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ENTREVISTA

Paz Padilla nos recibe en su casa de Madrid antes de su regreso a Telecinco: «Yo ya me daba por retirada de la tele»

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

A pocas horas del estreno de El Show de Paz, el nuevo formato con el que regresa a Telecinco, Paz Padilla recibe a COOL en su casa de Madrid. No es una localización elegida para la ocasión ni un espacio preparado para una entrevista promocional, sino su propio hogar, convertido durante unas horas en el escenario perfecto para hablar de uno de los momentos más significativos de su trayectoria reciente. La presentadora abre las puertas de su intimidad profesional y personal coincidiendo con el lanzamiento de la nueva Body Mist de NoNiNá, la marca que comparte con su hija Anna Padilla, pero la actualidad manda y es imposible no centrar la conversación en el proyecto que marca su esperado regreso a la pequeña pantalla. Rodeada de amigos, creadoras de contenido y colaboradores de la firma, Paz se muestra relajada, ilusionada y especialmente emocionada por una vuelta que, según ella misma reconoce, no entraba en sus planes hace apenas unos años.

La presentadora afronta esta nueva etapa desde una perspectiva muy distinta a la de otros momentos de su carrera. Durante los últimos años había encontrado nuevos caminos profesionales en el teatro, las conferencias y el desarrollo de NoNiNá, un proyecto empresarial que ha crecido hasta convertirse en una de sus mayores ilusiones. Por eso, cuando habla de televisión, lo hace desde la serenidad de quien ya no siente la necesidad de demostrar nada. «Yo pensaba que me había retirado de la tele», nos confiesa durante la conversación. Lejos de sonar a frase hecha, la afirmación refleja una etapa vital en la que había aceptado que quizás su relación con la televisión pertenecía al pasado. Especialmente, tras el abrupto final de Sálvame. Sin embargo, la propuesta de este nuevo programa llegó en un momento inesperado y terminó despertando algo que seguía intacto. «Había probado otras cosas y me gustaban muchísimo. No es que no vaya a seguir haciéndolas, pero ahora lo voy a combinar. El universo dispone y aquí estoy otra vez».

Paz Padilla en su casa en Madrid. (Foto: Cortesía)

Esa ilusión se percibe especialmente cuando recuerda los primeros días de grabación. Paz habla de Telecinco como quien regresa a un lugar familiar después de mucho tiempo lejos. No hay nostalgia amarga ni sensación de revancha; al contrario, transmite gratitud y emoción por reencontrarse con profesionales con los que compartió buena parte de su carrera. «Telecinco es mi casa. He estado muchos años allí y me siento muy a gusto. El otro día me emocionaba viendo a los cámaras, maquillaje, peluquería, sastrería… me emocionaba de verdad», explica. Son palabras que revelan hasta qué punto este regreso tiene para ella una dimensión humana que va mucho más allá del propio programa.

Precisamente esa dimensión emocional es la que pretende trasladar también a El Show de Paz, un formato producido por Secuoya Studios para Mediaset España que combinará entrevistas, humor, música y testimonios de personas anónimas con historias inspiradoras. En un panorama televisivo donde muchas veces parece imponerse la confrontación o la polémica, Paz reivindica una televisión capaz de acompañar y generar sensaciones positivas. «La intención es que la gente sea feliz, que se siente en el sofá y diga: qué bien me siento», explica. Y continúa desarrollando una filosofía que parece atravesar todos los proyectos que emprende. «Creo que vamos a hacer un programa muy bonito, de amor y de humor, y que la gente, cuando lo vea, diga: guau, todavía hay cosas que te hacen sentir mejor. La vida es muy bonita, es alegría, humor y acompañarnos». Un discurso coherente con la actitud que mantiene durante todo el encuentro y que conecta directamente con la manera en la que ha reconstruido su vida profesional durante los últimos años.

Zahara de los Atunes, a través de NoNiNá y en pleno Madrid

Mientras habla de televisión, resulta imposible no reparar en el entorno que la rodea. Su casa parece una prolongación natural del universo que ha construido con NoNiNá. Durante la presentación, cada rincón respiraba verano. Los colores, los aromas, la decoración y el ambiente relajado transportaban a los invitados a Zahara de los Atunes, el lugar que inspira gran parte de la identidad visual y emocional de la marca. Por unas horas, el ritmo acelerado de Madrid quedó suspendido para dar paso a una atmósfera luminosa donde todo parecía diseñado para recordar la sensación de estar de vacaciones.

La excusa para reunir a prensa, creadoras de contenido y amigos de la firma era la presentación de la nueva Body Mist de NoNiNá, el segundo lanzamiento dentro de la línea beauty de la marca. Se trata de una bruma corporal que no solo perfuma, sino que también aporta un acabado luminoso gracias a unas delicadas partículas doradas que reflejan la luz sobre la piel. Una propuesta que continúa desarrollando el imaginario que Paz y Anna han construido alrededor de la firma y que busca trasladar a un producto de belleza las emociones asociadas al verano en la costa gaditana. «Huele a verano, huele a Zahara, huele a vacaciones», resume Paz. Después, entre risas, ofrece una explicación mucho más sencilla y cercana sobre el concepto detrás del producto. «Cuando una va a la playa quiere estar brillante, morena y oler bien… pues eso es lo que hemos hecho».

Paz y Anna Padilla en su casa en Madrid. (Foto: Cortesía)

La nueva bruma continúa el camino iniciado por la fragancia lanzada anteriormente por la marca, manteniendo una identidad olfativa muy reconocible. Las notas de salida combinan bergamota, coco y gardenia; el corazón incorpora monoi, jazmín y flor de naranjo; mientras que el fondo se apoya en la vainilla, el sándalo y el almizcle para crear una estela cálida y envolvente. Sin embargo, más allá de las descripciones técnicas o de la composición aromática, la verdadera apuesta de NoNiNá parece estar en la construcción de una experiencia emocional. No venden únicamente un perfume o una bruma corporal; venden una sensación concreta. La de los días interminables junto al mar, las puestas de sol en la playa, la piel dorada por el sol y esa ligereza mental que solo aparece durante las vacaciones.

Paz defiende precisamente esa coherencia como uno de los grandes secretos del crecimiento de la marca. «El perfume ha ido muy bien. La gente lo usa muchísimo, lo regala… yo misma he retirado otros perfumes porque este me da buen rollo», comenta. Una afirmación que resume bastante bien la filosofía del proyecto. NoNiNá ha conseguido construir una comunidad alrededor de una forma muy concreta de entender el verano, el bienestar y la alegría cotidiana. Una identidad que trasciende la moda o la cosmética para convertirse en una especie de estilo de vida reconocible.

El nuevo ‘body mist’ de No Ni Ná. (Foto: Cortesía)

Ese mismo universo se traslada también a sus colecciones de ropa y accesorios, donde algunos productos se han convertido ya en auténticos símbolos de la marca. Es el caso de las populares chanclas con la raspa grabada en la suela, probablemente uno de los diseños más comentados de los últimos meses. La idea nació, según explica la propia Paz, de una ocurrencia aparentemente sencilla. «Quería que cuando la gente caminara por la playa dejara la huella de la raspa». El resultado fue un producto capaz de transformar uno de los iconos más reconocibles de NoNiNá en una experiencia tangible. Una forma de dejar una marca en la arena que conecta directamente con las raíces marineras y la inspiración gaditana de la firma.

La presentación reunió a algunas de las creadoras de contenido más conocidas del panorama nacional, entre ellas Sara Baceiredo, Anita Matamoros, Marta Riumbau o Teresa Andrés, que pudieron descubrir de primera mano el nuevo lanzamiento en un ambiente relajado y cercano. Todo estaba planteado como una experiencia completa donde cada detalle contribuía a reforzar la identidad de la marca. La propuesta gastronómica incluyó puerros en tres texturas, roast beef con salsa de trufa negra y verduras baby, gratin de patata con parmesano y un postre tipo fraisier elaborado con fresas y nata. El cierre llegó con un brindis de Croft Twist, el conocido spritz elaborado a partir de vino de Jerez, hierbabuena y limón, que puso el broche refrescante a una jornada marcada por el optimismo y la celebración.

El menú que sirvió Paz Padilla en una cena en su casa. (Foto: Cortesía)

Y quizá esa sea precisamente la sensación que mejor resume el momento actual de Paz Padilla. Mientras NoNiNá continúa creciendo y consolidándose como uno de sus proyectos más personales, la televisión vuelve a cruzarse en su camino cuando parecía haber encontrado otros destinos. Lo hace desde un lugar más sereno, más maduro y probablemente más libre que nunca. En su casa, rodeada de las personas y los proyectos que forman parte de su presente, la presentadora habla del futuro con la misma naturalidad con la que habla del verano, de Zahara o de una nueva fragancia. Sin grandes discursos ni planes grandilocuentes. Simplemente agradecida por seguir teniendo ganas. Y, a juzgar por la ilusión con la que afronta el estreno de El Show de Paz, esas ganas parecen estar más vivas que nunca.