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Llevaba tiempo sin estar disponible en Netflix, pero desde hace una semana los suscriptores de la plataforma pueden volver a disfrutar de ella. Y es que parece mentira que ya hayan pasado 20 años de una de las mejores películas de atracos de comienzos del siglo XXI. Sí, nos referimos al largometraje que supuso el reencuentro entre Spike Lee y uno de sus actores fetiche, Denzel Washington: Plan oculto.

Estrenada en 2006, esta cinta llegó generando un gran ruido mediático en la cartelera. La razón, aparte de tener a Washington como figura principal y al director de Haz lo que debas (1989), residía en la conformación de un casting estelar que reunía, entre otros, a Clive Owen, Jodie Foster, Willem Dafoe, Christopher Plummer y Chiwetel Ejiofor. Casi nada, vaya. Lee contó de nuevo con Terence Blanchard en el apartado musical, aunque en este caso lo que nos mantiene pegados a la pantalla durante las dos horas de metraje es el suspense de un enigmático robo que, décadas más tarde, serviría de clara inspiración para la serie La casa de papel. Porque el guion de Plan oculto es tremendamente adictivo, con un plot twist final de esos que te dejan con la boca abierta.
‘Plan oculto’: un thriller perspicaz, elegante y sorprendente

La trama principal enfrenta a un inteligente criminal (Owen), el cual asalta un banco en Manhattan, tomando decenas de rehenes, y a un detective (Washington) que intenta lidiar con las exigencias del atracador. Sin embargo, el mediático percance no sigue ningún tipo de lógica ni responde a los convencionalismos de este tipo de asaltos armados. Para complicarlo todavía más, una fría negociadora (Foster) es contratada para proteger un secreto oculto que se esconde en la caja de seguridad de dicha sucursal.

Sin grandes tiroteos ni persecuciones, el retrato de género de Spike Lee luce como un juego psicológico en el que nada es lo que parece. Así, la historia juega de lleno con un montaje que fragmenta la narración y en el que somos partícipes de los interrogatorios policiales que alimentan ese misterio. Todo ello en medio de un duelo que se siente como una partida de ajedrez.
Una anomalía en la filmografía de Spike Lee

Plan oculto demostró que Spike Lee podía ser mucho más que un autor que impusiera en cada uno de sus proyectos, rasgos activistas con imponentes cargas sociales. De hecho, el neoyorquino no guarda ningún remordimiento por hacer cine comercial.
En 2019, Netflix distribuyó una especie de spin-off/secuela espiritual dirigida por M. J. Basset (Solomon Kane). ¿El problema? Era imposible que el proyecto funcionase, pues, aparte de no contar con Lee, ninguno de los actores anteriores repetía en sus roles.
A pesar de conocer sobradamente el giro de guion final, el montaje ultrarítmico de Plan oculto convierte al filme en un placer culpable. Un espectáculo de precisión donde todos los engranajes encajan a la perfección, perpetrando un relato adictivo e inagotable.