José Mota (61 años), sobre su fe en Dios: «He tenido momentos de búsqueda interior y de agnosticismo. Pero me siento feliz por estar cada día más cerca de Jesús»
José Mota es uno de los presentadores más conocidos de la pequeña pantalla
Ha hecho humor con la religión, pero recalca que para él es un asunto muy serio
"Me siento feliz por estar cada día más cerca de Jesús", ha comentado al respecto
José Mota ha hablado por primera vez de una faceta de su vida que hasta ahora había mantenido alejada de los focos: su relación con la fe. El humorista reconoce que su camino espiritual no siempre ha sido sencillo, pero asegura que en la actualidad se siente cada vez más cerca de Jesús.
A lo largo de su trayectoria, Mota ha recurrido en numerosas ocasiones a personajes relacionados con la religión. El Padre Tornices, el Padre Yoles de misa de 11, Sor Bandurria o las hermanas descalzas del resfriado eterno forman parte de una galería de personajes que han convertido algunas escenas de la vida parroquial en materia prima para el humor.
Sin embargo, detrás de esos personajes existe una realidad personal que el cómico no había abordado públicamente con tanta claridad. En una entrevista concedida a Aceprensa, José Mota ha explicado cómo entiende su relación con Dios y qué lugar ocupa la religión en su vida.
Un camino marcado por las dudas
José no presenta su acercamiento a la fe como un recorrido lineal. Al contrario, reconoce haber atravesado diferentes etapas y momentos de incertidumbre. «Yo he tenido mis baches, mis momentos de búsqueda interior y también de agnosticismo y tal», explica durante la conversación.
Es precisamente esa experiencia la que parece haber dado mayor profundidad a su manera actual de entender la espiritualidad. El humorista asegura que hoy se encuentra en un momento diferente y que vive su fe con una convicción que antes no tenía.

«Me siento feliz por estar cada día más cerca de Jesús», afirma. Y va todavía más lejos al explicar hasta qué punto ha adquirido importancia en su vida: «Jesús es, te diría, el centro de mi existencia».
La confesión supone un cambio respecto al perfil público que habitualmente ha mostrado el humorista. José siempre ha hablado con naturalidad sobre su trabajo, sus personajes y su particular manera de observar la realidad, pero había mantenido en un segundo plano sus convicciones espirituales.
La religión está presente en su humor
Esta revelación adquiere especial interés teniendo en cuenta la cantidad de personajes religiosos que José Mota ha interpretado durante años. Sus sacerdotes y monjas han permitido al humorista construir situaciones absurdas y reconocibles, pero asegura que detrás de sus parodias existe un cuidado especial para no convertir la broma en una ofensa.
Mota sostiene que intenta abordar estos asuntos desde una perspectiva amable y que su intención no es atacar las creencias de nadie. «No diría ninguna zafiedad. Lo único que me sale es amor», asegura.
El cómico admite, no obstante, que es imposible controlar completamente la reacción de quienes reciben su trabajo. «Que yo sepa, no. ‘Pero ¿y si sí? ¿Y si sí?’. No, que yo sepa. Imagino que a lo mejor haya alguien, pues uno no lo controla todo al 100%. Pero intento que no», explica.
Una comedia que pretende construir
Para José Mota, la comedia no debe limitarse a provocar una reacción inmediata. El humor puede servir también para observar la sociedad, cuestionarla y poner sobre la mesa determinados comportamientos. Pero existe, a su juicio, una diferencia fundamental entre la crítica y el ataque.
«Mi humor, el humor con el que sintonizo, es aquel con el que siento que estoy construyendo, siempre construyendo», explica. Esa filosofía no implica renunciar a la crítica social. Al contrario, considera que la crítica forma parte de las responsabilidades de un humorista.
«El humorista tiene la necesidad y la obligación de hacer una radiografía del entorno y del momento en que vive», sostiene. Esa radiografía, en su opinión, puede ser incómoda y puede incluir críticas, pero no debería perseguir la destrucción del otro.
Su reflexión ayuda a entender también por qué Mota ha mantenido durante años una línea de humor basada en la caricatura y la observación social. Su objetivo no es ridiculizar por ridiculizar, sino encontrar el lado cómico de aquello que ocurre a su alrededor.
Su conexión con ‘The Chosen’
Aunque hasta ahora no había hablado de forma tan extensa sobre su propia espiritualidad, la relación de José Mota con contenidos vinculados al cristianismo tampoco era completamente desconocida. En 2024 acudió al estreno de la cuarta temporada de The Chosen, la conocida ficción centrada en los años de vida pública de Jesucristo.
Durante aquel encuentro, el humorista tuvo ocasión de conocer a parte del elenco y compartir unas palabras con los actores. Su intervención estuvo marcada por una reflexión sobre el impacto que la serie estaba teniendo en numerosos espectadores.
«El humor es el camino más corto entre dos personas», afirmó Mota en aquella ocasión. A los intérpretes les trasladó además que estaban «inspirando a muchísima gente» y relató que algunos amigos le habían contado experiencias relacionadas con la ficción.
Ahora, sus palabras adquieren una dimensión diferente al conocer con mayor claridad el lugar que ocupa la fe en su propia vida. José Mota ha decidido mostrar una parte de sí mismo que hasta ahora había permanecido en un ámbito más privado, y lo ha hecho desde la naturalidad, reconociendo sus dudas del pasado pero también la certeza que dice experimentar en el presente.