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Meloni se paga sus vacaciones en Cerdeña: ferry y hotel privado por su cuenta mientras Sánchez tira de La Mareta

Giorgia Meloni ha disfrutado de unos días de vacaciones en Cerdeña

La primera ministra italiana ha pasado unos días en Cerdeña con su hija

Se trata de un viaje privado que ha costeado íntegramente de su bolsillo

Giorgia Meloni durante sus vacaciones. (Foto: OGGI/IA)
Giorgia Meloni durante sus vacaciones. (Foto: OGGI/IA)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Giorgia Meloni ha decidido aprovechar el parón estival para hacer algo tan poco extraordinario como descansar con su hija. La primera ministra italiana ha pasado unos días en La Maddalena, en el norte de Cerdeña, junto a Ginevra, de nueve años, disfrutando de paseos en barco, gastronomía y algunas jornadas alejadas de la presión de su cargo. Lo llamativo no está tanto en el destino como en la forma de organizar estas vacaciones: Meloni ha costeado de su propio bolsillo su descanso privado, sin recurrir a una residencia oficial para alojarse durante sus días libres. Una decisión que inevitablemente invita a mirar hacia España y preguntarse por qué no todos los dirigentes entienden de la misma manera la diferencia entre las vacaciones privadas y los recursos públicos. Mientras la italiana paga su alojamiento y sus gastos personales, Pedro Sánchez disfruta de La Mareta, una residencia propiedad del Estado en Lanzarote, durante sus vacaciones estivales, con los consiguientes costes asociados al mantenimiento, acondicionamiento y dispositivo de seguridad. Porque una cosa es que un presidente necesite protección y otra bien distinta es quién paga el lugar elegido para pasar sus vacaciones privadas.

Meloni llegó con su hija a La Maddalena el pasado 6 de agosto a bordo de un ferry regular, una imagen bastante alejada de los grandes despliegues que suelen acompañar a los mandatarios. Durante su estancia se alojaron en el Grand Resort Ma&Ma, un establecimiento de cinco estrellas situado en la isla, y aprovecharon las mañanas para descubrir algunos de los rincones más espectaculares del archipiélago, como Caprera, Spargi y Budelli. También tuvieron tiempo para pasear por el centro histórico de La Maddalena y disfrutar de la gastronomía local en la zona de Cala Gavetta. Incluso hubo momentos para los encuentros espontáneos con turistas y vecinos, algunos de los cuales no dudaron en fotografiarse con la primera ministra. El alojamiento, según la información publicada, tiene tarifas que pueden superar los 500 euros por noche en determinadas habitaciones, pero la cuestión para Meloni parece clara: si se trata de sus vacaciones privadas, las paga ella. El Estado, como es lógico, mantiene las medidas de seguridad vinculadas a su cargo, pero el descanso, el hotel y los gastos personales de la familia no se presentan como unas vacaciones a costa del contribuyente italiano.

Giorgia Meloni durante sus vacaciones. (Foto: OGGI)
Giorgia Meloni durante sus vacaciones. (Foto: OGGI)

La comparación con Pedro Sánchez resulta inevitable, especialmente en pleno verano y después de que la estancia del presidente del Gobierno y su familia en La Mareta haya vuelto a generar críticas. La residencia de Lanzarote forma parte del patrimonio del Estado y está destinada al uso de los miembros de la Jefatura del Estado y del Gobierno en determinadas circunstancias. El problema político no está, por tanto, en que Sánchez tenga derecho a descansar ni en que necesite seguridad, sino en el contraste con el modelo elegido por Meloni para sus vacaciones privadas. La italiana se busca un alojamiento y asume su coste; Sánchez utiliza una residencia estatal para pasar parte de su descanso estival. Y ahí aparece la pulla que seguramente muchos contribuyentes españoles se hacen cada verano: mientras Meloni se paga sus vacaciones, las vacaciones de Sánchez en una residencia pública tienen una factura que, de una manera u otra, acaba pasando por las arcas del Estado. No es precisamente lo mismo sacar la tarjeta para pagar el hotel que sacar las llaves de una propiedad pública.

 

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Más allá de la comparación política, Meloni ha explicado que este verano tiene además un motivo muy concreto para proteger su intimidad: su hija Ginevra. La primera ministra italiana reconoce que las vacaciones son prácticamente el único momento del año en el que puede olvidarse durante unos días de su condición de jefa de Gobierno y ejercer exclusivamente de madre. «Son los únicos días en los que puedo ser solo una madre como todos los demás», ha explicado. Por eso intenta que su hija no viaje constantemente con ella ni quede expuesta de manera habitual por su actividad política. De hecho, Meloni ha contado que Ginevra es consciente de las exigencias de su trabajo y que en alguna ocasión incluso le ha preguntado por qué decidió dedicarse a una profesión que le obliga a trabajar tanto. La pregunta que más le ha dolido, sin embargo, fue otra: por qué su trabajo parecía ser más importante que ella. «Un par de veces me ha preguntado por qué mi trabajo era más importante que ella, y se me encogió el corazón», ha confesado la política italiana.

El verano de Meloni comenzó, además, con un marcado carácter familiar. Antes de viajar a Cerdeña, la primera ministra celebró el 74 cumpleaños de su madre, Anna Paratore, junto a su hermana Arianna. Las tres disfrutaron de una cena en el conocido restaurante Antica Pesa, en el barrio romano de Trastevere, antes de que Meloni se concediera una breve escapada a la costa de Roma. Allí fue fotografiada en bañador durante una jornada de descanso. Después llegó Cerdeña y, tras su paso por La Maddalena, la primera ministra tiene previsto continuar sus vacaciones en otro enclave italiano cuya localización ha decidido no revelar. «En algún lugar de Italia, el lugar más hermoso del mundo, pero no les diré dónde», ha explicado, dejando claro que no se trata de ningún secreto de Estado, sino de una cuestión de privacidad.