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La rutina de entrenamiento de Jane Fonda (88 años) para tener vitalidad: «Me levanto a las 5:30 y hago ejercicio todos los días»

La veterana actriz lleva una vida tranquila y una alimentación saludable

Hace deporte todos los días, pero a un ritmo moderado y sin obsesionarse

Considera que la clave está en encontrar un buen equilibrio

Jane Fonda se ha convertido en un referente a la hora de hablar de estilo de vida. Aunque sus entrenamientos ya no tienen la intensidad que la hicieron famosa en todo el mundo, la artista sigue defendiendo que el movimiento diario es una de las herramientas más eficaces para conservar la salud, la autonomía y la calidad de vida. Tiene 88 años, pero considera que está en un buen momento gracias a su constancia.

Lejos de retirarse del mundo del espectáculo, Jane Fonda continúa trabajando, participando en actos, concediendo entrevistas y manteniendo una agenda muy activa, algo que ella misma relaciona directamente con los hábitos saludables que ha cultivado durante décadas. Para la intérprete estadounidense, el objetivo no es mejorar su aspecto. Lo que realmente le importa es estar sana.

Durante una entrevista con People, la actriz explicó cómo organiza actualmente su rutina diaria y dejó una frase que resume la disciplina con la que afronta cada jornada: «Me levanto a las 5:30 y hago ejercicio todos los días».

La constancia, el secreto del éxito

La rutina de Jane Fonda ha evolucionado con el paso de los años, pero no ha desaparecido. La actriz reconoce que su cuerpo ya no responde igual que cuando protagonizaba exigentes sesiones de aeróbic en la década de 1980, aunque eso nunca ha sido un motivo para abandonar la actividad física.

Su entrenamiento actual está basado en un principio muy diferente al de aquellos años: la constancia. En lugar de perseguir sesiones especialmente intensas, organiza los ejercicios alternando diferentes grupos musculares para favorecer la recuperación, mantener la fuerza y reducir el riesgo de lesiones.

La actriz explica que ha aprendido a escuchar a su cuerpo y a adaptar cada movimiento a sus necesidades actuales. De hecho, rechaza la idea de que el envejecimiento deba traducirse en una vida sedentaria.

«Básicamente hago todo lo que solía hacer, solo que más lento», afirmó durante la mencionada entrevista, dejando claro que su filosofía consiste en modificar el ritmo, no en renunciar al ejercicio.

Esa capacidad de adaptación se ha convertido en uno de los pilares de su mensaje. Para Fonda, aceptar los cambios físicos propios del paso del tiempo no significa dejar de moverse, sino encontrar nuevas formas de seguir haciéndolo de manera segura.

Del running a las caminatas al aire libre

Uno de los cambios más significativos en su rutina ha sido abandonar la carrera continua. Durante muchos años fue una apasionada del running, pero con el paso del tiempo decidió sustituir esa actividad por otras de menor impacto para proteger sus articulaciones.

Jane Fonda en televisión. (Foto: YouTube)

Las caminatas se han convertido en una parte fundamental de su semana. Siempre que puede, busca espacios naturales para realizar esta actividad, convencida de que el contacto con el entorno también aporta beneficios para el bienestar emocional. «Me encanta estar al aire libre en el bosque», ha comentado al respecto.

Diversos estudios científicos respaldan esta elección. Caminar de forma regular se considera uno de los ejercicios más completos para las personas mayores, ya que ayuda a mantener la capacidad cardiovascular, fortalece la musculatura de las piernas, mejora el equilibrio y contribuye a reducir el riesgo de caídas.

El descanso es fundamental

Aunque el ejercicio ocupa un lugar importante en su día a día, Jane Fonda insiste en que existe otro hábito igual de importante para conservar la energía: dormir bien.

La actriz ha explicado en distintas ocasiones que procura descansar entre ocho y nueve horas cada noche, manteniendo horarios muy estables tanto para acostarse como para levantarse.

«Para mí lo más importante es el sueño», ha asegurado al hablar de su estilo de vida. Su jornada comienza antes del amanecer, pero precisamente porque también termina temprano. Ella misma define esta organización con sentido del humor.

«Tengo un horario de granjero», comentó entre risas al explicar que suele acostarse pronto para garantizar un descanso suficiente.

Esta regularidad, sostiene, le permite afrontar sin dificultad una agenda profesional que continúa siendo especialmente intensa. A sus 88 años sigue participando en conferencias, eventos públicos y proyectos relacionados con el activismo, además de atender a sus compromisos profesionales. Es decir, podemos confirmar que su sistema funciona.