Paz Padilla corta de raíz y prohíbe a la prensa cualquier pregunta sobre la polémica raspa
Paz Padilla y su hija han presentado el perfume Noniná evitando hablar sobre la polémica de la raspa de pescado
En Zahara de los Atunes, la comunidad rechaza el registro del símbolo y lanza protestas y boicots
Paz defiende proteger un diseño textil, pero el conflicto ha reflejado un debate sobre identidad y respeto cultural
Ni «hola», ni «qué tal», ni «gracias por venir». La consigna estaba clara antes de que Paz Padilla y su hija, Anna Ferrer, pisaran la tienda Primor de Gran Vía 39 en Madrid: ni una palabra sobre la raspa. Podía hablarse de notas olfativas, de madres e hijas, de emprendimiento femenino, de cómo huele Cádiz en verano si lo metes en un frasco… pero del asunto que lleva días coleando en redes, prensa y corrillos, ni mu. La presentadora venía perfumada, sí, pero blindada. El acto de presentación del perfume Noniná, nombre que ya de por sí huele a arte y a rebujito, fue un despliegue de simpatía y buen rollo este miércoles 18 de junio… pero con condiciones.
Paz, sonriente como en sus mejores tardes de televisión, saludó a la prensa, posó con su hija Anna Ferrer, repartió abrazos, alguna carcajada suelta y hasta consejos vitales, pero bajo una norma inquebrantable: la raspa no se toca. Y claro, el silencio a veces grita más que una exclusiva. Porque si te traes a toda la prensa a Madrid para lanzar un perfume, y al mismo tiempo estás siendo protagonista de una polémica que huele más a pescado pasado que a jazmín, lo lógico es que los periodistas esperen que, al menos, se les permita preguntar. Pero no. Allí se habló de todo menos del escándalo gaditano, ese que tiene en pie de guerra a medio Zahara de los Atunes y en modo indignación activa a las redes sociales.
