Jordi Roca recuerda el momento más aterrador de su enfermedad: «De repente la cabeza se me puso para allá»

Durante años, Jordi Roca ha sido conocido por transformar los postres en auténticas obras de arte. El menor de los hermanos Roca, alma creativa de la pastelería de El Celler de Can Roca, ha construido una trayectoria marcada por la innovación, la imaginación y el reconocimiento internacional. Sin embargo, detrás de esa imagen de éxito había una batalla personal que durante mucho tiempo vivió en silencio: la que comenzó cuando su propio cuerpo dejó de responder como antes.
El chef hace poco anunció en sus redes que se sometía a una operación de espalda y que se alejaba durante un tiempo del foto. Sin embargo, antes de estos se sinceró en Universo Calleja, donde ha hablado por primera vez con tanta naturalidad sobre los trastornos neurológicos que han condicionado los últimos años de su vida: la disfonía espasmódica y la distonía cervical, dos patologías que afectan a la voz y al control de determinados músculos.
«Fue cosa de hace 15 años o más», explicó Jordi Roca al recordar el momento en el que empezó todo. El cocinero relató que se encontraba trabajando frente al ordenador cuando notó algo extraño: «De repente la cabeza se me puso para allá. No podía bajarla, estaba tenso y me asusté mucho porque de repente pierdes el control de tu cuerpo».
Aquel episodio supuso el inicio de un largo camino marcado por la incertidumbre. Durante un tiempo, el chef no sabía qué estaba ocurriendo y esa falta de respuestas se convirtió en una de las partes más difíciles del proceso. «Hasta que no supe qué me pasaba fue un run run de no encontrar la salida. ¿Qué coño me pasaba? Pensaba que era algo mental», confesó durante la conversación con Jesús Calleja.
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Con el diagnóstico llegó también una nueva forma de afrontar la enfermedad. Jordi Roca explicó que estos trastornos se producen porque «el cerebro no reconoce unos cuantos músculos», una alteración que afecta especialmente a su capacidad para hablar. «Llevo siete años de verbalización y poco a poco se va consiguiendo una mejora», aseguró.
La voz, una herramienta fundamental para cualquier persona, se convirtió para él en uno de los mayores retos. El repostero ha tenido que aprender nuevas formas de comunicarse y adaptarse a una situación que también tuvo consecuencias emocionales. Aun así, nunca quiso renunciar a aquello que le apasiona: crear, cocinar y compartir su universo gastronómico.
De hecho, sus seguidores han podido ver cómo, pese a las dificultades, sigue apareciendo en vídeos y proyectos. Jordi Roca ha explicado que cuando gesticula consigue hablar mejor y que utiliza el humor como una de sus grandes herramientas para enfrentarse al día a día. «Hago tonterías y me lo paso de puta madre», reconoció con la espontaneidad que siempre le ha caracterizado.