Cool

La obsesión por la proteína para fortalecer el músculo: ¿moda saludable o una bomba silenciosa?

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

En los pasillos del supermercado, algo ha cambiado: cada vez más productos lucen orgullosos etiquetas como high protein, pro, o max proteína. Desde yogures y panes hasta palomitas o incluso agua con proteínas, la avalancha de alimentos enriquecidos promete tono muscular, energía y bienestar. Pero detrás de ese boom comercial, ¿hay realmente un beneficio para todos o estamos cayendo en una moda potencialmente peligrosa? Expertos en nutrición lanzan señales de alerta sobre los riesgos del exceso proteico, y conviene detenerse un momento para desmenuzar qué hay de verdad, y de marketing, en esta fiebre.

La fiebre de la proteína

El consumo de productos ricos en proteína ha crecido de forma notable, con cadenas de supermercados reportando un aumento considerable de alimentos extra-proteicos. Estas versiones mejoradas de alimentos populares responden a una estrategia clara: la industria alimentaria ha sabido transformar un nutriente esencial en un gancho de marketing.

Expertos coinciden en que muchos de estos productos high protein son ultraprocesados, con azúcares añadidos, grasas y aditivos, lo que empobrece su calidad nutricional real. En otras palabras, no es sólo cuestión de proteína, sino de qué tipo de alimento estamos comprando.

(Foto: Pau Rico Carrión)

¿Realmente necesitamos más proteína?

La respuesta corta: para la mayoría de la población, no. Las recomendaciones comunes para un adulto sano rondan los 0,8 gramos de proteína por kilo de peso al día. A medida que se supera ese umbral, los beneficios adicionales no son tan claros, y el exceso no se va a musculatura extra: el cuerpo no almacena proteína de forma eficiente, sino que la elimina por la orina o la convierte en grasa.

Además, el entusiasmo por estos productos ricos en proteína puede desplazar alimentos más nutritivos. Si nos centramos demasiado en comer proteína, podemos descuidar frutas, verduras, cereales integrales o legumbres, afectando la variedad de la dieta.

(Foto: Va de Sabores)

Los riesgos de pasarse

Aunque la proteína es vital, su exceso también tiene consecuencias. Los expertos advierten sobre varios posibles efectos adversos:

(Foto: Va de Sabores)

¿Por qué la obsesión?

Más allá de las necesidades reales, esta fiebre tiene raíces en varios factores sociales:

(Foto: Va de Sabores)

¿Qué recomiendan los expertos?

Los nutricionistas que han analizado este fenómeno coinciden en un consejo clave: moderación y variedad.