellas al explicar que ha dejado de fumar tras la muerte de su padre, Fernando Ónega, y definir esa decisión como «la mejor herencia». La confesión, compartida en un momento especialmente delicado para la periodista, coloca a la presentadora en un lugar poco habitual en televisión: el de una figura pública que no busca el titular fácil, sino que deja ver una herida real.

La muerte de Fernando Ónega se produjo el pasado 3 de marzo, y desde entonces, Sonsoles ha atravesado semanas de duelo en las que también ha retomado su trabajo al frente de Y ahora Sonsoles y ha continuado con la promoción de su novela Llevará tu nombre, premio Planeta 2023. Esa combinación entre exposición pública y dolor privado explica por qué su testimonio ha conectado con tanta fuerza: no llega desde la pose, sino desde un momento emocionalmente reconocible.

El interés periodístico del asunto no se limita a la carga emotiva. También habla de la imagen pública de Sonsoles Ónega en uno de los momentos más decisivos de su trayectoria. Lejos de parapetarse detrás del personaje televisivo, la presentadora ha dejado paso a una versión más contenida, más frágil y probablemente más poderosa. En una industria donde tantas veces se premia la frase grandilocuente, ella ha golpeado con una idea mínima: transformar una pérdida devastadora en un gesto de disciplina personal. Eso, en términos de relato, vale mucho.

Además, la figura de Fernando Ónega no era una presencia menor en su biografía. Hablar de él no es remitirse únicamente al padre, sino también a un referente del periodismo español cuya desaparición ha tenido impacto público y familiar. Que Sonsoles enlace ese legado con una renuncia tan concreta como dejar el tabaco añade una capa de verdad que explica la repercusión de sus palabras. No es una declaración calculada para promocionarse; es una forma de ordenar el duelo y de darle sentido.

Desde el punto de vista del corazón, la noticia tiene todos los ingredientes que funcionan sin caer en el exceso: apellido conocido, emoción sincera, vínculo familiar y una confesión capaz de abrir conversación en plató, en redes y fuera de ellas. Sonsoles Ónega no ha necesitado escándalos ni artificios para colocarse en el centro de la actualidad social. Le ha bastado una frase desnuda, pronunciada desde la pérdida, para recordar que a veces la noticia más fuerte no es la que hace más ruido, sino la que deja una verdad incómoda sobre la mesa.