Perico Delgado (66 años), ex ciclista español: «Antes de competir, desayunaba tortilla, carne, pasta o arroz, pan, bollería y café con leche»
El segoviano habla sin tapujos de su alimentación previa a subirse la bicicleta
Pedro Delgado, doble campeón de la Vuelta a España: «En mi época se pensaba que había que comer carne para ganar»

Una dieta variada y saludable se ha convertido en una rutina a seguir a rajatabla entre los deportistas en los últimos veinte años. Antaño, muchos de ellos no cuidaban sus hábitos y no tenían ese concepto de «profesionalidad» que se tiene hoy día.
Los grandes deportistas cuentan con nutricionistas y asesores que miden todo lo que deben ingerir. Cantidad de proteínas, hidratos, grasas… Todo está perfectamente calculado para garantizar la mejor forma física posible.
Como se ha mencionado anteriormente, no siempre fue así. En la década de los 80 y 90, el ciclismo gozaba de una mayor libertad y estaba alejado de la precisión quirúrgica que lo caracteriza en la actualidad.
Perico Delgado habla de su experiencia sin tapujos
El histórico ciclista español, ganador del Tour de Francia en 1988 y de la Vuelta de España por dos veces, cuenta su historia con todo tipo de señales y con una sinceridad sorprendente.
La revista Ciclismo al Día recoge sus declaraciones en una entrevista, en la que explica lo que desayunaba antes de competir: nada menos que una tortilla de patata de dos huevos, un bistec grande, un plato de macarrones o arroz, pan tostado, magdalenas y café con leche.
Una ingesta que parece impensable a día de hoy y que contaría con el rechazo total por parte de cualquier nutricionista. Delgado resumió esta práctica con una frase esclarecedora: «Esto lo haces ahora y te echan».
Miguel Induráin se erigió como pionero del cambio
Una de las anécdotas que Delgado cuenta y que refleja a la perfección ese cambio de visión a la hora de cuidarse tiene a Miguel Induráin como protagonista. El segoviano apunta que, después de una etapa, disfrutaba de un bocadillo, una cerveza, pastas Reglero o mantecados. Sin embargo, Induráin tenía que conformarse con un zumo de naranja.
Esta contraposición a la hora de entender el deporte muestra con claridad el cambio de pensamiento entre ambas generaciones. Por un lado, el ciclismo de toda la vida, libre y sin ataduras. Por el otro, la llegada de una nueva corriente basada en la preparación física, mental y una nutrición estricta.
Si se analiza al detalle el desayuno de Delgado, parece más una comida de un evento especial que una alimentación adecuada previa a subirse a la bicicleta, ya no en una etapa, sino también en un simple entrenamiento.
Nunca pasé hambre
Esta reflexión parece lógica teniendo en cuenta la enorme cantidad que ingería Delgado. Pero el objetivo de esos grandes desayunos no era otro que aguantar las largas y duras etapas con reservas hasta el final.
Hoy en día, los ciclistas siguen necesitando una cantidad muy elevada de energía y la alimentación juega un papel crucial en ellos, pero está adaptada a las exigencias de cada etapa y a las características de cada deportista.
Lo que hace décadas se solventaba con pasta, pan, carne y algún dulce horas antes de la etapa, ahora se ha transformado en una planificación exhaustiva días o incluso semanas antes de la competición.
En declaraciones para La Razón, Delgado reflexiona sobre los cambios que ha sufrido el ciclismo y reconoce que los avances son muy beneficiosos para el ciclista, el cual está mejor preparado. No obstante, cree que su ciclismo era más divertido.
El ciclismo actual no tiene nada que ver con el de hace décadas, pero la esencia se mantiene: hallar la forma más óptima de alimentar unas piernas capaces de aguantar hasta las etapas más exigentes.