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Dónde veranea la ‘jet set’: los ‘beach clubs’ de lujo donde Jacquemus, Loewe y Gucci han llevado la moda al Mediterráneo

Hubo un tiempo en el que el objeto de deseo de cualquier amante de la moda era hacerse con el bolso de la temporada. Hoy, el verdadero lujo va un paso más allá. Ya no se trata sólo de vestir una firma, sino de vivir dentro de su universo, aunque sea por unas horas. El verano 2026 confirma una tendencia que lleva varias temporadas creciendo: las grandes maisons han cambiado los escaparates por la playa y han convertido algunos de los destinos más exclusivos del Mediterráneo en auténticas experiencias inmersivas.

La estrategia es sencilla y brillante. Si las vacaciones son el momento más aspiracional del año, ¿por qué no transformar un beach club, una piscina o un hotel en una extensión de la identidad de una marca? El resultado son espacios donde cada sombrilla, cada hamaca, la carta de cócteles o incluso la música forman parte del mismo relato estético.

El lujo ya no se compra, se experimenta

Las firmas de moda han entendido que el consumidor de lujo busca emociones tanto como productos. Comprar una prenda sigue siendo importante, pero compartir una tarde en un espacio diseñado por una maison se ha convertido en un nuevo símbolo de exclusividad. Las redes sociales han acelerado este fenómeno: una fotografía en una piscina firmada por una casa de moda tiene casi tanto valor como el bolso que aparece en ella.

Por eso, este verano las colaboraciones entre hoteles de cinco estrellas y marcas de lujo se multiplican. Más que simples acciones de marketing, son experiencias que mezclan diseño, gastronomía, bienestar y hospitalidad bajo una misma identidad visual.

(Foto: Gucci)

El Mediterráneo, la gran pasarela del verano

No es casualidad que Ibiza, Formentera, Marbella, Bodrum o la Riviera francesa sean los escenarios elegidos. Son destinos donde el lujo se vive de forma relajada y donde el paisaje se convierte en el mejor aliado para construir el imaginario de cada firma.

En Turquía, Jacquemus ha llevado su inconfundible estética mediterránea al Mandarin Oriental Bodrum, donde las rayas gráficas, el mobiliario personalizado y una boutique efímera transforman la playa en una extensión natural de sus campañas.

(Foto: Jacquemus)

Mientras tanto, Loewe Perfumes apuesta por una experiencia mucho más sensorial en Dunas de Formentera, donde el diseño, los aromas y la gastronomía local convierten una jornada junto a la piscina en una invitación a desconectar sin renunciar al estilo.

Mucho más que decoración

Lo interesante de estas colaboraciones es que no se limitan a cambiar el color de las tumbonas. Cada detalle está pensado para trasladar la personalidad de la marca al visitante.

(Foto: Burberry)

En Oku Ibiza, por ejemplo, Missoni llena la piscina de sus icónicos zigzags y colores mediterráneos, mientras que Burberry reinventa el histórico Hôtel Belles Rives, en Antibes, vistiendo terrazas, embarcaderos y zonas de descanso con una reinterpretación de su clásico estampado House Check. En Montecarlo, Gucci celebra el aniversario de su legendario estampado Flora transformando La Rose des Vents en un homenaje al glamour de la Riviera, demostrando que un motivo nacido para un pañuelo de seda también puede vestir un beach club entero.

(Foto: Casablanca)

La creatividad tampoco falta en Ibiza, donde Casablanca ha convertido la playa de Six Senses en un escenario inspirado en su estética franco-marroquí, ni en Marbella, donde Off-White aporta un aire contemporáneo a La Plage Casanis con una imagen marcada por el blanco, el azul Klein y los códigos gráficos de la firma.